sábado, 17 de enero de 2026

LA NOSTALGIA..., O ALGO ASÍ

 


“La nostalgia es la manera en que el alma se aferra a los días que nunca debieron irse”. Haruki Murakami
Es natural y normal la nostalgia, cómo la vida misma, porque ¿cómo no tener nostalgia de los días de vino y rosas, unos paseos a la caída de la tarde y días de reina por un día y baile hasta el amanecer?
¿Cómo no tener añoranza de aquellos días de frutos selectos, momentos gloriosos para enmarcar, amistades que nunca mueren y cosecha asegurada que no volverán?
Y hasta si me apuras, ¿cómo no nadar a gusto con melancolía por aquello que pudo ser y nunca fue, aquello en lo que tenías muchas esperanzas y nunca se supo más de todo ello? Y se te queda pegada a la piel una cierta sombra quejumbrosa.
¿Cómo no tener algo de lo que los portugueses llaman saudade tan difícil de traducir: soledad, melancolía, desánimo, mal de corazón, dolor amargo... en este mundo estupendo, tantas veces áspero y diabólico?
Es la nostalgia, en efecto, la que hace que el alma se aferre a los días que nunca debieron irse, como dice el escritor japonés, y a los momentos que nos hicieron mejores y más felices.
¿Cómo no tener morriña, esto es, pena inmisericorde, por las tardes de niño en el pueblo en las que solo había que dejarse llevar porque venían solas y caminaban a buen puerto, y saber ya que aquello nunca volverá?
La pesadumbre pesa más que la pena, porque indica pesadez, abatimiento y tristeza, que puede cercarte y andar por los límites de la depresión, y no hay más remedio que usar todas las armas a nuestro alcance y alguna más para salir de ese estado.
¿Cómo no derramar alguna lágrima, no hace falta que sea física, por aquello que nos levantó los ánimos, nos sacó de la amargura y aquello que tanto dolía cuando se había perdido casi toda esperanza?
Nostalgia, añoranza, melancolía, saudade, morriña, pena, pesadumbre, amargura..., palabras que son más que palabras, porque van al fondo más hondo de los sentimientos y emociones que habían hecho asiento y parecía que lo dominaban y abarcaban todo. Menos mal que toda pena, morriña, pesadumbre... y cualquier dolor se pasan, y todas las mañanas sale el sol, adquieren nuevo color todas las cosas y hacen pie la alegría de vivir, una esperanza de amanecida, algunos momentos impagables y las ganas de cantar aleluya, aleluya... Menos mal.
Nota no tan al margen: Y tristeza. “Se murió de tristeza”, escribió García Márquez, en una columna, tras la muerte de su amiga, la escultora colombiana Feliza Bursztyn, a los 48 años, como se lee en la espléndida novela-biografía que terminé de leer ayer: “Los nombres de Feliza” de Juan Gabriel Vásquez. “Se murió de tristeza”, porque parece ser que se puede morir de tristeza, como Feliza, y nadie supo por qué.
https://youtu.be/-Uzsy5w6hVU?si=ZQaLBV3URvRLdiBB Katia Guerreiro - À Janela do Meu Peito (Tres grandes cantantes de fados, con tres estilos diferentes)
https://youtu.be/tC88Oyz8Khs?si=A5oKBa1I794t9Vrj Mariza - Chuva (Concerto em Lisboa)

miércoles, 14 de enero de 2026

TODOS FUIMOS FUEGO

 


