jueves, 20 de marzo de 2014

A LA SOMBRA DE LOS MEJORES XXX


EL VALOR DE LO IMPERFECTO

“Si he de elegir, prefiero la calidez de la mancha a los seres sin mácula, el error de las sombras a la luz intensa, y el intento fallido a la perfección eterna. ¡Yo!, ¡yo corono el imperfecto calor humano por encima de la blanca, impecable y fría estancia con los dioses!”.
Mª Jesús Prieto

Nos conocimos en un curso sobre Envejecimiento Activo, yo coordinaba aquellas sesiones, y acaso por ello se le quedó en sus entresijos llamarme maestro, pero hete aquí, que desde hace tiempo yo no quisiera más que ser, como en relación a mis más admirados maestros, un alumno suyo aventajado. Desde entonces nos fuimos haciendo grandes e íntimos amigos, que es lo más importante.
Su blog Entra caminante, y descansa... es un lujo visual y literario, quien lo prueba una vez no lo abandona ya. Por eso, precisamente por eso, está ya con todo derecho en este A LA SOMBRA DE LOS MEJORES.
Podría haber entrado en este jardín que voy pergeñando con cualquiera de sus creaciones y esta vez me dije: de ésta no pasa.
Lo recomendé con estas palabras:
Contempla y lee varias veces el texto hasta que te lo aprendas. No será en vano.
Y con su humilde actitud de sabia que ni se lo cree ni aspira a ello, ya lo es, me respondió: Ayyy que me cogen manía... Gracias, Angel!
Hagamos nuestra lectura más personal y el personal subrayado:


Si he de elegir, prefiero la calidez de la mancha a los seres sin mácula
, porque detrás de esa mancha está gritando al viento del recuerdo aquella tarde feliz entre amigos, ¡rodaba el buen vino garganta abajo y plas!; o con tu mujer y tus hijas celebrando, los cuatro solitos, una Nochevieja como tantas otras, y aquella noche la salsa mejor condimentada, que imaginarse pueda por una cocinera que raya la perfección en algunos platos, salpicó y dejó la camisa regada: aquel olor, aquel sabor, aquellas pinceladas me llegan ahora con la misma fuerza que a Proust le sorprendía el olor y el sabor de las magdalenas que su tía Leoncia le ofrecía en la infancia.


Si he de elegir, prefiero el error de las sombras a la luz intensa: ¿qué seríamos sin nuestros más repetidos despistes, sin nuestras sombras, nuestras faltas, nuestros errores...?, ¿robots exactos y fríos como el témpano?; ¿no habría peligro de ser fantoches repelentes, seres sin mácula tan lejanos como los paraísos perdidos?; la luz intensa ciega, y además, particularmente a mí, siempre me gustó el sol del verano, pero a la sombra ..., el sol ciega, la luz intensa daña, la verdad absoluta nos lleva al dogma y de éste al dogmatismo hay un paso. Prefiero la incertidumbre a la certeza total, la búsqueda constante aun entre la niebla a la seguridad abrumadora.


Si he de elegir, prefiero el intento fallido a la perfección eterna, el paso a paso, saboreando y disfrutando cada intento, cada recorrido sinuoso, el viaje en sí más que el fin de la cita y la llegada, el esfuerzo en el que el ser se crece y agiganta, como escribió tan bellamente nuestra querida Emily Dickinson, a la que dediqué aquí también un espacio, no necesitamos la perfección eterna, queda tan lejos, y ¿para qué? En esto prefiero seguir a mi admirada Rita Levi-Montalcini que murió recientemente a los 103 años y en su magnífico libro Elogio de la imperfección escribe sobre la necesidad de ‘gozar’ todos los días las imperfecciones personales para despertar la creatividad dormida, porque es lo ‘defectuoso’ lo que se ajusta a nuestra naturaleza y es mejor convertirlo en un inseparable aliado.
Así que, mi buena maestra, no tengo más que decir, al final te copio, como buen alumno:


“¡Yo!, ¡yo corono el imperfecto calor humano por encima de la blanca, impecable y fría estancia con los dioses!”.
Amén.
Ya sólo espero un aprobado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

...y que Dios nos libre del ser humano perfecto. Amén.

ÁNGEL DE CASTRO GUTIÉRREZ dijo...

Sí. Así sea.

Mª Jesús PRIETO VILLARINO dijo...

Nos conocimos en un curso de envejecimiento activo sí... Un curso largo y de los primeros mixtos: presencial y online. Su pequeña plataforma virtual, mirada desde la distancia de los años y el avance de la tecnología, genera, hoy, ternura.
La primera vez que lo escuché, destacaba entre el profesorado con luz propia, por su altura teórica, por su extensa y rica experiencia profesional, por su cercanía, por sus reflexiones en voz alta, por su respeto al alumnado, por la generosidad de sus clases (no todos los profesionales en activo cuentan los pormenores del trabajo y del éxito...), por su compromiso personal... por su bella voz... Un tesoro para un alumnado adulto y trabajador con ganas de aprender y mejorar sin perder el tiempo. Pasados los años, puedo asegurar, sin que interfiera esta amistad que para mi fortuna nos une, todo esto sigue igual. Sigue siendo un tesoro.
Bueno... no todo, los años le han hecho perder un poco de objetividad... pero esas caricias debidas a su ceguera, nos gustan mucho a sus amistades.
Ahora comprenderéis cómo, con tres escuetas frases, teje un texto tan fértil y bello. Nuestro querido impaciente, como entonces, sigue destacando con esa intensa y generosa luz propia que nos encandila y nos hace mejores personas. Da igual que sea on-line o en persona... ;)

ÁNGEL DE CASTRO GUTIÉRREZ dijo...

Bueno, bueno, Chus,¿no te habrás pasado 15 pueblos? Allá tú, pero has hecho que la ternura y el agradecimiento se me hayan subido a los ojos pasando por los mejor de mis ríos interiores.
En el fondo da gusto haber tenido alumnas así, y que que se hayan convertido en mis grandes maestras... y por encima de todo, amigas.
Un beso grande y todos los abrazos