viernes, 27 de noviembre de 2015

NO TODO SE HA PERDIDO



Aun en la desolación mayor siempre queda un resquicio de luz y de hermosura.
Pero demos marcha atrás.
¿No ves cómo todo habla de desolación, muerte y abandono en la imagen? Ni una brizna de vida, porque la falta de cristales y el falso cierre de la ventana te están diciendo que sus habitantes dejaron todo esto tiempo ha, y todo te hace vislumbrar que a su alrededor reine la misma suerte. Y sin embargo, dando un paso hacia adelante, deteniéndonos mejor, para poder llegar al fondo de las cosas, alguna hoja le quedan a la enredadera -“con las lluvias de abril y el sol de mayo / algunas hojas verdes le han salido”-, la luz que ilumina el cuadro incendia la mirada, hay belleza porque alguien ha puesto la mirada en su momento más oportuno, la cámara ha respondido con técnica perfecta y el resultado no puede ser más hermoso.
¿No ves cómo allí donde todo habla de muerte y desastre no todo se ha perdido? Busca en tu armario o en tu almario, mejor, y podrás encontrar algún rescoldo de lo que fue generosa hoguera, una leve esperanza aunque sea como la luz de una candela, una palabra que enciende el ánimo, una mano tendida sin nada a cambio, una nueva manera de seguir ascendiendo la montaña, un atisbo de que no todo se ha perdido y no tiene sentido alguno arrojar la toalla al vacío.
Acabo de leer en un artículo espléndido de Almudena Grandes, el testimonio de “una mujer, joven, guapa y elegante” de la República Democrática del Congo sobre el horror que está cayendo intermitentemente en las mujeres y cómo los soldados entran en las casas y violan a mujeres y niñas penetrándolas con sus cuchillos o con las bayonetas de sus fusiles. Se llama Caddy Adzuba, tiene 34 años, estudió derecho y es periodista, presenta y dirige un programa de radio donde presta su voz a quienes no la tienen y viaja por el mundo denunciando esos hechos. Caddy, una luz en las tinieblas, una voz denuncia y anuncio de un mundo nuevo, de que otro mundo es posible.
Y un artículo formidable de Julio Llamazares donde se hace un retrato precioso de Extremadura en otoño: “Si la felicidad existe está en esos escenarios y en esos momentos únicos en los que la belleza del mundo se conjuga y nos da la mano para detenernos ante su consagración”, para pasar a reflejar en contraposición esta fotografía de la realidad que, aunque dura pasará como las sombras de la noche: “Mientras las radios y las televisiones desgranaban las noticias de estos días, todas tan graves como para ensombrecer el ánimo pero tan pasajeras como sus protagonistas (basta que pasen unos pocos años), en un pequeño lugar del mundo el otoño hacía explotar su belleza, que es la misma belleza de hace siglos y milenios”.
Aun en la desolación más brutal siempre queda un resquicio de luz y de hermosura y siempre podrás decir conmigo: NO TODO SE HA PERDIDO.


Foto de Gerardo Hernandez Zorroza

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