¡Qué gozada, siempre, estar delante de Lola Herrera y escuchar lo que dice con una sencillez incontestable, nunca con la voz impostada, bajo la dirección sabia de Ébole, que lleva las entrevistas con una profesionalidad difícil de imitar y superar y disfrutando de todo ello. Y Lola, es Lola, una señora que sabe estar, contar, irradiar luz, trasmitir, desde su inmensa altura, humildad para dar y recibir.
Coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, Jordi Évole conversa con la actriz en un programa doble especial de ‘Lo de Évole’. “Durante su encuentro ambos comparten paseos, comidas y largas conversaciones que permiten descubrir el lado más íntimo y sincero de una mujer que nunca ha tenido miedo a decir lo que piensa”, dice la crónica.
En clima ameno, creado por Évole, vamos sabiendo que esta actriz genial no pasó de la EGB, y se duele de no haber podido llegar a más en sus estudios, aunque ello no le impide ser una gran maestra, increíble en los escenarios de toda España y llegar a los 90, jubilada y en activo “haciendo bolos”, comenta, continuando su carrera interminable de actriz, como gran profesional, haciendo fácil lo difícil y llegar a lo más alto aun creyéndose firmemente de segunda fila, esta mujer que se ha llenado de lecciones de todos los personajes que ha ido haciendo y representando, lecciones que se la han pegado a la piel enriquecida de luces y de sombras, que así vamos recibiendo todos en todos los estudios hechos y todo lo aprendido en este oficio del vivir. Esta ha sido su Universidad, espléndida, sigue en ello a los 90 tras haber logrado la máxima puntuación y reconocimiento del público. Prodigioso.
"Hay que estar alerta para no perder nada de lo que se ha conseguido. Las mujeres realmente éramos muebles", le dice a Ébole, y enseguida nos vamos a aquella “Función de noche” que nos deslumbró en su desnudarse interiormente en duelo verbal con su ex-marido Daniel Dicenta, en un trabajo formidable. Las mujeres eran muebles, en efecto, nacidas para aguantar al bestia de su marido, no era su caso, cuando el marido se comporta como bestia y maltratador, y cómo no entender ahora, ya libre, que de aguantar nada y que la libertad te ordena, manda y aconseja dejarlo a la primera de cambio, porque no es de recibo comprometerte de por vida a los veinte y continuar hasta que la muerte los separe después de un infierno insoportable como todo infierno, piensa y comenta.
Y cómo se agradece su risa en cascada sonora y gratamente contagiosa que concentra la risa de la niña que fue, la joven que encendió los escenarios, la adulta que durante 40 años intermitentes puso en pie “Cinco horas con Mario”, y esta mujer de 90 que yo no tiene años, sigue teniendo mucha vida, envidiable vida buena. Gracias, Évole, por la entrevista, y gracias, Lola Herrera, vallisoletana de las Delicias, de pro, por existir, y ser un ejemplo maravilloso de vida.
https://youtu.be/EAEGgW8-Mi8?si=Lsl0hCifbmmRWwzt Ana Alcaide: Folía de la Primavera Ana Alcaide