No lo olvides, todos fuimos fuego, algún día, algunos momentos, un instante, al menos, tú también, por qué ibas a ser menos. Y así, aunque nos convertiremos a la vuelta de la esquina en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada, por decirlo bellamente con el endecasílabo de Góngora, no dejamos de olvidar con todo derecho, aquello de que no nos quiten lo bailado, y mejor, como siempre digo, que no nos lo quiten, porque fuimos fuego y luz y mucha ternura y no poco fulgor y buenos deseos de ser buena gente y comernos el mundo y aquellos instantes en los que tomamos por nuestros los cielos y encandilamos a la estrellas y dimos envidia a la luna que siempre está tan sola, cuando nosotros nos hallábamos tan deliciosamente acompañados, y nada de polvo, humo, sombra y nada, porque hubo cielo, polvo de estrellas, viento y brisa de ensueño, luz y mucha lucidez en momentos inolvidables. Así que nada de venirse abajo. No importa que no veamos un burro a cuatro pasos, y hayamos sido cenizos por dentro y por fuera y haberlo visto todo negro y negativo cuando a nuestro alrededor era todo blanco, porque no es menos verdad que lo contrario ha existido, es y podrá seguir siendo, y si todos fuimos, que es a lo que vamos, algún rescoldo habrá quedado y más aún podemos seguir siéndolo, por mucho que el cenizo y pesimista que acarreamos aflore, porque también tiene fuerza el lado amable y positivo y puede estar brotando en cada momento a poco que nos pongamos a ello con fuerza y coraje.
Y por ello, una vez más y ahora mismo, recordaré el otro endecasílabo del poeta, para hacerlo mío: Goza cuello, cabello, labio y frente, pues no está dicho el final, sino una simple coma, un punto y seguido, un solo punto y aparte. Siempre quedan páginas por escribir-vivir y pueden ser hermosas, y quién sabe si sublimes.
Nota no tan al margen: Llegando aquí, encuentro el título de un libro del que se hace publicidad: “En la tierra somos fugazmente grandiosos” de Ocean Vuong, joven profesor de Saigón, poeta y novelista, que enseguida subrayo y me lo llevo a mi mochila. El solo título me parece formidable y dan ganas de leerlo ya mismo. Fugazmente grandiosos, polvo enamorado, nada y casi todo, polvo, pero de estrellas... No lo olvides, todos fuimos fuego, y si lo fuimos, siempre algo de rescoldo queda. Anda, háztelo mirar, por favor.
https://youtu.be/n6cJq0Jjyy8?si=xNO0JQWwQlU6g0ez HAUSER and Lara Fabian - Caruso LIVE at the Royal Albert Hall

viernes, 9 de enero de 2026

UN NUEVO CUADERNO Y OTRO NUEVO AÑO

 




Saludo al Año Nuevo con no muchas ganas, pues esta última Nochevieja la celebramos en el Hospital, tras una operación de próstata y, aunque la intervención fue estupenda, le han seguido una cadena de complicaciones, que no relato ni comento, porque ¿para qué?, no quiero llevarte a que tu imaginación y tu memoria trabajen sobre tus recuerdos y esto se inunde de dolor, sangre y operaciones quirúrgicas sin medida. Pero, calma, ya estoy bien, muy bien.
Prefiero saludarte a ti, con más ganas, mi nuevo Cuaderno, bonito regalo, gracias, en paralelo al Año Nuevo. Día tras día y página a página caminaremos pegados a la piel como amigos que se lo cuentan todo y viajeros de un camino que van haciendo juntos, testigos de lo que pasa en el mundo y en nuestros alrededores para:
poner la guinda sobre la tarta;
cantar las 40 al lucero del alba, si me atrevo, si teniendo que dar luz y calor se comportan como seres sombríos y terribles;
contar las historias y anécdotas que nos hacen o nos deshacen y nos deshumanizan o elevan a lo mejor;
lograr que el leguaje, o intentarlo, tenga el brillo que se merece y las palabras tengan sentido y hondo significado;
no usar un lenguaje ambiguo, ni lenguaje de madera, bajando las ínfulas del descarado y soberbio y despertando al dormido o que mira para otro lado ante lo insoportable, y siempre despertar conciencias;
tocar las fibras más sensibles, esas que valoran más la decencia que la desvergüenza;
criticar toda injusticia, léase Netanyahu, Putin, Trump; todo desorden, los mismos; cualquier crueldad, ellos y cuantos de aquí y de allá matan, agreden y violan; y estupidez, ese campo extenso que reina a destajo en nuestros mundos;
pero sobre todo, alentar, dar ánimos, prestar el fuego que da luz, calor y motivos para seguir cada mañana y tarde más activos y más enamorados de la vida, esperando sus días amables y alegres, que vendrán, tienen que venir, están viniendo, y no perderlos por nada del mundo.
y ante esta alarma, bien fundamentada, “por la banalización de múltiples formas de violencia verbal con exabruptos que en otros tiempos hubieran resultado intolerables y escandalosos”, como dice el catedrático de Filosofía, Víctor Gómez Pin, hacer el esfuerzo de que las palabras nos eleven, nos unan y tengan su primigenio sentido, pero nunca el insulto grosero y deshumanizador.
Abre, amigo, tus páginas y tus ventanas, haz lo mismo querido lector, para ir poniendo en cada línea lo mejor de lo mejor y mirar y contemplar cuanto de bueno se divisa desde esta atalaya diminuta, pero que se agranda con tesón, para aplaudirlo y celebrarlo y oponernos a todo lo sombrío, macarra, mezquino, altisonante y necio, y si no lo hago así, me tiras de las orejas o me das un buen puntapié en el trasero.
Vamos allá, con un nuevo cuaderno y otro Año Nuevo. Esperando que sean testigos de algo hermoso, digno de ser recordado y que haya merecido la pena transitar por ellos, tanto vosotros como yo.
https://youtu.be/Yw1A5TQVwvQ?si=6R7e1YR1_IjdLI2h G. F. Händel, Lascia Chio pianga. Soprano; Julia Lezhneva

