miércoles, 4 de febrero de 2026

A LA INTEMPERIE Y UN POCO HUÉRFANOS

 


1.- Pienso en primera instancia, en mis trabajos, mis humildes artículos, que siempre aspiran a más y no sé si llegan alguna vez, aunque me gusten y gusten al respetable. Nunca de sabe, pero sí es cierto que cuando salen a la luz, a la calle, siempre un poco desierta y desolada, como el feto que sale del vientre de la madre y siente frío, y llora a rabiar, cómo no, con lo bien que se estaba nadando en el mejor de los mares, así los trabajos de cada cual. Es difícil acertar, porque cuando más seguro y contento estás de lo hecho, puede que no sea más que un pinchazo y otras veces, cuando tú no das mucho por ello, resulta que es ovacionado por los observadores.
2.- Todo un poco de lío, pero lo cierto es que de alguna forma siempre, o casi siempre, nos hallamos a la intemperie y un poco huérfanos, exactamente igual que cuando dejamos a los hijos de pocos años en la guardería o en el cole, y lo normal es que no dejen de mirar cómo nos alejamos de su vida y les dejamos a merced de alguien que no conocen y en un espacio que para ellos es frío, desolador y áspero, nunca la mano cálida de la madre ni la voz segura del padre que conforman el mejor de los refugios, y se encuentran un tanto huérfanos, sin reconocer el sentido de las cosas y su vida. No se reconocen, les cuesta adaptarse al nuevo espacio la mirada de los otros, las voces y los llantos, las órdenes un tanto secas, aunque a veces sean melosas, que no entienden tampoco ese tono, que no es el de su casa y los suyos, y advierten desde sus cinco sentidos y el de su niñez, que eso no es lo mismo y trata de buscar el refugio de los rincones más predilectos del hogar, su dulce hogar.
3.- Y en los momentos actuales, Europa, tanto tiempo a la sombra y bajo la tutela de Estados Unidos, ahora abandonada por las extravagancias y locuras o egocentrismo del extravagante y siniestro personaje, lo mejor que se puede decir de él, Donald Trump. Europa a la intemperie y huérfana, dando palos de ciego, impotente, no preparada para este tsunami que le ha venido encima, y al mundo, sin encontrar respuestas eficaces y caminos a seguir. Uno de los verdaderos peligros mundiales es sin duda alguna el presidente de EEUU, un elefante loco en una habitación de cristales y espejos. Europa a la intemperie, pero tendrá que recomponerse, porque en ello le va la vida entera. Y unirse.
4.- Releo de vez en cuando los libros impagables de Josep María Esquirol y sigo de forma especial lo mucho subrayado, esta vez el primer capítulo de “La península bondad” que habla precisamente de la intemperie donde siempre hemos estado, lejos de aquel paraíso de donde nunca nos expulsaron, porque nuestra condición no es el paraíso sino las afueras: “Aquí en las afueras, vivir es sentirse viviendo, aquí, en las afueras, el mal es muy profundo, pero la bondad todavía lo es más. Aquí, en las afueras, nada tiene más sentido que el amparo y la generosidad” En efecto, vivimos en la intemperie, por eso es tan importante la casa, el amparo, los cuidados, y resistir. ”Ni la perfección ni la plenitud son de este mundo” e insistirá el autor, y lo tengo subrayado, terminando el libro con esta frase final: “Aquí, en las afueras, acurrucados sobre lo que amamos, generamos, pero también esperamos. No un paraíso perdido, sino algún tipo de ternura, de calidez, de abrazo”. Impagable, ya digo.
https://youtu.be/H-OlPpqxHGk?si=FRK2k8AYKrdAKtvV MARINA HEREDIA: 'NO ME LO CREO'

sábado, 31 de enero de 2026

CRÓNICA CON LA BARBARIE AL FONDO Y DE CERCA

 


