Cuenta Rosa Montero, en uno de sus artículos dominicales, una trágica y hermosa historia de una mujer atractiva, de unos 50 años, que se acercó en la feria del libro a que le firmara uno de sus libros, con un parche en uno de los ojos, que le habían extirpado a causa de un cáncer. Le explicó a la escritora que le acababan de diagnosticar un cáncer de cerebro muy avanzado y que le quedaban pocos meses de vida. Y a los pocos meses recibió una carta de aquella mujer en la que le daba una buena noticia: Los oncólogos le estaban hablando ahora no de unos meses de vida, sino de unos años, lo que le ha hecho cambiar radicalmente su actitud ante la vida: Se ha vuelto a casar con su marido tras 32 años de matrimonio, renovando los votos en una iglesia y celebrándolo con una fiesta de 85 invitados, todo organizado en una semana con la ayuda de sus dos hijas. Más, que están preparando un crucero por los fiordos noruegos, “dudando de si se me ha ido la pinza, estando como estoy y que solo quiero vivir a tope lo que me quede...” y que, desde que sabe que tiene cáncer y los días contados, se acuesta feliz. Y aquí es donde coloco la viñeta que corre por las redes y que esta misma mañana me ha llamado la atención: ALGÚN DÍA ES MUCHO TIEMPO, nada menos que 24 horas, 1.440 minutos y 86.400 segundos, que ya son instantes para vivir, disfrutar y hacer cosas de provecho.
La buena y atractiva mujer tiene por delante, según los oncólogos, unos años por delante con muchos miles de instantes para vivirlos a tope, que es lo que se ha prometido hacer sin esperar un solo segundo, lo que es admirable y ejemplo a seguir.
No os perdáis la última frase del artículo de Rosa Montero, que yo tampoco me he perdido: “La mujer del parche nos enseña que aprender a morir (a soportar el miedo de la muerte) es la mejor vía para aprender a vivir. Se llama Beatriz y es impresionante”.
Pues eso, que si nos dan un solo día puede que hasta sea mucho tiempo.
Nota no tan al margen: Aprovecho la ocasión para una valoración de crítica literaria que suelo hacer cada domingo, últimamente. Admiro domingo tras domingo los artículos de Rosa Montero, por su enorme interés humano, social y literario, y seguidor fiel en su día de Javier Marías tanto de sus novelas como de sus artículos, de estos no puedo decir lo mismo que los de su compañera, no me interesan por los temas que toca en esta última larga temporada, por su cierto tufo y por los jardines en los que se suele meter: con su pan se lo coma, me quedo susurrando semana tras semana. Ay, quiero decir: lo siento.
https://youtu.be/YPO1iaetL2I Maria Bethânia - "Reconvexo" (Ao Vivo) – Amor Festa Devoção No te la pierdas.

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