Siempre lo habíamos intuido, sin apenas forzar la mente. Lo constatábamos en el análisis rápido y espontáneo, sólo había que abrir los ojos para darnos de bruces con la realidad más palpable y clarividente: son más fuertes, más recias, más activas, están en todo y precisamente allí donde nace la ternura y termina el olvido, donde habita el sacrificio y no tiene lugar el endiosamiento y la violencia, porque han ido por la vida de forma más luminosa y más austera, y tras la intuición y el primer análisis la corroboración de los datos y los hechos, la lectura y la reflexión personal nos han ido dando la respuesta a la pregunta inicial.
Por ello siempre defendí, desde que me asomé al mundo de los mayores y a los programas de envejecimiento saludable, primero, y enseguida envejecimiento activo, lo que significó un magnífico hallazgo, al añadir mejores y más amplios contenidos, que la actividad hace milagros y el mayor sin ninguna duda el de alargar la vida.
Y por eso, leer recientemente el artículo de la editora y escritora Esther Tusquets, Nosotras siempre somos más, en el que sostiene que desde siempre supo que las mujeres tienen una vida más larga que los hombres, que lo oyó desde niña, incluso creyó y dio por buena la explicación (bastarda diría yo) que le daban, de que se debía a que como no trabajaban fuera de casa, en profesiones estresantes y de responsabilidad, consumían menos energía y tenían menor desgaste. Y se siente alborozada y lo celebra escribiendo el artículo al que me refiero cuando descubre por casualidad, en una conferencia, impartida por el neurólogo Nolasc Acarín, que el cerebro del hombre no envejece por exceso de uso sino por uso insuficiente. Cuanto más activo esté uno, más probabilidades tiene de llegar a viejo.
Naturalmente.
Y alegría que comparto al cien por cien, porque a quien me ha querido oír o leer se habrá dado cuenta de que he repetido hasta la saciedad, en estos últimos veinte años, la siguiente cantilena: Llevar una vida activa es la mejor manera de afrontar la vejez. La vida activa que estira nuestra estatura haciéndonos crecer por dentro y horizontalmente como nos decía el sabio y profesor Aranguren, de nuestras posibilidades que nos aúpa para ser más nosotros mismos, estar más satisfechos de nosotros y nuestras cosas porque con nuestras creaciones robamos el fuego a los dioses y así arrimamos el hombro al quehacer colectivo. Estar ocupados, preocupados e interesados por todo nuestro entorno.
Es en una vida activa y comprometida en donde las mujeres nos dan buen ejemplo. La escritora Esther Tusquets preguntó al auditorio si era cierto el mensaje del doctor y la respuesta unánime y entusiasta de las asistentes fue la siguiente:
"¿No te has dado cuenta? ¡Siempre somos más! ¡En las conferencias! ¡En los teatros! ¡En las presentaciones de libros! ¡En las bibliotecas públicas! ¡En las excursiones! ¡En las clases de yoga! ¡En las de gimnasia! ¡En los cursos para la tercera edad! ¡En los clubs de bridge! ¡En las conferencias! ¡Aquí mismo!".
Una de ellos zanjó la cuestión: "En todas partes somos más, ¡menos en el fútbol!". ¡Ah!
La conclusión a la que llegó la escritora y hemos llegado muchos es clara: las mujeres viven más, no por estar ociosas, sino todo lo contrario, por mantenerse más despiertas, despejadas, curiosas, activas y mantener las actividades que conforman el discurso del envejecimiento activo: tener el cuerpo en forma, mantener la mente despierta y activa y salir a la calle y a la vida no solamente para ver pasar los trenes y los obreros trabajando, sino participar en todo aquello que nos debe interesar si de ir al fondo de las cosas se trata.
domingo 8 de noviembre de 2009
¿POR QUÉ VIVEN MÁS LAS MUJERES?