domingo, 4 de enero de 2026

NO DEJES NADA PARA DESPUÉS

 



Esto vale para todas las edades, pero sobre todo para la edad madura, porque ya le va quedando menos y para un después, acaso, no ha lugar.
No dejar nada para después, porque el mañana, que es después, no existe aún y pudiera no existir para ti jamás, que es lo que más te importa.
No dejar nada para después, porque lo más rentable, en estos tiempos de atolondrada rentabilidad, lo más provechoso para el alma y el cuerpo es este instante, hoy, esta mañana, esta tarde, esta cena entre amigos.
No dejar nada para después, porque el beso es ahora, el abrazo te espera siempre impaciente, el trabajo que llevas entre manos debe estar encendido y no dejar que se apague. La vida no es para después. Y los buenos momentos, menos.
Leí en su día unos versos, en un libro de poemas de Félix Grande, que me impactaron:
“Si no das plena hartura
a las demandas de tu cuerpo,
los despojos
de tu carne famélica
aullarán sordamente
como hienas de sombra
por los siglos de los siglos
sin fin”. Aba-Ul-Agrib
Por eso, no quiero que los besos que no di y los placeres que dejé para más tarde aúllen y ardan en mi memoria por los siglos de los siglos, sin fin.
Ahora, sí, no después, que vete a saber, “aquí y ahora”, lo aprendí cuando estudiaba latín: “hic et nunc” y quedó grabado. Lo que no quiere decir que te lo tragues todo, como si no existiera el mañana, porque habrá mañana..., te lo comas todo, y saciarte con todo, abarcarlo todo, quieras hacerte millonario como sea en dos noches y media, y te mueras por no llegar a todo y tenerlo bien atado y bajo tus pies.
¿Ojo!, porque como dice Félix Grande en uno de sus poemas: “La vida nos engaña, las cosas se nos van”. Por eso hay que asirlas fuertemente para que se vayan las menos, al menos las que más nos alegran la vida y las que mejoran la tierra.
“Nacerá el alba, vendrá un mañana”, exclamó en las Cortes del exilio con esperanza Fernando de los Ríos, que cita Pilar Mera en su columna de hoy, a lo que añade certeramente: “No esperemos a mañana”. Siempre con Fernando de los Ríos, siempre con Pilar Mera.
Feliz Año Nuevo, amigas y amigos.
https://youtu.be/CpxvHfLe6zU?si=JmijbJbt2tV5YRJ5 Joaquín Sabina - Noches de Boda (Dos canciones de su Hola y Adiós, maravillosas)
https://youtu.be/gRoGsw_qUMo?si=dRS-18DrJep3V7yI Joaquín Sabina - Una Cancion para la Magdalena (Directo)

sábado, 27 de diciembre de 2025

LUZ, MÁS LUZ, OTRA LUZ

 



