miércoles, 9 de septiembre de 2026

PERO TÚ HAZLO

 



“Tú hazlo y ya lo irás mejorando”. Paul Arden, un autor influyente de varios libros sobre publicidad y motivación. Leído este aforismo, había que ponerse a ello sin apenas pensarlo, tal era la potencia de la frase con la que te acunaron.
No hay otra, ya te lo decía tu padre, porque entendía que lo importante es ponerse a la tarea y comenzar, darle más de una vuelta y mejorarlo, si es preciso, que lo será.
Tú hazlo, que ya habrá tiempo de descansar, celebrarlo con la vida de testigo y los amigos de comparsa si salió bien, que es fácil que sí. Porque no es la primera vez que has empezado un trabajo o un hobby y te ha visitado la alegría al tiempo que se subía la autoestima por las paredes de tu yo más querido y personal.
Tú hazlo, comiénzalo con esmero y un pelín de pasión, que así tienes ya un buen trecho de lo andado y ya verás además cómo va saliendo todo a pedir de boca. Y el esmero, la entrega apasionada y la mirada satisfecha de lo hecho no hay quien te lo quite. Lo hecho canta por su boca.
Tú hazlo y no mires hacia atrás a lo hecho, porque cuando tienes las manos puestas en el arado y la mirada fija hacia adelante en dos puntos el surco sale mucho mejor y más derecho que si andas mirando a la luna o pensando en Las Batuecas sin centrarte en la tarea que te va marcando los pasos. Me lo decía mi padre, más o menos así, cuando estaba arando las tierras.
Tú hazlo, que conlleva una amonestación de autoridad a menudo no exenta de cariño como el de las madres cuando nos decían de pequeños: levántate, que vas a llegar tarde, y por la noche el recuerdo de si habíamos rezado las oraciones de antes dormir, de aquellas madres en épocas en la que eran muy o bastante religiosas.
Tú hazlo, lo aprendí desde el primer día que fui a la escuela y aquel maestro que tuve la suerte de tener, me ponía firme mostrándome las lecciones que debía estudiar. Y había que estudiar, no había otra, había que hacerlo, sí o sí. Aunque pareciera que hoy, sobre todo muchos padres, no tienen esa varita mágica y sabia de decir con firmeza: Tú hazlo.
Tú hazlo, digo ahora a mis alumnos, alumnas, las más, y si lo hacen se encontrarán mucho más satisfechos que si no lo hacen. Una página escrita con esmero es infinitamente más valiosa que una página en blanco.
Nota no tan al margen. Vaya otra cita más, de este mismo autor, que da que pensar, para que pienses y remaches la idea:
“Mucha gente pasa demasiado tiempo tratando de perfeccionar algo antes de que realmente lo hagan. En lugar de esperar la perfección, corre con lo que vas y arréglalo en el camino". Pues eso.
https://youtu.be/JdhKOxf0Cmk?si=-gaaEf30_e8QlSn7 Amaia y Silvia Pérez Cruz - "Zorongo gitano" (Premios de la Academia de la Música - 2025)
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sábado, 5 de septiembre de 2026

