La primera imagen habla de esperanza. Si se planta y se cultiva con ese mimo, tiradas a la basura las desavenencias, que a esa edad no se conocen ni por asomo, aun rodeados de escombros, llegará la primavera y la celebrarán entusiasmados, está bien claro, es el camino a perseguir con uñas y dientes.
La segunda, de dolor, de infinita tristeza, y acaso de espera, la de abrir un abanico a la esperanza porque algún día acabará esa tormenta que se cierne sobre todo el planeta y cae sobre el paraguas de la niña. Todo el mundo le está cayendo encima y no sería de recibo, no lo es, dejar que las armas de todas las guerras caigan sobre su cabeza y que están matando a miles y miles de niños en tantas partes de este mundo nuestro de muerte por asesinos a sueldo, un sueldo millonario, con las riquezas que consiguen impúdicamente en todas sus guerras.
Dolor y esperanza, y no sé por qué me lleva al sentido y precioso soneto “Dolor y gozo” de Pilar de Valderrama, la Guiomar enamorada de Machado, con música admirable de Sheila Blanco. Será porque me hallo estos días preparando algo sobre las Poetas de la Generación del 27. Uno que, aun sin serlo, tiene alma de poeta, recorre vericuetos en donde la esperanza, el dolor, la pena y la alegría de otros mundos mejores se dan la mano.
En la primera los dos niños se ven y se sienten niños, que no saben de identidades dispares, para ellos los gorros judíos, ridículos sombreros enanos, y los pañuelos árabes, no son más que adornos y juguetes menos importantes que sus sueños, sus juegos y su amistad recién nacida y harto querida. Y sueñan que ese árbol crecerá y se hará gigante, como ellos, para terminar siendo como su padres, del tamaño de los dioses y los gigantes. Sus dioses.
En la segunda hay dolor, el dolor de Guiomar, y no se adivina el gozo de la paz, que tendrán, que tendremos, es nuestro deber, como sea, hacer que le llegue y se le pase pronto el susto de pertenecer a este mundo, tantas veces, tan siniestro y mezquino.
En la primera con ellos ha llegado la primavera. Y en la segunda, es de esperar que, con el tiempo, ojalá pronto, también llegue tras la espera dolorosa. Dependerá en gran medida de todos, y cuando digo todos, me refiero a todos los hombres y mujeres de este mundo tantas veces áspero y sombrío y tantas, luminoso y hospitalario.
https://youtu.be/O3hDNP7QFjY?si=rdCkiatv96BqgC1m MARIA DEL MAR BONET - Dansa de la primavera
* Las imágenes son pintadas de Banksy, que siempre da en el clavo iluminando felizmente las paredes y nuestras miradas.






