Es casi-casi un delito negarle al cuerpo y al alma entera tamaño disparate. Como dejar que los besos que había que haber dado queden para siempre en el maldito olvido y en el desván de todas las antiguallas y jurar y prometer que no volverá a ocurrir. Como detener la corriente del río sin motivo alguno ni razón al uso y que deje de fluir el agua. Como dejar los brazos caídos desmayados y los pies arrastrándose por los suelos sin ritmo y ninguna gracia.
Hay que escuchar las demandas del cuerpo y el aliento del alma cuando te piden marcha, cuando te invitan al baile, cuando te llaman con urgencia a salvar tu vida y la de otros.
No se puede estar dormitando permanentemente cuando el grito de las madres clama al cielo y los más débiles, ya sin voz ni fuerza, susurran la injusticia y el abandono de la sociedad de la opulencia.
Es obsceno responder con palabras grandilocuentes y en mayúscula que lo nuestro es solo Dios y todos los Dioses, la Patria, la Revolución, la Hermandad, la Justa Guerra, la ansiada Paz, la Eternidad que espera y zanjará toda Desesperanza y todo Desconsuelo. Porque las respuestas, cuando apremian, están al cabo de la calle, pisando tierra, cerca del dolor y del llanto, la amargura y la depresión, la angustia y no tener que llevarle algo de comida a los hijos, o que les operen gratuitamente de una enfermedad grave.
Porque hay que estar atento a las demandas del que nada tiene ni ganas de echar una cana al aire o cantarle una nana al bebé para que se duerma cuando se muere de hambre y sueño.
Y estar despierto porque todo lo que pasa delante de tus narices te atañe y repercute en la vida de las gentes y tu familia sin ir más lejos.
Es obsceno extasiarse mirando a la luna o queriendo ir con tanta prisa a Marte, cuando hay tanta tarea urgente en la tierra, a dos pasos de donde habitas, en la otra punta de la calle que intentas no ver porque huele mal, no hay luz, ni asfalto en la calzada ni cemento en las aceras y demasiadas largas listas de espera para todo lo que urge.
Por todo lo cual, hay que escuchar, y hablar menos, estar atentos y despiertos a lo que pide tu alma y tu cuerpo, y lo que necesitan con urgencia quienes están cerca y quienes se hallan lejos en este minúsculo planeta dando vueltas como loco en este universo que nadie nos explica para qué había necesidad de ser casi infinito.
Es casi-casi un delito... Hay que escuchar... No se puede... Es obsceno... Porque hay que estar atento... Y estar despierto... Y sigue siendo obsceno... Por todo lo cual... Sin olvidar el mensaje de la viñeta: “Si el cuerpo te pide bailar, ¡no le digas que no!
¿Bailamos, pues?
https://youtu.be/V1bFr2SWP1I?si=j99MxRd3VbDXOxQ8 OFFICIAL Somewhere over the Rainbow - Israel "IZ" Kamakawiwoʻole
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