LIGEROS DE EQUIPAJE



Deberíamos ser buenos discípulos de Antonio Machado, pero no hay manera. Muchos pensamos escandalizados, porque no entendemos cómo puede ser que algunos sujetos teniendo en sus cuentas bancarias dos o tres millones de euros, que son más que suficientes para toda una vida dignísima, se afanen en ir engrosando ocho, cuarenta, doscientos, y muchos más, y no se les caiga la cara de vergüenza ante un mundo famélico, Gaza, sin ir más lejos, o todos los campos de refugiados del mundo, algunos países de Latino América y muchos de África, más todos los de aquí que no pueden ni soñar con tener un piso, no ya en propiedad, sino simplemente en alquiler.
Ligeros de equipaje: Me invitaron unos amigos a su casa y hablando-hablando de esto y de lo otro, salió la conversación de las cosas que tenemos en demasía, por ejemplo, los pares de zapatos que llegó a contabilizar mi buena amiga, 25 pares de alpargatas deportivas, que es lo que más usa, más algunos pares de zapatos que no tenía contabilizados, (alguien se reirá porque él o ella tienen más de 50) y que todos nuestros armarios están completamente saturados, de chaquetas, pantalones y trajes, camisas, jerséis, ropa de invierno e interior, etc. Cuenta, cuenta.
Yo mismo me asusté de tener más 30 camisas y camisetas, muchos pantalones, dos trajes que me he puesto en dos bodas y están esperado algún santo advenimiento..., aunque si hablamos de libros, me asusto más, sobrepasan los dos mil, con creces, por lo que he comenzado la labor de limpieza y de regalar y compartir, aligerar así las estanterías y mi alma, para lo cual voy llevando remesas al Centro Cívico del barrio. Bien pensado y razonado, ¿para qué quiero yo más de cien o doscientos libros, un suponer, para poder consultar o releer, estando al lado una hermosa Biblioteca Pública? Muchos clásicos no tendrían más, y ya ves dónde llegaron.
Y aquí me quedo leyendo y releyendo el final del poema famoso de Machado:
“...A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar”.
Nuestro poeta más querido la clavó, una vez más, ligeros de equipaje como los hijos de la mar. Sí, para qué más, para qué 25 pares de zapatillas, y otros muchos zapatos, un montón de ropa hasta reventar los armarios, 10, 500 y más millones de euros, 4 mansiones, 8 coches de alta gama, un barco en cada puerto, que quizá hasta alguno ose soñar...
¿No estamos locos, además de la indecencia en las venas y en el corazón que ello conlleva con la que les está cayendo a muchos de nuestra especie y sin embargo hermanos? ¿Dónde quedó el mensaje evangélico, la declaración universal de los derechos humanos, los principios esenciales del humanismo?
No hay más remedio que hacer un examen de conciencia o diez, aligerar la carga que llevamos encima y comenzar a repartir y compartir, dos de los verbos más bellos del léxico familiar y social.
https://youtu.be/v5Leu01E74w?si=yBPHzFbr6JL9e6lh Rosa León, Joan Manuel Serrat - Serenata para la tierra de uno (Videolyric) | María Elena Walsh
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miércoles, 2 de septiembre de 2026

NI A LA SOMBRA NI SOMBRA DE NADIE

 

La luz, y cada uno tiene la suya, aunque sea muy dentro y apenas se vea, importa, y mucho. No es bueno ni saludable vivir a la sombra de nadie, ni bueno que los demás nos hagan sombra, porque de lo que se trata es de que cada cual brille con su propia luz y se encuentre a gusto y feliz consigo mismo, siendo quién es, cómo es, cuál es el color de sus sueños, con todos sus dones, fortalezas y debilidades. Importa llegar a lo que el filósofo neerlandés, Spinoza, sostenía como centro de su pensamiento: «Cada cosa se esfuerza, cuanto está a su alcance, por perseverar en su ser».
El esfuerzo por perseverar en su ser va directamente a su misma esencia. Nadie desde lo más hondo de su ser quiere ser la sombra de nadie ni de que le hagan sombra. Porque en su esencia está ser luz y no sombra. Y llegar a ser lo que en esencia eres, desde la raíz, desde el mismo momento de tu nacimiento, añadiendo, porque nada sobra, todo lo que se ha ido adhiriendo a la piel y los espacios más recónditos.
Lo explica de maravilla la mejor escritora actual de relatos cortos, Cristina Fernández Cubas, a gusto de los críticos más independientes, en un relato del libro “Lo que no se ve”, titulado: “Mi hermana china”. Violeta esa hermana, un año mayor que Adelfa, porque los padres se impacientaron y se apresuraron a buscar en la adopción una hija, antes de que llegará la hija biológica, justo un año después. Pues bien, el conflicto enseguida apareció, porque Violeta, una niña china, a ojos de Adelfa era graciosa, menuda y alegre, “pura gracia, pura elegancia”¸ y al aparentar más pequeña, la cogían más en brazos y llenaban de mimos, mientras que la hermana más pequeña, Adelfa, se veía corpulenta, grandota y hasta fea. Y así hasta que, ya adolescentes, tuvieron que separarse por problemas en los estudios durante un año y Adelfa comenzó a ser ella misma, lejos de su hermana Violeta, “y se descubrió que ya no era grandota, ni fea, ni mucho menos torpe”. Era una adolescente normal, ocurrente y graciosa. Estaba lejos la que le hacía sombra y ella misma se creía sombra cuando llevaba en verdad una luz interior potente. Un magnífico relato sobre la identidad personal.
La moraleja es bien clara: Ni a la sombra de nadie porque eres tú con tu luz que tiene que brillar y sobre todo iluminar, ni dando ni haciendo sombra a nadie porque a ellos y a ellas les debe de suceder lo mismo. Y la pregunta clave: ¿Quién eres tú para hacer sombra y no dejar que brillen los otros con su luz propia?
Y así es como tras la tormenta sale el arcoíris tan diverso, bello y esperanzador.
A pesar de lo cual el relato termina con un toque de misterio y el peso de la experiencia sufrida y quizá no resuelta del todo. Formidable relato de la gran experta escritora del relato breve.
https://youtu.be/q_Nx2nq4oiM?si=xRTRcCa10Y116aHO Luz Casal - Negra Sombra (En Directo. Solo Esta Noche 21/7/2021)
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sábado, 29 de agosto de 2026