Me emocionó, como a miles de lectores más, el escritor Héctor Abad Faciolince, con su libro “El olvido que seremos”, como homenaje a su padre asesinado por grupos paramilitares colombianos; posteriormente leí su novela “Salvo mi corazón todo está bien” que me pareció una novela extraordinaria, y en estos momentos estoy terminando su libro “Ahora y en la hora, que es una crónica fascinante y trágica de un viaje a Ucrania en el 2023, en plena guerra, con motivo de una feria del libro a la que fue invitado. El último día de la breve estancia en un país dominado por la barbarie, tuvo la mala suerte de asistir con cuatro colegas amigos a cenar, como despedida, a un restaurante, que sería bombardeado mientras cenaban: un misil ruso con seiscientos kilos de explosivos cayó sobre el centro mismo del lugar, dejando en el acto trece muertos y más de sesenta heridos. Una de las víctimas fue la joven escritora ucraniana Victoria Amélina, guía y compañera de ese viaje que terminaría en tragedia. Héctor Abad se levantó del suelo, ileso y vivo, “asombrosamente vivo, aunque ya nunca más volveré a ser el mismo”, escribió. Asistimos en el libro al retrato pormenorizado de los colegas del viaje por Ucrania hasta cerca de donde se cocinaba y se cocían las matanzas, y lógicamente a la semblanza cariñosa y detallada de la que murió aquella noche. “Lúcida, irónica con una tristeza que compensaba con brochazos de humor negro. Lo que más llamaba la atención era su palidez y su silencio. Era más blanca que lo que suelen ser las ucranianas, lo que es mucho decir, y casi tan tenue y delicada como el aire. Transparente, eso erra, transparente como un fantasma. A veces lo único que uno alcazaba a ver de ella, al caer la noche, era su melena rubia abundante y rebelde. Victoria podía ser un cisne muy blanco vestido de negro, o a veces un cisne negro y a veces un cisno blanco”. Y de ahí la portada de libro y una cita, al comienzo del libro de Platón, por boca de Sócrates en el Fedón: “...Como los cisnes, que una vez se dan cuenta de que tienen que morir aunque también cantaban, cantan entonces más que nunca y del modo más bello, lleno de alegría porque van a reunirse con el dios del que son siervos”. Pero, ay, a Victoria Amélina, no le dio tiempo, el misil asesino de Putin le segó su vida.
Sucedió el 27 de junio de 2023, a las 19´28 de la tarde.
Y es en ese infierno que les cayó del cielo con el propósito, dice el autor de hacer el mayor daño posible y producir el mayor número de muertos, tuvo lugar la catástrofe, trece seres humanos, entre ellos dos chicas gemelas de 14 años, Julia y Ana, ya Victoria, la que empezó a ser guía y compañera de Héctor y que a partir de ese momento se convertiría en verdadera amiga. “Me he vuelto amigo suyo después de su muerte. Al leer a los escritores nos volvemos su amigos, a veces más íntimos, pues el escritor colombiano comenzó a leer las obras de Victoria, poeta, novelista, (“una mujer de armas tomar, desde el silencio y de su aparente fragilidad, llena de compasión y de rabia”) con un sentimiento, lógicamente, muy hondo.
Un libro que se recomienda el solo, formidable, conmovedor y hermoso.
https://youtu.be/fx2YBrHYB8E?si=9fSQyIzzg9CPYf3xToda una Vida - Katie James y María Cristina Plata

miércoles, 28 de enero de 2026

ESPERANDO A LOS BÁRBAROS

 

