Así es. Félix Klieser, el músico alemán, sin brazos, desde los 5 años toca la trompa con los dedos de los pies y se ha convertido en un virtuoso de este instrumento junto a algunas de las mejores orquestas del mundo. Es admirable y un más difícil todavía de hasta dónde puede llegar la capacidad humana, aunque él diga que no se considera nada extraordinario, siendo a raudales, no solo por cómo toca sino por cómo piensa.
A los 13 años lo aceptaron como una de las jóvenes promesas en la Escuela de Música de Hannover, galardonado con el premio ECHO Classic en la categoría de mejor artista joven en el 2014, publicó un libro autobiográfico y en 2016 recibió el premio Leonard Bernstein. Actuó en nuestro país el 8 de abril de 2022 en la Semana de la Música Religiosa de Cuenca.
De él habría que decir lo que contestó Daniel Baremboim, famoso director de orquesta y pianista, a quien le preguntó si le resultaba más complicado que al resto tocar el piano con unas manos tan pequeñas, contestó: “Es que el piano no se toca con las manos, sino con la cabeza”. Pues lo mismo.
Klieser contesta de forma similar: “Nací así, para mí ha sido natural desarrollar otras habilidades. Si no tenía manos, debía solucionarlo con los pies”, y así se viste, come..., coloca con los pies el sofisticado atril y cuando se pone a tocar nadie diría que lo está tocando la trompa con los dedos de los pies. (Te recomiendo ver el vídeo de una mujer muy joven con su bebé, vistiéndolo, dándole de comer, vistiéndose ella, fregando los cacharros... con una facilidad y normalidad pasmosa). Pues lo mismo.
Y no piensa en la fatalidad de haber nacido sin brazos. Para qué, parece decir. No piensa en ello, ni le preocupa, puede hacer lo que quiera y se siente completamente libre. Se ríe de la palaba pena. Es así: “No tiene más mérito ni debe ser visto como algo alucinante ni extraordinario”. Y no se ve ni como un pobre desgraciado ni como un supermán. Lo que me lleva a admirarle más aún… Grande como músico y enorme en la forma de comportarse y pensar. Y más grande cuando confiesa que nadie creía en él, como los demás, por otra parte, cuando nadie daba un duro por ellos en sus comienzos. Y dice esto también admirable, con cierto aire burlón y fino humor: “Nadie de los que admiro ha tenido 20 piernas o 30 brazos. Solo una mente invencible”. Y creo que ahí está el milagro, dentro de uno mismo y disponer de una mente formidable que algunos han sabido modelar, como es el caso. Y da las claves: Pasaba mucho tiempo de niño consigo mismo hasta llegar a ser su mejor amigo, se marcó la meta de dominar el instrumento, desde muy niño, le fascinó cada vez más, sus carencias físicas le han hecho tener piedad con las debilidades humanas y no lucha por un mundo mejor, “sencillamente soy músico”, dice. Ojala se dé cuenta de que ya lo está haciendo mejor, comenzando por él. Es muy inteligente y seguro que lo sabe, pero es muy humilde y no se da importancia y menos para creerse salvador de nada ni de nadie.
Mucho más en la interesante entrevista de Jesús Ruiz Mantilla en EL PAÍS y en Internet de donde he sacado los datos, como su pensamiento. Hay muchos vídeos que merece ver y escuchar, asombrarse y deleitarse con los aires de la trompa en su pie izquierdo. Prodigioso aunque él diga que normal.
https://youtu.be/8Mtx2A1Ea08 Felix Klieser & Camerata Salzburg – Mozart: Horn Concerto, Nr. 1, KV 412 – I. Allegro
https://youtu.be/JlP5pvIvBbA Felix Klieser & CHAARTS Chamber Artists - Handel: Ombra mai fu | Arr. for French Horn (Music Video)

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