jueves, 19 de agosto de 2021

NO SOLO DE PAN VIVE EL HOMBRE

 



Lo dijo García Lorca, y todos sabemos que antes lo había dicho Jesús de Nazaret. El primero hablaba de la necesidad de la cultura, del teatro y del libro. El segundo se refería al espíritu y a la palabra que remueve las conciencias.
“No solo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle, no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro”. Federico García Lorca
Es decir, lo útil y, al tiempo, lo aparentemente inútil: una melodía, un cuadro, un libro, una obra de teatro, un poema...
Seguiré con breves apostillas, porque lo importante son las citas.
Michel de Montaigne el gran pensador del Renacimiento nos recuerda que no es posible educar solo el espíritu o solo el cuerpo: “No se forma un alma ni un cuerpo, sino un hombre; no hay que tratar a los dos por separado. Y, como dice Platón, no debe formarse una parte sin la otra, sino conducirlas a la par, como una pareja de caballos uncidos al mismo timón”.
Hoy ya sabemos que no es posible la existencia del uno sin el otro y es inútil tratarlos por separado, solo existe la persona, carne y espíritu, cuerpo y alma, hombre y mujer, todo en él, todo en ella, y no busquemos más, que es suficiente. Y si de educación hablamos no es posible educar con exclusividad: la mente y las manos, los sentidos y lo sentimientos, lo heterosexual y lo homosexual, las ideas, el lenguaje y los silencios, el carácter y cómo estar y comportarse en sociedad y a solas.
Para Petrarca y muchos otros autores, la lectura de los clásicos se convierte en un alimento delicioso. “He leído todo lo que se dice en Virgilio, Horacio, Boecio y Cicerón —escribe el gran poeta florentino del siglo XIV en una de sus cartas familiares—, y no una sola vez sino mil. Es decir, me he alimentado por la mañana de lo que debía digerir por la noche y he consumido de joven todo lo que debía absorber a edad más avanzada”.
Si hacemos tres o cuatro comidas al día, y es lo que debería ser normal, justo y razonable, ¿no deberíamos hacer tres o más comidas para alimentar la mente y el corazón?
“Llegada la noche, decía Maquiavelo, me vuelvo a casa y entro en mi escritorio; en el umbral me quito la ropa de cada día, llena de barro y de lodo, y me pongo paños reales y curiales. Vestido decentemente entro en las antiguas cortes de los hombres antiguos, donde —recibido por ellos amistosamente— me nutro con aquel alimento que solo es mío y para el cual nací”.
Y al llegar a casa, qué menos de encontrarnos con los libros, la prensa, la música, y tener algunos detalles con quienes con nosotros están y nos quieren.
“Por eso, incluso en plena pandemia, para mantener abiertas las librerías y las salas de conciertos, los colegios y las universidades, las bibliotecas y los teatros, es necesario asumir los mismos peligros que podemos correr cuando decidimos dejar abiertos los supermercados y los centros comerciales. Pensar en alimentar solo el cuerpo sin alimentar el espíritu significa fomentar la desertización de la mente”. Nuccio Ordine, ensayista actual y profesor de la Universidad de Calabria.
Hagamos lo indecible en contra de la desertización de la mente. Quien ha conocido de cerca el Alzheimer sabe lo que es un desierto mental... Y por hoy ya tenemos bastante. Bueno, nos queda la música. Y quizá un trago de algo, como dice Woody Allen. Ya sabes: pan para el cuerpo y alimento espiritual para el alma y que son una misma y sola cosa, como yo pienso.
https://youtu.be/jc2ZGfxM7Jg Marta Gómez y Javier Ruibal Sobre un poema de Lorca: "Por tu amor me duele el aire"

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