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ÁNGEL DE CASTRO GUTIÉRREZ
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domingo 1 de noviembre de 2009
ÁGORA
No, no nos las teníamos todas con nosotros: una pareja de amigos, mi mujer y yo, cuando íbamos a ver la película, y eso que desde que se había comenzado a hablar de ella y a leer las entrevistas con el director y la protagonista había decidido personalmente verla. Pero salimos de la sala con todas las dudas y sospechas rotas y muy satisfechos, porque habíamos disfrutado viendo una gran obra. Y no sólo porque el tema es de los que marcan, trascendental para la convivencia del siglo IV y la de los comienzos del XXI, quizá eterno, como la vida del hombre en este planeta: los problemas de la fe y la ciencia, la tolerancia y los fanatismos, las debilidades y las fortalezas del ser humano, las traiciones y lealtades, sino por la belleza de las imágenes espectaculares, cuando el director, Alejandro Amenábar, convierte repetidamente a hombres y mujeres en hormigas enloquecidas corriendo sin rumbo, despavoridas, y en general por el guión, muy verosímil, pero sobre todo porque sostiene el interés, yendo in crescendo, hasta el final y por la dirección excelente de un director que ya ha dado señales de obras redondas y espléndidas. Se agradece el acercamiento a la historia con un tema que tristemente sigue siendo de actualidad en todo el mundo y el homenaje que toda la película ofrece a la mujer y en concreto a Hypatia, esa gran mujer, astrónoma, matemática y maestra, que cayó en manos de los fanáticos de entonces que tampoco toleraban las diferencias y el que alguien se decantara por la ciencia y su conciencia antes que por las creencias y los dogmas.
Y lo más importante, no es si el origen de la teoría heliocéntrica se debe a Hypatia por donde se decanta la película que está claro que no es una obra histórica, sino la importancia de una mujer científica en aquel tiempo y lo lamentable del fanatismo religioso tratando de anular la visión crítica y científica de una mujer con la violencia y el asesinato.
La película, ya digo, es extraordinaria y por ello yo me atrevo a recomendarla vivamente. Digo vivamente porque vivamente debe entrar en la vida de uno a través de los propios poros, si no caemos en el peligro, si no hemos caído ya, de convertir siempre lo que vemos, leemos y oímos en puro y duro entretenimiento, pasatiempo o dicho a lo llano y sincero en matatiempo.
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ÁNGEL DE CASTRO GUTIÉRREZ
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domingo 25 de octubre de 2009
EJERCER DE AMIGO, EJERCER DE PADRE
A tan alto ha llegado el nivel de las aguas en el abandono del ejercicio de la autoridad y de la paternidad que se ha levantado todo un estado de alarma para detener los abusos cometidos y la dejación de los elementales deberes como el de decir NO a tiempo. Y en este estado de alarma ya a nadie se le ocurre decir que ejercer de padre es prácticamente lo mismo que ejercer de amigo y mucho menos alardear de que somos los mejores amigos de nuestros hijos, porque nos damos cuenta de que no tenemos ningún derecho a ocupar el territorio que no nos pertenece, ni siquiera en sueños, como decía el poeta Khalil Gibran.
La amistad es una cosa, y la paternidad otra muy diferente. Demos a cada cual lo suyo porque le pertenece como sus señas de identidad más queridas. Los límites, las normas, las reglas de juego deben estar bien delimitadas y perfectamente claras. Y de igual forma deberíamos delimitar con escrupulosidad las exigencias fundamentales de una verdadera amistad, porque cuando el amigo está al borde del precipicio ser buen amigo no es empujarle o animarle a que se arroje con la excusa de ir al encuentro de extrañas sensaciones; y cuando ha tomado demasiadas copas, porque ya no se tiene de pie, no es de recibo seguir con el juego del más y más hasta que reviente; porque entre amigos tiene sentido acompañarnos en el entusiasmo, la autoestima, la valoración enardecida, pero también la corrección a tiempo, no darnos la razón como a los tontos y cuando hay que decir con energía NO decirlo sin ambages.
Con lo hermoso que significa ser amigo y ser padre y madre sería formidable y hermoso que no se confundieran los términos y tras los pasos penosamente andados en los últimos tiempos rehagamos nuevos caminos y disfrutemos y saboreemos esas dos realidades espléndidas que nos brinda la vida: la amistad y el compañerismo por un lado y el ejercicio de la paternidad como uno de los derechos y deberes más imprescindibles para el sano crecimiento de los hijos. Siempre se nos ha dicho que la mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos es la educación y ésta simplificando mucho consiste en decir sí, motivar, animar, valorar cada paso, cada éxito y todo esfuerzo, pero también en saber decir no cuando tantas veces haya ocasión de ello, y más cuando tantas actitudes, malos hábitos y costumbres de salen de madre.