La luz del sol comienza a crecer a partir del 21 de diciembre, hoy cuando esto escribo, solsticio de invierno. Como es lento el proceso solo comienza a notarse no antes de los primeros días de enero cuando empieza a despertar la savia de los árboles y los primeros brotes, deseosos de salir, aparecen tímidamente y esperanzados.
Es bueno que nos dejemos arrastrar por la luz y clamar en medio de las sombras que nos circulan e inundan por todas partes, “más luz”, que es lo que la gente de bien a lo que debería apuntarse, deberíamos apuntarnos, con mayor transparencia, mucha mayor honradez y menos ostracismo y cochambre. Nos va en ello la vida, la vida buena, claro, y que el año sea nuevo y feliz, a estrenar con las mejores galas, los pequeños y grandes deseos, los renovados compromisos. Y ahora que se van apagando ¿se van apagando?, las luces del exceso en plazas y calles, es hora de encender las luces de la lucidez, el silencio creador, la alegría de vivir, no contra los otros, sino a favor del viento y de la vida de todos, incluidos los débiles, los silenciados, los frágiles, los que cruzan el estrecho y todos los mares a nado, o casi, buscando, como haríamos todos, medios de vida por encima de la supervivencia, las guerras, el hambre y cualquier atropello salvaje. Y luchar de forma urgente y denodada contra la ola que parece avanzar desnortada de manera insultante: la ola de la maldad y la crueldad como virtudes a practicar. Lo dice, hoy mismo, abierta y expresamente, Elvira Lindo, en su artículo dominical: “Lo significativo del presente es que la crueldad ha cobrado un protagonismo extremo”. Hechos que saltan a la vista ante la impotencia de todo un mundo paralizado, o que mira para otro lado, y así: ahí están Gaza, Ucrania, algunos países de África... y en nuestro suelo hispano, como lo que está sucediendo en estos días en Badalona, los peores días de lluvia, frío y aguaceros a lo grande, en los que se expulsa a la calle a 400 personas sin facilitarles una alternativa habitacional digna, y lo peor de lo peor es que estas decisiones se aplaudan, habiendo perdido toda sensibilidad humana. Frente a esa ola, no hay otra bandera que la de la bondad, la solidaridad y la generosidad por mucho que algunos apelliden a esto “buenismo” de la forma más zafia y miserable.
Sí, luz, más luz, otra luz. Y hablando de luz, quiero citar, una vez más, estos dos endecasílabos maravillosos de Claudio Rodríguez:
”Si tú la luz te la has llevado toda,
¿cómo voy a esperar nada de alba?”.
Feliz Año Nuevo.

sábado, 20 de diciembre de 2025

NOS HA NACIDO UN NIÑO EN PALESTINA

 


