Cuando la vida no emociona, poco vale, y ay si no lo hace, porque se va marchitando lo que nació para ser luminaria que arde, calienta y enciende los ánimos más mortecinos.
Cuando un libro no te atrapa, no te seduce para ir a tu aire a tus asuntos y sueños y no te encandila, más bien te aburre y te amuerma es mejor que lo dejes cuanto antes. Y abundan en el mundo del mercado más que el de la literatura. El Premio Planeta es, muchas veces, buen ejemplo-mal ejemplo. E igualmente me parece muy correcto pasar de las obras menores de los grandes, cuando nos esperan sus obras maestras.
Cuando los caminos emprendidos no te llevan a ninguna parte o a más de lo mismo y no te abren a diferentes horizontes, ¿no te parece que es mejor dejarlos e iniciar otros nuevos?
Cuando un amor te controla, indaga y mira tus más queridos secretos o simplemente tus curiosidades, y te grita, y te levanta la mano, y se comporta como un energúmeno..., nunca dejes que haya una segunda vez, di alto y tajante: se acabó, y sal de ese inicio de infierno, huye, haz tu vida a solas, que ya encontrarás algo mucho mejor.
Estoy leyendo una gran novela de la gran escritora italiana Dacia Maraini, “La larga vida de Marianna Ucría” y me detengo para deleitarme con estas dos escenas de tan fuerte contraste. La protagonista es obligada a contraer matrimonio a los trece años con un tío, hermano de su madre, cincuentón, triste, aburrido y viejo-viejo con el que hace el amor sin amor alguno, cerrando los ojos y apretando los puños para que pase lo más pronto posible aquel suplicio nada amoroso y un tanto tosco y bestial. “Él había heredado de sus padres una idea rapaz del amor: levantar la presa, atacar, desgarrar, devorar. Después, uno se marcha saciado, dejándose a las espaldas una carroña, una piel vaciada de vida”. Cuando ella tiene ya cuarenta años, y fallecido el marido tío, encuentra un amor que se había ido gestando y floreciendo tiempo atrás, que le hace vibrar, emocionarse, darle otro sentido a su cuerpo y a la vida toda. Así: “Y he aquí ahora, en cambio, un cuerpo que no le es extraño, que no la asalta, no le roba nada, no pide sacrificios y renunciamientos, sino que sale a su encuentro con gesto seguro y dulce. Un cuerpo que sabe esperar, que abraza y sabe hacerse abrazar sin el menor forzamiento. ¿Cómo podría prescindir de él de ahora en adelante?”. Nada que ver con lo anterior. Hermosa literatura que enciende y emociona.
Nota no tan al margen: Una frase y una buena noticia: Una frase de autoridad, ganada a pulso: «La vida nunca se vuelve insoportable por las circunstancias, sino solo por la falta de significado y propósito.» Viktor Frankl. Y lo decía desde un campo de exterminio.
Y aprovechando que el Pisuerga pasa por mi tierra debo decir que casi hasta me ha emocionado la elección de la nueva fiscal general del Estado, su señoría Teresa Peramata. Larga vida y suerte.
https://youtu.be/biz4oAWAMDk?si=T37--tixepDFMArV Amália Rodrigues- Oiça lá ó senhor vinho


No hay comentarios:
Publicar un comentario