martes, 9 de febrero de 2016

¿QUIÉN DIJO MIEDO?




Aunque siga mirando fijamente ya no tiene miedo, porque va bien arropado y se siente seguro. Va en brazos de quien es más que Dios para él, es su Dios. Pero se le han quedado tan fijos los ojos y sin pestañear lo más mínimo que algo grave ha tenido que suceder, se advierte con claridad en su mirada diáfana, pero tensa.
- Ven si quieres, está pensando, no tengo miedo, porque mi padre es más fuerte que tú.
Mi recuerdo primero lo tengo anotado desde siempre: yo no tendría más de dos o tres años, mi padre me llevaba en sus hombros. Recientemente dejé constancia de ello y así comencé uno de los once poemas escritos recientemente y a toda prisa sobre un mismo tema:
Anochecía y las sombras estrechaban las callejas
por donde pasábamos,
yo a los hombros de mi padre que cargaba
con mis tres años recién cumplidos
y mucho miedo a sus espaldas.

Había que pasar por donde la muerte,
como un negrísimo fantasma,
se había llevado a un vecino,
y al paso de aquella puerta oscura
cerré los ojos hasta sentir dolor
y dar a otra calle más espaciosa y con más luz.
No recuerdo más,
mas sí sé que desde entonces,
no me preguntes por qué,
no le tengo miedo.
He ido madurando,
aceptando lo que es irremediable,
sabiendo a ciencia cierta,
(sigo en esto a los maestros)
que si ella está yo no estaré
y si yo estoy ella no estará.
Así que de miedo nada
y aquí paz y a la vez gloria.
“¿Y si la primavera es verdadera?
Ya no sé qué decir. Me voy alegre.
Tú no sabías que la muerte es bella,
triste doncella”, cantó Claudio Rodríguez.
Si lo dijo el maestro,
nada que añadir,
y menos un humilde aprendiz
en enhebrar palabras.

2 comentarios:

Gloria Rivas Muriel dijo...

Qué bonitas cosas nos escribes...

ÁNGEL DE CASTRO GUTIÉRREZ dijo...

Gracias, Gloria. Bussa, bussa