Aquella noche, por ser Nochebuena, no iba a ser menos. Y hasta comenzaron más pronto los bombardeos. Caían cerca las bombas de donde Sara, de 18 años, iba a dar a luz. Su marido, Mujahid, acababa de cumplir 24, estaba a su lado y le daba calor para contrarrestar el frío que entraba por todos los lados (el lugar era similar al primer Belén donde nació Jesús el hijo de José y María) y ánimos para prepararse al trance que parecía inminente. Tuvieron suerte porque a eso de las diez y media, al intensificarse los dolores, apareció una vecina de ruinas, que hizo de comadrona, y la cosa fue mucho más fácil. Pasaron toda la noche mirándose y sobre todo contemplando al niño que les había nacido. Antes de que amaneciera, Mujahid fue a buscar leche y pan a la panadería que aún quedaba en pie y tardó en volver porque los bombardeos seguían activos cerca de donde estaban. Llegó, a las dos horas, y Sara, con los ojos llorosos y el corazón encogido, le dijo: ¿Te ha pasado algo? No, contestó él, tuve que hacer cola y tardaban en sacar el pan. Y añadió ella, ya calmada: Feliz Navidad, nos ha nacido un niño. Se abrazaron durante mucho tiempo, no sin dejar de mirar al bebé que parecía niña, según él, por lo guapa, y musitó: Es guapo, ¿verdad? De mayor, respondió ella, que sea lo que quiera, porque le querremos o la querremos igual. Y dijo él, Feliz Navidad, y de nuevo se abrazaron y volvieron a mirar al niño, extasiados.
... Pues eso, Feliz Navidad, Felices Fiestas.
https://youtu.be/pi658N6p79E?si=QdXmdmvcb0b_aJ0O Los Campanilleros en el Teatro Real

miércoles, 17 de diciembre de 2025

COSTA GRAVAS – SABIOS HASTA EL ÚLTIMO DÍA

 



Sabios hasta el último día de vida y un poco más. Lo fue Manuel de Oliveira, director de cine, portugués, que dirigió cuatro películas después de haber cumplido los 100. Y lo es su colega griego, Costa Gravas, 92 años, que disfruta del instante, el carpe diem, y de la extraordinaria aventura de estar vivo, como sostiene, que no ha perdido la fe en la vida y en la capacidad de regeneración del ser humano aunque esté viendo en la actualidad cómo se está destruyendo el planeta y nuestra incapacidad para el diálogo. “Hemos destruido el ágora, dirá. Hemos perdido de vista esa lección fundamental de la antigua democracia griega, el ágora entendida como un espacio de intercambio libre de ideas, un lugar en el que se habla y, sobre todo, se escucha, en el que primero se delibera y solo después se vota. Nuestros Parlamentos ya no son ágoras, sino escenarios de confrontación agresiva, y los nuevos espacios de interacción social, como internet, tienden a aislarnos, radicalizarnos y hacer que nos respetemos cada vez menos unos a otros”.
¿Cómo no escuchar a los sabios, ricos en años y en experiencia contrastada?
¿Cómo no anotar y subrayar lo que este hombre dice cuando se expresa así?: “No pretendo deprimir a mis espectadores. Siempre intento dejarle un resquicio a la esperanza. Creo que los esfuerzos humanos, los actos de dignidad y de valentía, no son estériles. La vida es una lucha, y cada nuevo día nos ofrece la oportunidad de seguir luchando”. Y lo dice sabedor de que sus películas son tremendas y duras, resistiéndose a los finales felices “porque incluso nuestros éxitos más rotundos, acabarán siendo derrotados por el tiempo, que es un enemigo formidable. El happy end del cine estadounidense, además de una convención narrativa, es una gran mentira que nos infantiliza y pretende aportarnos un falso consuelo”.
Hablo de él porque la semana pasada vimos en casa “El último suspiro”, su obra más reciente, que volvimos a ver ayer, sin dejar de recordar aquellas que me impresionaron hace muchos años, “Z” y “Estado de sitio”, y porque este domingo, el suplemento dominical de El País, le ha dedicado una larga entrevista con Miguel Echarri, de la que he extraído las frases entrecomilladas, memorables, y no quiero dejar de hacer constar y sí desear que se queden en los rincones más predilectos de mi memoria.
Y cuando se le pregunta si va a seguir haciendo cine, contesta sin pensárselo mucho: “¿Por qué iba a dejarlo?”.
Eso es, como su amigo y colega, Manuel Oliveira, hasta llegar como él. LO dicho, hay que escuchar a los sabios para ser un poco menos ignorantes.
https://youtu.be/Ptk_1Dc2iPY?si=m8DIlmPO9j0HK02l Canon in D (Pachelbel's Canon) - Cello & Piano [BEST WEDDING VERSION]