viernes, 28 de agosto de 2020

PRIMERAS MUJERES, LIBRES Y ATREVIDAS

 




 PANDORA, la primera mujer según la mitología griega, creada por Zeus para castigar a los hombres, recibe un ánfora llena de desgracias, convenientemente tapada, pero llevada por su innata curiosidad la destapa y liberta a todos los males que en ella se encerraban. Es precisamente la curiosidad unida indefectiblemente a la inteligencia la que arrastra a la mujer a atreverse a preguntarse qué hay más allá, qué se cocina tras lo oculto, cómo no desvelar los velos que taponan toda luz y las verdad de las cosas sin misterios ni ocultaciones interesadas, así como abrir la puerta a la esperanza.

También a EVA se le quiso echar la culpa de todos los males posibles, y uno más, y por atreverse a comer del fruto del bien y del mal, en verdad, del fruto del conocimiento, con Adán, ambos, a dúo, fueron expulsados del paraíso, y nosotros, todo el resto de humanos, sin comerlo ni beberlo, nacimos manchados, ¡ya está bien!, ¿quién lo entiende? Pero vengamos a pensar a derecho y quedemos en que precisamente ambas nos abrieron para siempre los caminos para buscar la verdad y el conocimiento y atreverse a pensar como muchos siglos después nos enseñó la Ilustración, y a desobedecer.
La tercera es LILIT, que para la tradición judía es antes que Eva. Pues bien, Lilit quiso ser igual que el hombre. ¿A quién se le ocurre? A la buena de Lilit que, quizá, fuera nuestra madre común le indignaba, entre otras cosas, que la forzaran a hacer el amor debajo de Adán, algo que le parecía humillante, y reclamaba los mismos derechos que el hombre. Y dado que ya Adán daba muestras de no pasar por el aro, él era muy hombre, desde los primeros días de la creación, Lilit le abandonó, sin más, “se elevó por los aires y lo abandonó” (¿copiaron los novelistas del realismo mágico esta escena?) quizá diciendo entre dientes: te quedas con tu madre... tierra y, a la vez, vas aprendiendo nuevos modales. Y como mandaba tanto como Dios, o eso creía, la convirtió en una diabla y la condenó a sufrir la muerte de cien de sus hijos cada día. Así se las daba ya en los albores de la historia el poder del macho sobre la hembra. Y cuidado que ha llovido desde entonces, por eso no nos extraña: de aquellos polvos estos lodos. Aunque por mucho que quieran seguir con semejantes modales su ruta no tiene futuro, tiene los días contados, aunque sean años, es igual: La verdad no es más que una e indivisible. El hombre no es ni está llamado a ser dios, patriarca de las Indias y de Occidente, macho indomable y estúpido, con derecho a pernada y a ser el rey absoluto de todo lo creado: Menos humos, Caperucita, codo a codo, mujeres y hombres, iguales, compartiendo éxitos y fracasos, y dulces amaneceres y repartiéndose como buenos colegas las cosas de la casa, la cocina y la dirección y mejor gobierno del mundo.
Libres y atrevidas: Ejercieron la libertad y supieron decir en su momento SÍ o NO, cuando había que decirlo. Se merecen un permanente homenaje.
https://youtu.be/0bjB-IWEYI0 Schubert - Serenade. Y ahora, si os parece, vamos a relajarnos con esta “SERENADE”, con la que se hace la boca agua. Pura delicia.

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