ME DUELE DECIR NO

 


He dicho muchas veces que es bueno e importante saber decir SÍ y NO, así, con letras grandes, ya, pero a pesar de todo me cuesta decir NO y casi me duele. Y le he dicho NO a Mauro, amigo y vecino de mi pueblo natal, tiene 10 o 20 años menos que yo y me llama, siempre que me ve, hermano mayor. Me ha puesto un mensaje de voz, y a él y al alcalde, me dice, les gustaría que diera el pregón de las fiestas de septiembre, y que les haría mucha ilusión, pero le he tenido que decir NO, sintiéndolo, por una razón de peso, me ha parecido, porque ya lo había dado hace un tiempo y no me parecía de recibo volver. Así se lo he dicho, lo ha comprendido y ha aceptado de buen grado, lo que agradezco profundamente, por haberme quitado un peso, el peso de tener que decir NO. Y en una ráfaga de pensamiento llevó a mi mente a pensar en lo que me parecía que debería decir: sobre la importancia, el sentido y la belleza de la fiesta, sobre la importancia de valorar tus raíces que nacieron en el pueblo, con el recuerdo de los amigos y amigas de infancia, padres, hermanos, abuelos y tíos, más el maestro, el cura y los vecinos que me ayudaron a ser, despertar y abrir ventanas y puertas al campo y a la vida. Junto a ello la importancia y el dulce sabor del recuerdo y lograr que la memoria llegue a lo más lejano, y pasar revista a la multitud de peñas en un pueblo tan chiquito, dedicándoles un saludo entrañable, sin olvidar que el pregón para que sea bueno ha de ser breve, y no sin terminar con el brindis que aprendí de mi buen amigo Avelino Hernández, fino escritor, de feliz memoria, le oí y que he repetido en los míos, allá por los años de mi juventud adulta, con una apuesta al respetable que nunca perdí: invitar a una comida o cena a quien fuera capaz de repetir entero tal y como solía hacer al final del pregón, y que dice así:
Vino, vinín, de la copa copín de la cantincopa. El que no diga vino, vinín, de la copa copín de la cantincopa no probará ni una gota.
- ¿Cómo se llama tu tía?
- María.
- Caramba, como la mía.
- ¡Y tu hermana?
- Ana
- Caramba, como mi hermana.
- ¿Y la calle
- En la cuesta?
- Caramba, como la nuestra.
- ¿Y la casa?
- En la plaza.
- Caramba, como mi casa.
Pero vamos a ver: si tu tía se llama María, caramba como la mía, y tu hermana Ana, caramba, como mi hermana, y teniendo la calle en la cuesta, caramba, como la nuestra, y la casa en la plaza, caramba, como mi casa. ¿Por qué no nos conocemos? Porque no bebemos. Pues para que nos conozcamos, BEBAMOS.
Nota no tan al margen, de interés para los atrevidos: Debe comenzarse lentamente y poco a poco se va diciendo mucho más rápido. ¿Será un truco para ganar la apuesta? Puede que sí. Y ya lo sabes: es bueno y saludable saber decir NO, aunque me parece a mí que es más interesante y enriquecedor saber decir SÍ. El NO cierra puertas y el SÍ abre puertas y ventanas, que a mí tanto me inspiran. Pero NO, no debo ir a dar el pregón, que uno es un caballero y cumple su palabra, y además ya he dicho que lo pronuncié en su día en medio de la plaza, y de testigo, fiel y muda, “LA OBRA, los aplausos me llegan todavía con cierto aire de nostalgia.
https://youtu.be/sNmIpe_QAEg?si=ogB4LwqL3_UQz9Bd TODA UNA VIDA. MARÍA DOLORES PRADERA
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miércoles, 26 de agosto de 2026