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domingo 18 de octubre de 2009
MIRET MAGDALENA MUERE, A LOS 95 AÑOS, UN SABIO DE LUJO
“Veo mal a la Iglesia oficial, demasiado clericalizada y demasiado dictatorial. Somos muchos los guerrilleros cristianos que pacíficamente luchamos por que esa Iglesia oficial se convierta al evangelio”, afirmó recientemente.
Tuve el honor y la inmensa suerte de conocerlo y hacerle una larga entrevista, hace treinta y tantos años, para un libro que preparábamos mi amiga la periodista Marga Serrano y yo. Y no fue una entrevista al uso, porque nos regaló más de tres horas, hablando y profundizando en los más diversos temas con verdadero deleite, en los que se mostró como quien era y ha seguido siendo hasta el último minuto de su vida: un espíritu libre, independiente, inconformista, audaz, sabio, creyente a su manera (nunca al estilo de los viejos catecismos de los que llegó a tener alrededor de 1.500 ejemplares, una gran colección de catecismos de todo el mundo, ni de lo que enseña la Jerarquía Eclesiástica, siempre crítico y a la vez respetuoso), católico ortodoxo, conferenciante, teólogo seglar, escritor, de una inmensa curiosidad por todo lo humano, lo científico y todos sus alrededores, discípulo aventajado de todos los grandes pensadores y humanistas de todos los tiempos. Al cumplir los 90 años celebraron con él muchos amigos sus cumpleaños y se decía allí: “¿Por qué somos tantos los que queremos a Enrique?”. La respuesta no es nada difícil.
Y como el tema de la entrevista se centraba en torno a la secularización de los sacerdotes, el libro se titularía “La gran desbandada”, de entrada entró de lleno en el asunto que nos concernía:
“He vivido este problema un poco trágicamente. Yo he conocido desamparo psicológico, desamparo afectivo, desamparo económico. He conocido casos increíbles.
La primera reacción de la Iglesia fue ignorar este hecho como si no existiera.
Se puede augurar que la Iglesia como institución va a caer casi verticalmente. Al principio es cristianismo difícilmente se podía decir que era una religión nueva. Era más que nada una actitud ante la vida”.
Le preguntamos, al final, su opinión sobre la publicación de un libro sobre ese tema y nos contestó con la rapidez de quien está a tanto de todo lo que atañe al ser humano, que le parecía interesante, primero porque no se había publicado nada al respecto, y en segundo lugar, por la forma compleja de tratarlo a través de la cual van apareciendo problemas de fondo, porque en el fondo, nos dijo, todos los problemas cuando se profundizan tocan a todas las cosas”, y vaya si se tocan y más como este sabio humanista de nuestros tiempos lo hizo.
Comencé a conocerlo y tenerlo como maestro en sus artículos de Triunfo, Cuadernos para el Diálogo, de los que era asiduo y fiel lector, y lo mismo en los últimos años cuando se dedicó a escribir más libros que nunca, como si tuviera prisa por dejarnos, atado y bien atado su pensamiento, que en él siempre era ventana abierta para que el lector siga pensando por su propia cuenta, “por si de algo les sirve a mis lectores para mejorar sus vidas”: Sobre la felicidad, un nuevo modo de pensar y de vivir, o Cómo ser mayor sin hacerse viejo, La vuelta de los valores, Creer o no creer, hacia una sociedad laica, La vida merece la pena ser vivida, ¿Dónde estás Dios?, la religión del siglo XXI, que se vendían como rosquillas… y tenerlo a nuestra disposición, aquella mañana de otoño de 1976, uno de los momentos de mi biografía guardados como tesoro en el baúl de la memoria y de feliz y agradecido recuerdo. Mil gracias maestro, descansa en paz.
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lunes 12 de octubre de 2009
NOS VAMOS
Cambiar de casa es como cambiar de piel. Tan hechos estábamos a lo espacios, rincones, cocina, baño, cuarto de estar, dormitorio que te levantarás los primeros días y tendrás que hacerte a la idea de que a la derecha no está el pasillo sino la pared, que enfrente no tienes el cuadro que te regalaron tus hermanas sino un espejo que te devuelve la cara de imbécil que se te pone o de despistado, pero a quien no tienes más remedio que enviarle una sonrisa.