Como entonces, estábamos esperando a los bárbaros, y los bárbaros estaban aquí. Sucede en el poema de Kavafis que, en resumen, dice así: Y porque los estamos esperando el Senado no funciona y los Senadores no legislan, ya legislarán los bárbaros cuando lleguen, se dicen. El emperador los espera sentado en su trono, y como llegarán hoy, espera para darles la acogida... Pero las calles y plazas quedan al final vacías, se hizo la noche y los bárbaros no llegaron, hasta algunos se atrevieron a decir que no existen. “¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros? / Esta gente, al fin y al cabo, era una solución”, termina así el poema.
Y ahora nos damos cuenta de que los bárbaros están aquí, que han llegado para quedarse, rompiendo las reglas, las normas que nos hemos ido dando durante siglos y milenios, no creyendo en las instituciones, para qué la OTAN, la ONU, la Unión Europea, la Corte Internacional de Justicia, el Senado, el Congreso, las Comunidades Autónomas, el Derecho Internacional, la Sanidad y la Educación públicas, el Estado de Bienestar...
En el periódico “EL PAÍS” de hoy, para conmemorar el aniversario del año triunfal de Trump, se le dedica 13 páginas y en una de sus crónicas se puede leer:
“El 20 de enero de 2025, el próximo martes hará un año, Estados Unidos emprendió una huida hacia el abismo: la segunda huida de Donald Trump. Han sido 12 meses de vértigo autoritario. De cruzar un impensable rubicón tras otro sin tiempo para mirar atrás. Un año desde su toma de posesión en el que el mundo ha asistido al deterioro, tal vez sin remedio, de una de sus democracias más antiguas, instalado en la impredecible cabeza del hombre más poderoso del planeta, que resulta ser también uno de los más caprichosos”, Iker Seisdedos. Y un verdadero peligro para el mundo, añado por mi cuenta.
Desde hace un año le están aplaudiendo y haciéndole la ola la ultraderecha de aquí y de allá, los gobiernos de Argentina, Hungría, Italia, Abascal y los suyos, la presidenta de la Comunidad de Madrid, y hasta María Colina Machado le entrega la medalla del Premio Nobel de la Paz de la manera más humillante y ridícula, etc. etc.
Actúan sin límites, es lo propio de los bárbaros, lo hacen a merced de sus caprichos, insultos y amenazas constantes y la venganza por bandera. Todo el Partido Republicano sometido, al Partido Demócrata se le espera por si algún día despierta, así como a la Universidades, los Jueces y la sociedad estadounidense, en general, exceptuando pequeñas señales de resistencia.
¿Pero quiénes son los bárbaros? Los que jamás se han asomado al pensamiento y al arte de la antigua Grecia, quienes aun dándose golpes de pecho desconocen los valores del Evangelio de Jesús, y han pasado por encima del Renacimiento, de la Ilustración, de la Declaración de los Derechos Humanos y de todo lo mejor y más granado que ha dado el ser humano desde el Pleistoceno, anteponiendo a ello su visión mezquina y miope, el no uso de la cabeza en lugar de los exabruptos de las vísceras y la irracionalidad, sacando a lucir y relucir sus razonamientos más torpes y hasta miserables por una falta de dosis elemental de piedad, compasión y empatía. La ley de la jungla es su fuerte. Grave, porque con ellos no va ni la Democracia ni el Estado de Derecho. Bárbaros son, como dice Tzvetan Todorov, aquellos que niegan la plena humanidad de los demás”. Es así. Muy grave.
https://youtu.be/jc2ZGfxM7Jg?si=1QXbDseVpz0JXnC2 Marta Gómez y Javier Ruibal "Por tu amor me duele el aire" en acústico

sábado, 24 de enero de 2026

INSACIABLE TIENE DOS CARAS

 

El adjetivo insaciable tiene dos caras, la primera, a mí que soy poco comilón y enseguida me lleno, con solo pronunciarlo algo se me atraganta. Y como nunca en mi larga lista de deseos ha estado ser millonario, se podría decir que no juego casi nada a la lotería, también en este caso nadie podría decir que sea insaciable, me conformo con poco, para qué más, me digo, si se tiene lo suficiente para una vida digna. ¿Te pasa lo mismo? Si es así lo de insaciable, en estos casos, nos cae lejos. Hasta nos resulta obsceno tener muchos coches de alta gama, bastantes casas-mansiones, una colección de relojes de oro y otros metales preciosos, haberse dejado llevar por la corrupción y no poner límite, teniendo un salario más que digno, o no conformarse con beber lo suficiente sin pasar la raya, cruzando todos los límites, y terminar en una cogorza monumental. O después de haber comido hasta hartarse, seguir comiendo más. O los que han llegado a alcanzar algún poder y aspiran a más y más y más y sobrepasar todos los principios de Peter, concejales de aldea se comportan y gestionan divinamente los asuntos públicos, pero como presidentes de las diputaciones, alcaldes de grandes ciudades y presidentes de Comunidades Autónomas son un desastre, lamentables, muchos, no todos, claro, lo que vale para el mundo de la empresa, la judicatura, la medicina, la construcción y el taxi. No se entiende. Insaciable, visto así, tiene ese lado negativo, un tanto repugnante y hasta miserable. Tengo muchos defectos, claro está, pero en este, creo que no me pillan.
Pero a insaciable se le puede encontrar un lado positivo y hasta envidiable, por ejemplo, es el caso del que no se conforma con haber leído mucho, porque quisiera leer mucho más, como viajar, ver cine, escuchar música, escribir, habiendo escrito lo indecible. No veo la razón de ponerle freno alguno, como no lo veo en esa rama que podría haberse conformado, la pobre, con unas cuantas manzanas y nos ofrece un montón de kilos, lo que da lugar a que creamos que este sí que es un claro y rotundo milagro, dado su estado calamitoso en el que se encuentra. Y no hay más que alabarla, admirarla, quererla, porque lo ha dado todo, infinitamente más de lo que cabría esperar. Qué ejemplos, santo cielo, de aquí, delante de tus narices y de allá, en la lejanías. Basta solo mirar con detenimiento lo que está lleno de bondad y belleza de lo que hay tanto por doquier. Basta solo mirar, y dejar de admirar y contemplar, cual papanatas¸ a los millonarios del exceso y a los de inmenso poder.
https://youtu.be/_G5XyE4ypHs?si=1xDkY5V2_M4TqQH8 Bailando con Hildegarda | Un Increíble Viaje EspiritualDancing with Hildegard | An Incredible Spiritual Journey

miércoles, 21 de enero de 2026

APAGAR O ENCENDER EL FUEGO

 