¿POR QUÉ HEMOS DEJADO DE MIRARNOS?

 


“Los seres humanos nos hemos dejado de mirar porque miramos las pantallas. Estamos muy empantallados. La mirada cambia cuando mira a un objeto, es una cuestión electroquímica. Y la primera consecuencia es la soledad. El ser humano es por naturaleza un animal social, un animal para compartir. Yo intento transmitir a mis alumnos esta triada: eres por otros, no te has dado la vida a ti mismo, ni has aparecido aquí por arte de birlibirloque; eres con otros; y eres para otros. El aislamiento tiene consecuencias antropológicas de carácter apocalíptico porque si dejamos de mirar a los otros, nos convertimos en una especie de cerebros en una bañera, aislados del mundo. Mirar, y sobre todo ser mirado por otros, es esencial para llegar a ser quien eres y construir algo juntos”. Ricardo Piñero, filósofo y catedrático de Estética y Teoría del Arte.
Hay que leer, releer y desmenuzar este párrafo que, aunque un poquito largo, bien merece la pena. Encierra y genera un caudal abundante de ideas:
Nos hemos dejado de mirar porque miramos las pantallas... Se ve con toda la claridad del mundo en muchas consultas médicas. Es la pantalla la que lo domina todo, tú como que no estás como que no existes. En algunas comidas familiares y de amigos, lo que reina, a veces, es la mirada extasiada al móvil, cada uno con el suyo, naturalmente. Y en algunas pandillas de amigos. Y ay de nosotros, si no nos miramos, desaparecemos del mapa y sobre todo de la mirada cálida, debería ser cálida, de los demás tan rica, tan vivificadora.
La mirada cambia cuando mira a un objeto... Haz la prueba, mira un cuadro de tu casa, un árbol, si abres la ventana, una maceta, una gazania, por ejemplo, una fotografía antigua, el cuaderno a punto de terminar... y no digamos a cualquiera de las personas con las que más convivimos.
Y la primera consecuencia es la soledad... Lógicamente, estamos solos, porque no salimos de nuestro círculo cerrado y ensimismado, porque no miramos las cosas en profundidad para ver y oír cómo cantan, qué dicen, qué nos cuentan, cómo han llegado hasta nosotros, y sabemos de memoria que las personas son un filón de riqueza, profundidad y extensión más profundas que los mares y más altas que las montañas. Si estamos solos es porque no salimos, no miramos, no escuchamos, no admiramos y no lo celebramos.
El ser humano es por naturaleza un animal social, un animal para compartir... Lo hemos leído mil veces, y lo hemos escuchado otras tantas, pero lo hemos olvidado, o no le hemos dado cuerda en nuestra mente y en nuestro corazón. Si hay un verbo que tendríamos que estar conjugando es el verbo compartir llevándolo a la práctica más concreta y real.
Eres por otros, eres con otros y eres para otros... Lo sabemos, somos en gran medida, gracias a los otros: padres, hermanos, maestros, amigos... Junto a otros somos más y mejores y ser para otros es lo que nos da el verdadero, más entrañable y gozoso sentido de vivir. Vivir para que los demás sean más, vivan mejor, sean más felices...
Si dejamos de mirar a los otros, nos convertimos en una especie de cerebros en una bañera, aislados del mundo... Podemos acudir a otras imágenes que acudan a nuestra memoria: ¿Postes al lado del camino, setas escondidas en el bosque, cadáveres vivientes, seres sin corazón y brazos para abrazar, dormidos...? Todo eso si dejamos de mirar a los otros.
Mirar, y sobre todo ser mirado por otros, es esencial para llegar a ser quien eres y construir algo juntos”. Pues eso.
https://youtu.be/PAn-THJ86rw?si=fbyj1CZqoo9dHFEi Café des Chansons - Je t´ai perdu dans la nuit - Yo te perdí en la noche.
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sábado, 22 de agosto de 2026

