domingo, 17 de julio de 2022

DE PÁJARO AMIGO A PÁJARO MUERTO - DIARIO DEl ATARDECER 13 de julio de 2022


Poco duró nuestra amistad, no más de cinco escasos días. Todos las tardes, cuando el calor no arrecia, nos ponemos a leer a la sombra del seto y los pinos y esos días se acercaba, sin miedo alguno, hasta los pies, primero de Isabel, y después de los míos, cuando comencé a echarle migas de pan. No entiendo de pájaros, y tras observarlo bien, su tamaño era minúsculo, de los más pequeños, traté de buscar en el móvil lo más parecido, ¿podría ser un petirrojo, un chochín, un reyezuelo, un pardillo común? Me decanté por el pardillo. El caso es que, como quiera que hace años cubrimos el porche con grandes cristaleras, ya hemos asistido a más de un accidente mortal. Isabel, si lo ve antes que yo, me avisa para que me haga cargo del desaguisado con un “Ángel, hay un cadáver ahí fuera”. Me asomé como siempre a verlo, y allí estaba, como dormido, y era él, el que ayer faltara a la cita, siendo fiel las cinco tardes anteriores. Estaba muerto y era, en efecto, un perfecto y triste cadáver. Le hice una foto, me entretuve un rato contemplándolo, lo cogí con mucho cuidado y no hice lo acostumbrado, arrojarlo al cubo de la basura o directamente al contenedor más próximo. Me parecía que se merecía otro lugar más digno y apropiado. No era basura para unirse y acompañar a la basura. Durante días, una eternidad de sentimientos y miradas, había sido fiel, regresaba puntual para la merienda de las siete de la tarde y la amistad. Así que lo envolví en un papel de cocina y lo enterré en un lugar elegido únicamente para él, a la sombra, son días de ola de calor, a donde poder recordarle en su breve paso “de pájaro amigo a pájaro muerto”.
Ahora, tras su corta estancia por este mundo, yace en la tierra limpia y fresca, le llega el riego diario, entre las raíces tenues del césped y las raíces vigorosas del seto.
Se le veía contento, saltarín, feliz yo de verle tan cerca, cogiendo las miguitas, dar un vuelo corto para comérsela si era grande sin mi presencia y volvía. Pero ya no está, vive en el reino de la muerte, y eso no es vida. Que mis cenizas en su día, ojalá lejano, se unan a tus huesecillos entre el olvido del tiempo, la tierra regada y las raíces del seto.
Descansa en paz, pájaro amigo, de cinco largas tardes en mi memoria. Feliz descanso.
Nota no tan al margen: Me equivoqué, mi pájaro amigo no ha muerto, porque ha vuelto a los dos días, y no es que haya resucitado, no, es que fue otro pájaro el que se estrelló contra los cristales, parecido, pero distinto, aunque bien enterrado queda. Nuestro amigo, claramente un petirrojo precioso, sigue contento, saltarín y buscando comida. La vida sigue.
https://youtu.be/1pzCjEZx59k Pau Casals - Song of the Birds/El cant dels ocells (El canto de los pájaros) CA Orchestra

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