Dice un proverbio indio: “Solo hay un pecado que los dioses no perdonan: apagar el fuego que calienta el corazón de los hombres”. Pues sí, no tiene perdón de Dios.
Si los dioses me lo permiten yo añadiría algunos más:
Y mirar con malos ojos, cuando se nos han dado para ver lo bueno y hermoso de la vida.
Y meter el dedo en ojo ajeno, que ya es delito y mala uva.
Y ensombrecer la noche sin saber disfrutarla.
Y no saludar al nuevo día, a la lluvia, la nieve y el calor...
Y quienes entienden, comprenden y defienden a presuntos delincuentes con argumentos de ningún peso, y se entretienen entre los suyos sin hacer caso a un trabajo periodístico muy serio de 3 años y a las posibles víctimas y a lo que han visto los ojos de todos. Donald Trump y Julio Iglesias, por favor, un respeto, no pongáis vuestras sucias manos en Groenlandia y en las mujeres. Y de paso, que tampoco pongan sus muy sucias manos la ultraderecha política y mediática ante la tragedia ferroviaria.
Y estar siempre de mal humor y siempre quejándose.
Y tirar la piel de un plátano a la acera sin pensar que alguien puede pisarla y romperse la crisma.
Y maltratar a los animales que no son de piedra.
Y creerse el ombligo del mundo.
Y creer que todo es una mierda, o que el mundo va de mal en peor, o que esto no tiene arreglo, o que cualquier tiempo pasado fue mejor...
Y no mirar nunca a los que vienen detrás sin un trozo de pan que llevarse a la boca.
Y llamarse cristiano, o gran creyente, y pasarse las bienaventuranzas evangélicas por el forro.
Y, dado que tú no puedes bailar, no permitir que los demás bailen.
Y no encender nunca el fuego por no gastar la leña almacenada y a buen recaudo.
Y no tirar de la cadena, o dar al botón, y no usar la escobilla, si fuera preciso, sin pensar en el que venga detrás.
Y ser un tartufo de tomo y lomo: Tartufo, dícese del individuo falso e hipócrita, que finge bondad y generosidad para beneficiarse a costa de otros.
Y largarte de la barra del bar a la hora de pagar escurriendo el bulto... y la jeta.
Y ser el primero en tirar la primera piedra a la adúltera de turno sin mirar hacia dentro y ver la podredumbre del propio corazón.
Y no correr a apagar el fuego cuando arde la casa del vecino.
Y así sucesivamente..., añadiendo lo del proverbio indio: que los dioses no nos lo perdonen. Y así, a ver si aprendemos.
https://youtu.be/qT_Q4n-Zp-8?si=GMupZCzrNY9TiGpF Camille Thomas – Mozart: Figaro, Act 2: Voi Che Sapete (Live at Sainte-Chapelle, Paris / 2018)

sábado, 17 de enero de 2026

LA NOSTALGIA..., O ALGO ASÍ

 