¿BAILAS?



¿Bailas?, o su leve variación: ¿Me das este baile? Era lo acostumbrado en el salón de Pirule cuando de niño me inicié en el baile. Eso decían los mayores y yo lo aprendí de ellos. Si estaba muy solicitada la chica te decía que dentro de dos o de tres, y te tocaba esperar, no había más que hacer. A mí me gustaba, pero no porque supiera que aquello era bueno para la salud del cuerpo, la mente y el espíritu, eso se lleva en la sangre, de lo otro me he enterado posteriormente, y sobre todo a los trabajos de la neurocientífica Nazareth Castellanos, a la que sigo con admiración. Pues bien, por ella sé, sabemos, que acudir a un espectáculo de danza va mucho más allá de lo cultural. Y que ver bailar supone un aprendizaje para el cerebro.
Y acude la neurocientífica a dos citas de distintas Universidades que han estudiado el tema: “Según un estudio de la Universidad de Colorado, observar a otras personas bailar activa las regiones cerebrales de aprendizaje motor. Esta observación no es solo valiosa para aquellos que ejercen el baile como profesión y quieren mejorar. Diversos estudios apuntan a la observación del baile como soporte para poblaciones de pacientes con problemas de movimiento. Pero aún es mejor, cuando se pueda, bailar”.
La segunda es de diversas universidades de Canadá que estudiaron el impacto de la práctica del baile en la población madura. “Su evaluación concluyó que bailar de forma regular se asociaba a un mantenimiento y mejora cognitiva, suponiendo un impacto positivo en la salud mental general”. Y que la danza es beneficiosa a cualquier edad. Bailar es uno de los mejores regalos que podemos hacer a un niño o niña, así lo aseguran estudios sobre danza y neurodesarrollo. Las personas mayores lo han entendido desde niños y no renuncian semanalmente a mover el esqueleto a ritmo de tango, bolero y pasodoble en los Centros de Vida Activa, que es el nombre con gran acierto que llevan ahora, vida activa y bailarina.
Y una tercera al Centro de Antropología del Instituto Max Planck, que en el año 2010, reclutó a un grupo de niños de cuatro años para que bailaran un rato juntos. Pues bien: Al acabar, el equipo se mostró significativamente más altruista y cooperativo. Por eso no me extraña que aconseje en su libro “El puente donde habitan las mariposas” sobre el cerebro y sus neruronas a los adolescentes con problemas que se les invite a bailar.
Ella termina diciendo que bailar nos enseña a habitar el cuerpo y el espacio, y yo me atrevo a decir que, después de unos bailes, bien marcados, se ve la vida de otro color, no tienes ganas de camorra porque se te ha metido un ritmo marchoso en la sangre que prefiere la alegría, la fiesta y el buen rollo con los otros y contigo mismo.
Hala, que comience la música y las ganas de bailar. ¿Bailas?... Y si no puedes o no quieres bailar no lo hagas, no pasa nada, pero no renuncies a ver bailar. Todos los martes en curso en la Residencia de personas mayores vemos y oímos buena música y estupendas canciones y vemos bailar bellísimos bailes. Les gusta y lo agradecen.
https://youtu.be/ibaoNRS1IZA?si=QVpZ20kxRg4yzdue Celia Cruz - La vida es un carnaval. Dos buenos ritmos distintos para bailar o ver bailar.
https://youtu.be/UfVIgRAvJRo?si=L2dW0toN2itoW2P8 Marina Rossell - La gavina (Liceu, Octubre de 2011) Si no la conoces te impresionará, y si la conoces doblemente.
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miércoles, 19 de agosto de 2026