Se fue el verano y como ya no tenemos que fichar hemos alargado la estancia en Viana, en donde se está maravillosamente bien, entre pinares, dando vueltas por el jardín, viendo crecer la hierba y las últimas flores de los geranios y las petunias, más pendientes del ritmo del sol, la luna y el aguacero que del asfalto, el tráfico de la calle y las ofertas de las tiendas restallando e invitando al consumo.
Pero en el cambio se halla escondida una belleza sin igual y un profundo sentido frente a la monotonía gris de la cotidianidad: otros aires, nuevos rostros… y gente con el trajín de la vida activa frente al excesivo silencio de los árboles y la soledad de dos en compañía.
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lunes 5 de octubre de 2009
EL SECRETO DE SUS OJOS
RICARDO DARÍN, actor
“A mí siempre me importó mucho la vida de los demás”, Ricardo Darín
Habrá que ir cuanto antes a verla, El secreto de sus ojos, porque parece ser que es una gran película a la que los críticos más rigurosos consideran como una obra perfecta.
“Estamos en el territorio del gran cine, del clasicismo, de un universo tan rico como complejo en el que todo tiene sentido, te envuelve, te sugiere, te implica y te conmueve”, ha escrito Carlos Boyero.
Su director nos hizo disfrutar a lo grande con El hijo de la novia, una comedia prodigiosa, pero estas líneas me llevan a hablar de ese genial actor argentino-español, Ricardo Darín, quien en una larga entrevista que le hace la escritora Elvira Lindo, con motivo del estreno aquí en España, dice que lo que más le importa es la vida de los demás, algo que aprendió de su padre, más aún, que la gente le tenga por buena persona le conmueve mucho más que el que le consideren un buen actor.
Así, sin ir de galán fantasma y fantasioso, petulante y bravucón, como nos tiene acostumbrado otra gente de pacotilla, cabeza hueca y humos que pretenden vendernos como si de quilates se tratara, va a derecho por la vida y escoge el mejor de los caminos: estar atento a la vida de los demás, transitar como uno más por su barrio de siempre, hasta en pijama, si fuera preciso, y parece que lo fue en más de una ocasión, y con quien te encantaría tomarte un largo café, porque, a buen seguro, estaría más ocupado en tus cosas y preocupado de tu vida que de contarte las milongas con oropeles incluido de su gran carrera de actor fuera de serie. No falla la mirada de la gente y la de este hombre es tierna, acogedora, pícara y deslumbrante, de esas que te enternecen, te acogen, animan a reírte de los fantasmas y aguafiestas y sobre todo de ti mismo y te deslumbran por su bondad sin alharacas.
… Y fíjense en el detalle: se separa de su mujer y cuando vuelve a ver la casa en la que habían vivido enamorados, la compra, pensando que si volviera con ella, a ella le gustaría. Y volvió, y lo comentará con una guasa afectuosa que se sale, sin saber, dice, si volvió con él o por la casa. Posiblemente fuera la casa, pero también, o sobre todo, los buenos humos que conservaba cada rincón y el calor que desprende este gran hombre y excelente artista.
… O en ese resumen genial y tan acertado de la emigración española: “Dos millones de españoles recibió Argentina con los brazos abiertos, ¡dos millones!, sin preguntarles adónde iban ni si tenían dinero en los bolsillos”. Eran otros tiempos, ¡ay!
… y fuimos a verla, lógicamente: fabulosa, no dejes de ir cuanto antes y disfruta del buen cine, de la interpretación magistral de Ricardo Darín y de unos de los ojos más increíblemente bellos y sugerentes como los de Soledad Villamil.
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ÁNGEL DE CASTRO GUTIÉRREZ
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lunes 28 de septiembre de 2009
UNA PROPUESTA DE ESPERANZA AGUIRRE
Sobre la tarima y el saludo de pie
Hasta aquí, en este mi rincón recoleto y silencioso, me llegan las carcajadas de todos los alumnos de este nuestro país, ante la original y maravillosa propuesta de la original y maravillosa Esperanza Aguirre. Propone la presidenta de la Comunidad de Madrid que los educadores impartan sus clases sobre una tarima y los alumnos les saluden de pie, y ya está, no le den más vueltas, las clases serán una balsa de aceite, un taller abierto a la creatividad y a la participación más activa, el respeto de unos y otros, del profesor a los alumnos y de éste a aquéllos, desde el inicio de la clase al final, todos estarán la mar de motivados, encandilados ante las sabias lecciones del profesor impartidas desde las alturas, el ojo avizor, cual triángulo divino, velará por los Abeles y si algunos Caínes se desmandan pensando única y exclusivamente en el botellón la espada flamígera caerá infalible sobre su cabeza y serán expulsados al frío oscuro del pasillo donde rechinarán sus dientes por toda la eternidad del curso.