“La nostalgia es la manera en que el alma se aferra a los días que nunca debieron irse”. Haruki Murakami
Es natural y normal la nostalgia, cómo la vida misma, porque ¿cómo no tener nostalgia de los días de vino y rosas, unos paseos a la caída de la tarde y días de reina por un día y baile hasta el amanecer?
¿Cómo no tener añoranza de aquellos días de frutos selectos, momentos gloriosos para enmarcar, amistades que nunca mueren y cosecha asegurada que no volverán?
Y hasta si me apuras, ¿cómo no nadar a gusto con melancolía por aquello que pudo ser y nunca fue, aquello en lo que tenías muchas esperanzas y nunca se supo más de todo ello? Y se te queda pegada a la piel una cierta sombra quejumbrosa.
¿Cómo no tener algo de lo que los portugueses llaman saudade tan difícil de traducir: soledad, melancolía, desánimo, mal de corazón, dolor amargo... en este mundo estupendo, tantas veces áspero y diabólico?
Es la nostalgia, en efecto, la que hace que el alma se aferre a los días que nunca debieron irse, como dice el escritor japonés, y a los momentos que nos hicieron mejores y más felices.
¿Cómo no tener morriña, esto es, pena inmisericorde, por las tardes de niño en el pueblo en las que solo había que dejarse llevar porque venían solas y caminaban a buen puerto, y saber ya que aquello nunca volverá?
La pesadumbre pesa más que la pena, porque indica pesadez, abatimiento y tristeza, que puede cercarte y andar por los límites de la depresión, y no hay más remedio que usar todas las armas a nuestro alcance y alguna más para salir de ese estado.
¿Cómo no derramar alguna lágrima, no hace falta que sea física, por aquello que nos levantó los ánimos, nos sacó de la amargura y aquello que tanto dolía cuando se había perdido casi toda esperanza?
Nostalgia, añoranza, melancolía, saudade, morriña, pena, pesadumbre, amargura..., palabras que son más que palabras, porque van al fondo más hondo de los sentimientos y emociones que habían hecho asiento y parecía que lo dominaban y abarcaban todo. Menos mal que toda pena, morriña, pesadumbre... y cualquier dolor se pasan, y todas las mañanas sale el sol, adquieren nuevo color todas las cosas y hacen pie la alegría de vivir, una esperanza de amanecida, algunos momentos impagables y las ganas de cantar aleluya, aleluya... Menos mal.
Nota no tan al margen: Y tristeza. “Se murió de tristeza”, escribió García Márquez, en una columna, tras la muerte de su amiga, la escultora colombiana Feliza Bursztyn, a los 48 años, como se lee en la espléndida novela-biografía que terminé de leer ayer: “Los nombres de Feliza” de Juan Gabriel Vásquez. “Se murió de tristeza”, porque parece ser que se puede morir de tristeza, como Feliza, y nadie supo por qué.
https://youtu.be/-Uzsy5w6hVU?si=ZQaLBV3URvRLdiBB Katia Guerreiro - À Janela do Meu Peito (Tres grandes cantantes de fados, con tres estilos diferentes)
https://youtu.be/tC88Oyz8Khs?si=A5oKBa1I794t9Vrj Mariza - Chuva (Concerto em Lisboa)

miércoles, 14 de enero de 2026

TODOS FUIMOS FUEGO

 


No lo olvides, todos fuimos fuego, algún día, algunos momentos, un instante, al menos, tú también, por qué ibas a ser menos. Y así, aunque nos convertiremos a la vuelta de la esquina en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada, por decirlo bellamente con el endecasílabo de Góngora, no dejamos de olvidar con todo derecho, aquello de que no nos quiten lo bailado, y mejor, como siempre digo, que no nos lo quiten, porque fuimos fuego y luz y mucha ternura y no poco fulgor y buenos deseos de ser buena gente y comernos el mundo y aquellos instantes en los que tomamos por nuestros los cielos y encandilamos a la estrellas y dimos envidia a la luna que siempre está tan sola, cuando nosotros nos hallábamos tan deliciosamente acompañados, y nada de polvo, humo, sombra y nada, porque hubo cielo, polvo de estrellas, viento y brisa de ensueño, luz y mucha lucidez en momentos inolvidables. Así que nada de venirse abajo. No importa que no veamos un burro a cuatro pasos, y hayamos sido cenizos por dentro y por fuera y haberlo visto todo negro y negativo cuando a nuestro alrededor era todo blanco, porque no es menos verdad que lo contrario ha existido, es y podrá seguir siendo, y si todos fuimos, que es a lo que vamos, algún rescoldo habrá quedado y más aún podemos seguir siéndolo, por mucho que el cenizo y pesimista que acarreamos aflore, porque también tiene fuerza el lado amable y positivo y puede estar brotando en cada momento a poco que nos pongamos a ello con fuerza y coraje.
Y por ello, una vez más y ahora mismo, recordaré el otro endecasílabo del poeta, para hacerlo mío: Goza cuello, cabello, labio y frente, pues no está dicho el final, sino una simple coma, un punto y seguido, un solo punto y aparte. Siempre quedan páginas por escribir-vivir y pueden ser hermosas, y quién sabe si sublimes.
Nota no tan al margen: Llegando aquí, encuentro el título de un libro del que se hace publicidad: “En la tierra somos fugazmente grandiosos” de Ocean Vuong, joven profesor de Saigón, poeta y novelista, que enseguida subrayo y me lo llevo a mi mochila. El solo título me parece formidable y dan ganas de leerlo ya mismo. Fugazmente grandiosos, polvo enamorado, nada y casi todo, polvo, pero de estrellas... No lo olvides, todos fuimos fuego, y si lo fuimos, siempre algo de rescoldo queda. Anda, háztelo mirar, por favor.
https://youtu.be/n6cJq0Jjyy8?si=xNO0JQWwQlU6g0ez HAUSER and Lara Fabian - Caruso LIVE at the Royal Albert Hall