Aquel cielo inmensamente estrellado, extraordinariamente hermoso que veía de niño, y que después desapareciera, me lo han robado, nos lo han robado, no sé si a mano armada, y sin darnos cuenta de la magnitud del robo. Demasiada luz, la dada, y acaso malgastada, a este pobre y minúsculo planeta, al que destronaron los pensadores y astrónomos del Renacimiento en buena hora, para dejar de pensar que somos el centro del Universo, y nada menos que sostener que el sol giraba en torno a la tierra y nosotros, nada de gusanillos atolondrados, sino los reyes de la creación.
Ya no podemos comulgar con el pensamiento del filósofo alemán de la Ilustración Immanuel Kant: “Dos cosas me llenan la mente con mi simple renovado y acrecentado asombro y admiración: el firmamento estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí”. La primera parte se nos esfumó y se fue por las cloacas de la historia. De la segunda, algo nos queda, aunque muy maltratada aquí y allá y en todas partes, menos mal que quedan justos todavía sobre la tierra y buena gente de honradez sin límites ni menoscabo, se pongan como se pongan los catastrofistas y apocalípticos que merodean por el mundo y sus alrededores.
Lo que daríamos por un cielo como aquel de nuestra infancia y juventud con tanta luz, tanta vida incandescente que encendía los más dulces y fantasiosos sueños y el deseo de pasear entre las estrellas. Años en los que nos esforzábamos por aprender y decir de carrerilla aquel trabalenguas que nos hacía felices cuando nos salía a derechas: “El cielo está enladrillado, ¿quién lo desenladrillará, el desenladrillador que lo desenladrille, buen desenladrillador será”, que no sabíamos que quería decir, no cogíamos la metáfora de los ladrillos, nos sobraba paladear las sílabas, su soniquete, y el triunfo de decirlo sin traba alguna. Oíamos, también, y lo decíamos con cierta fascinación: “tachonado de estrellas” y nos gusta la expresión que, después he visto que la usaba nada menos que Homero.
Ahora, solo nos queda, ay, la luna, y sobre todo cuando va llena, que no es poco, que se lo dijeran a mi padre, cuando iba a acarrear la mies en plenas noches de verano, hoy y esta misma noche de pleno julio nos tendremos que conformar con estos cielos robados, que no son nada iguales, ayayay.
https://youtu.be/SFwcGSa77vg?si=OMJo2Dact6WYzHLn Silvia Perez Cruz - Tonada de luna llena HD (alta calidad)
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