Pero dejémonos de cuchufletas, abandonemos las genialidades de esta sin par presidenta y forcemos la mente para tratar desde la razón y una pequeña dosis de lucidez el problema de la enseñanza, los alumnos y el profesorado:
El problema es serio, porque nos estamos jugando el presente y el futuro de muchas generaciones, y difícil, por lo tanto las salidas de pata de banco dejémoslas aparcadas y mejor abandonadas.
El colegio, de entrada, no es una isla, es un lugar en donde abundan los conflictos, naturalmente, ¿cuándo no los hubo?, y en la actualidad con casos de agresividad y violencia, lo cual es grave, pero si queremos hablar de educación y de ir al fondo de los problemas que arrastra debemos hacerlo desde una visión sistémica, porque se educa en casa (si los padres están al cabo de la calle y sin la menor comunicación con sus hijos no están poniendo los puntos sobre las íes y sí haciendo grave dejación de sus responsabilidades); en la calle (haciendo que la calle sea para todos, habitable, educadora, gratificante y no un salpicadero de insultos); desde la televisión y el resto de los medios de comunicación (convirtiéndose más en espacios culturales, formativos, informativos, entretenidos que en espacios basura donde predominan las voces propias de gallineros y la violencia como alimento cotidiano); desde las iglesias (cuando se limitan a su mundo que no es el mundo de la política y desde el máximo respeto a quienes no creen lo que ellas predican) y principalmente con el ejemplo, empezando por los padres, los mayores, los docentes (éstos preparando las clases, olvidando los apuntes amarillos y colocándose a la altura de los alumnos para entenderlos mejor y motivarlos más); los gobernantes (cuando los malos hábitos están a la orden del día, la corrupción llama a la puerta y se mira a otro lado, el único argumento va en la línea de “y tú más” y los intereses del partido se ponen por encima de los de todos los ciudadanos no se está dando el mejor de los ejemplos ni aportando el más deseable caldo de cultivo para el buen gobierno de la ciudad y de los pueblos); los jueces (cuando el sentido común va en dirección opuesta a sus sentencias se hace poco digerible la justicia y el espejo donde mirarnos todos se hace mil añicos)… y así sucesivamente. Lo que quiere decir que todo ello es un espejo en donde se miran nuestros adolescentes y nuestros jóvenes y queriendo o sin querer trasladan a sus vidas los mismos comportamientos, lo contrario sería pedir milagros y peras al olmo y lo insensato mirar para otro lado diciendo ¿dónde aprenderán estos modales?
Con ello quiero decir que cada palo aguante su vela, aquí todos somos responsables (no somos islas), y que no se piense que desde esta visión se descarga la responsabilidad individual o de los propios colectivos, por ejemplo, el lamentable y bochornoso suceso de los adolescentes de Pozuelo de Alarcón y todos aquellos que cuando organizan el botellón pierden todos los papeles y se pasan doscientos pueblos si hablamos de educación, civismo, saber estar, saber comportarse, saber divertirse… porque ellos son los primeros culpables y los primeros responsables. Pero a renglón seguido toda la sociedad deberá preguntarse que ésta pasando, por qué pasa lo que pasa: en algunos casos, con algunos jóvenes, porque no todos van en el mismo barco, y qué medidas tomar desde abajo hasta arriba y desde el primero hasta el último.
“Todo profesor tiene el poder que le confiere su cargo, pero la autoridad frente a sus alumnos debe ganársela día a día con su actuación adulta, imparcial, equilibrada. Imponiendo los límites que sus alumnos necesitan, con la adecuada flexibilidad y mostrándoles s aprecio y confianza”, ha escrito sabiamente Joan M. Girona, Profesor de Secundaria
¿Ponemos tarimas en las clases y nos ponemos de pie cuando entra el profesor? Venga ya, un poco de seriedad y una mayor dosis de lucidez Sra. Presidenta.
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ÁNGEL DE CASTRO GUTIÉRREZ
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