1.- Pienso en primera instancia, en mis trabajos, mis humildes artículos, que siempre aspiran a más y no sé si llegan alguna vez, aunque me gusten y gusten al respetable. Nunca de sabe, pero sí es cierto que cuando salen a la luz, a la calle, siempre un poco desierta y desolada, como el feto que sale del vientre de la madre y siente frío, y llora a rabiar, cómo no, con lo bien que se estaba nadando en el mejor de los mares, así los trabajos de cada cual. Es difícil acertar, porque cuando más seguro y contento estás de lo hecho, puede que no sea más que un pinchazo y otras veces, cuando tú no das mucho por ello, resulta que es ovacionado por los observadores.
2.- Todo un poco de lío, pero lo cierto es que de alguna forma siempre, o casi siempre, nos hallamos a la intemperie y un poco huérfanos, exactamente igual que cuando dejamos a los hijos de pocos años en la guardería o en el cole, y lo normal es que no dejen de mirar cómo nos alejamos de su vida y les dejamos a merced de alguien que no conocen y en un espacio que para ellos es frío, desolador y áspero, nunca la mano cálida de la madre ni la voz segura del padre que conforman el mejor de los refugios, y se encuentran un tanto huérfanos, sin reconocer el sentido de las cosas y su vida. No se reconocen, les cuesta adaptarse al nuevo espacio la mirada de los otros, las voces y los llantos, las órdenes un tanto secas, aunque a veces sean melosas, que no entienden tampoco ese tono, que no es el de su casa y los suyos, y advierten desde sus cinco sentidos y el de su niñez, que eso no es lo mismo y trata de buscar el refugio de los rincones más predilectos del hogar, su dulce hogar.
3.- Y en los momentos actuales, Europa, tanto tiempo a la sombra y bajo la tutela de Estados Unidos, ahora abandonada por las extravagancias y locuras o egocentrismo del extravagante y siniestro personaje, lo mejor que se puede decir de él, Donald Trump. Europa a la intemperie y huérfana, dando palos de ciego, impotente, no preparada para este tsunami que le ha venido encima, y al mundo, sin encontrar respuestas eficaces y caminos a seguir. Uno de los verdaderos peligros mundiales es sin duda alguna el presidente de EEUU, un elefante loco en una habitación de cristales y espejos. Europa a la intemperie, pero tendrá que recomponerse, porque en ello le va la vida entera. Y unirse.
4.- Releo de vez en cuando los libros impagables de Josep María Esquirol y sigo de forma especial lo mucho subrayado, esta vez el primer capítulo de “La península bondad” que habla precisamente de la intemperie donde siempre hemos estado, lejos de aquel paraíso de donde nunca nos expulsaron, porque nuestra condición no es el paraíso sino las afueras: “Aquí en las afueras, vivir es sentirse viviendo, aquí, en las afueras, el mal es muy profundo, pero la bondad todavía lo es más. Aquí, en las afueras, nada tiene más sentido que el amparo y la generosidad” En efecto, vivimos en la intemperie, por eso es tan importante la casa, el amparo, los cuidados, y resistir. ”Ni la perfección ni la plenitud son de este mundo” e insistirá el autor, y lo tengo subrayado, terminando el libro con esta frase final: “Aquí, en las afueras, acurrucados sobre lo que amamos, generamos, pero también esperamos. No un paraíso perdido, sino algún tipo de ternura, de calidez, de abrazo”. Impagable, ya digo.
https://youtu.be/H-OlPpqxHGk?si=FRK2k8AYKrdAKtvV MARINA HEREDIA: 'NO ME LO CREO'



