Otra vuelta de tuerca a los nombres, ya les dediqué otro artículo en su día, porque no cabe todo en un folio, que es lo que vienen a ocupar mis artículos, y como releo con frecuencia los tres soberbios libros de Josep María Esquirol, hoy me he topado con una cita en “Humano, más humano”, de Pere Casaldáliga, aquel gran obispo singular y ejemplar que dice así, en verso, porque él era poeta:
“Al final del camino me dirán:
Y yo, sin decir nada,
abriré el corazón lleno de nombres”.
Y como buen poeta no se conformó con repetir aquello, hermoso por otra parte, de que “al atardecer de la vida nos examinarán del amor”, que dijera el inmenso Juan de la Cruz.
Nos examinarán, si alguien nos tiene que examinar, y al preguntarnos sobre ello, nada mejor que decirle todos los nombres que llevamos muy dentro. Todos los nombres de aquellos que no fueron invisibles para nosotros, que nos tocaron el corazón, la piel o que de una forma o de otra están o estuvieron agradecidos por habernos conocido y vivido a nuestro lado.
Es bueno y saludable pasar revista de vez en cuando a todos y a cada uno de ellos sin dejar a nadie en el pozo profundo y seco del olvido. Se pasa allí tanto frío y tanta sed.
¿Cómo te vas a olvidar de los amigos de la niñez y de los últimos en llegar, ayer mismo por la tarde, quizá a los cientos que te han pedido amistad en Facebook, muchos de los cuales te siguen y te leen y comentan tus cosas, o simplemente, que es tanto, dicen: me gusta, me encanta, me importa..., por no decir tus padres, siempre los primeros, tus hijas, codo a codo con tu compañera de toda la vida, los hermanos y el resto alargado de la familia, muchos amigos y más amigas, que han significado tanto en momentáneos o alargados encuentros, maestros y profesores, a quien cada mañana te sirve el café, te da el periódico y la barra del pan con un sonrisa y un comentario cálido, y como llevo pasando lista, con la mirada, semana tras semana, a mis alumnas y alumnos de los talleres de escritura creativa, durante trece largos-cortísimos cursos, igualmente a los ancianos de la Residencia Cardenal Marcelo, todos los martes, durante quince años, en Ventana Abierta, que me los conozco de memoria y les debo tanto?
Al final del camino, y ahora mismo, si me dicen si he vivido o he amado, yo, sin decir nada, abriré el corazón para volver, una vez más, a pasar lista con la mirada y el tacto, y ver que están todos, y sobre todo para darles las gracias de la forma más encendida y entrañable. Porque, qué sería de mí sin todos ellos, y no digamos sin todas ellas.
Ah, y en lugar de tío, tía, oye tú, señora, caballero, abuela, chico, chica... nombrarles, qué menos, con su dulce nombre, porque todos, de tanto ir con nosotros a todas partes, se nos han pegado al paladar del alma y no les soltamos tan fácilmente.
https://youtu.be/kOiSD4sDU-M Tu nombre me sabe a hierba (estéreo) - Serrat
https://youtu.be/1EqaB5aIeJw María José Llergo - Mi Nombre (Video Oficial)

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