Uno se va acostumbrando tanto a sus hábitos y placeres, por ahora, no prohibidos que, cuando le fallan, los echa de menos, porque todos en agosto se van. Espero cada sábado a Antonio Muñoz Molina, siempre certero y profundo, tan bien escrito todo lo suyo que es todo un modelo de alta literatura; y a su mujer, los domingos, la entrañable y querida Elvira Lindo, que se ha pasado a la literatura sería y lo borda igual que cuando escribiera los relatos de Manolito Gafotas o los artículos de Tinto de Verano, aunque por suerte sigue en otro formato y en la última este mes agosto, con un buen toque de civismo y compromiso social; y qué hago yo sin la columna de Manuel Vicent, los domingos, que es lo primero que leo, para mí uno de los mejores columnistas, si no el mejor; o el artículo del Semanal de Rosa Montero de un calado tan fino y tan humano que rezuma un humanismo por todos los costados, ejemplo de cómo se juega y se trabaja con las palabras para lograr un artículo ejemplar; o Íñigo Domínguez, la última del Suplemento Ideas, que siempre toca temas de interés con una mirada especial; y las de las últimas en llegar, Nuria Labajo, columnas frescas con un toque de hondura crítica de cuanto resulta criticable en la actualidad, se agradece su estilo, sus modos y maneras; o Máriam Martínez-Bascuñán, que no da puntada sin hilo, con enorme valentía y sutileza; y el artículo de Joaquín Estefanía que, a veces, me salto, y tengo que volver porque sabe lo que dice y lo dice desde un gran compromiso político y social: “El consenso científico comienza a asegurar que este verano será el más fresco que quede en nuestras vidas porque los que le sigan serán más abrasadores”; y echo de menos a la simpar Soledad Gallego Díaz, que falleció el 5 de mayo de 2026, sus artículos marcaron época; aunque ha tenido suerte con el relevo de Inma Carretero a la que me esto aficionando; o los originales artículos de Juan José Millás, menos cuando se mete en sus jardines surrealistas, porque normalmente lo que toca lo convierte en oro, mira si no esto: “Cada uno mira desde el lugar en el que ha colocado el cuerpo, pero el cuerpo acaba revelando dónde se encuentra el alma. No piensa igual quien observa el mundo desde un ático que quien lo hace desde un sótano. No juzga igual quien habla desde el estrado que quien escucha desde el último banco. Decidir el emplazamiento de cámara equivale a una toma de conciencia”; y Leila Guerriero, cuando a veces toca la genialidad; y Javier Cercas, con su rabiosa oportunidad y lucidez extraordinaria, por fortuna sigue en agosto; y Luz Sánchez Mellado, abierta de par en par al fino humor y la ironía franca...
Me dejaré en el tintero alguno más, pero eso se debe a mi flaca memoria de siempre, que no es de ahora, y no se debe a los años de la vejez que ha llegado sin que yo mismo me enterara.
Lo dicho: huérfano de padre y madre, sin mis grandes referentes, menos mal que volverán en septiembre con la energía, profesionalidad y saber hacer y escribir a lo que nos tienen acostumbrados con sus luces largas de siempre. Aunque mientras tanto, como siempre, la cuestión está en aprender a gestionar ese vacío y cómo llevarlo con entereza, porque la vida se las trae así.
https://youtu.be/Ta2qJSJmLpQ?si=OumwXhQ8RJSLFRmO Mísía: Lagrima (Live at the Market Square in Leipzig) Un gran fado para una voz excepcional
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