Escribo con frecuencia que hay que decir NO, aunque más y con mayor motivo hay que decir SÍ, aunque ya lo dijo Camus y nos lo recuerda el escritor Fernando Aramburu, hace unos días, en una larga entrevista en El País, anunciando una nueva novela: “Un político de altura debería centrarse más en cuestiones actuales, desmontar los argumentos del otro, a poder ser con pruebas, ofrecer soluciones. Eso también es de Camus. Decir no pero al mismo tiempo aportar un sí. La norma moral que rige toda mi vida, y está en el prólogo de El hombre rebelde. En la primera frase”.
Y amplío yo, como cualquier paseante que camina por la calle, es decir, todo el mundo, porque en esos monosílabos se halla el comportamiento esencial en nuestras vidas. Me explico: con la que está lloviendo, y ha sido mucho últimamente, no podemos quedarnos papando moscas y no decir un rotundo NO que salve al mundo, que decía la poeta de lo social, Ángela Figuera, porque cómo no decir NO a todos los Trump que nos han salido en todo el planeta, con unos egos averiados de locura, crueldad y matonismo, para dolor y desdicha del mundo. NO a “todo vale” y decir lo que nos venga en gana y de muy malas formas, maneras y mentiras y educación ninguna, y más cuando estamos ante un micrófono. Como NO al niño de pocos años y al joven de bastantes que nadie en su vida les ha dicho NO, con sus caprichos y berrinches sin venir a cuento. NO, ¿está claro?
Pero venga ya la cita de Albert Camus, principio de “El hombre rebelde”:
“¿Qué es un rebelde? Un hombre que dice no. Pero si niega, no renuncia, es también un hombre que dice sí, desde su primer movimiento. Un esclavo que ha recibido órdenes toda su vida, de pronto juzga inaceptable un nuevo mandato”.
Ya lo sabes, ojo al nuevo mandato, venga de donde venga, porque estás llamado, estamos llamados, a decir NO.
Pero me gusta decir, aun valorando y colocando al NO en su lugar exacto, siempre Sí y soy más partidario que de su contrario, por encima de todo, porque el Sí anima, da vida, estira de la piel, de los buenos sentimientos, de las mejores razones y los acertados argumentos y de una mayor energía y coraje para el camino de la vida que es largo y tortuoso. Y necesitamos ánimos, calor y compañía amiga y amorosa, que nos digan que vamos bien pero que lo podemos hacer mejor. Después de una felicitación, puede haber algún “pero...”, para ir enderezando todo lo que va saliendo algo torcido, pero dicho de buena gana y mejor talante.
Es un juego muy serio, este del NO y del SÍ, que debe estar siempre pendiente en nuestra vida para salvar la propia piel y la de los otros, como de la sociedad, para que sea más respirable todo, NO a la indecencia y, hoy por supuesto NO A LA GUERRA, porque hay que seguir diciéndolo todos los días, tal y como están de bravos y locos-poco cuerdos, los asesinos, y SÍ a favor de la paz, la justicia y la concordia propia de los hombres civilizados que sueñan con la armonía y una cierta dosis de felicidad.
https://youtu.be/A8kRQV_X-7g?si=dvATKDqspPJ3aWVc VALERIA CASTRO - guerrera | STRIM en directo






