lunes, 5 de enero de 2009

TERROR EN LAS CALLES DE PALESTINA



David y Goliat: esos son los misiles caseros de Hamás, las piedras de los adolescentes palestinos sobre los israelíes, respuesta de un pueblo ocupado injustamente, y el ejército más y mejor armado de la zona de un país, Israel, que sabe de masacres y genocidios, y que responde, a su vez, olvidando el genocidio sufrido por ellos: aplastando pueblos, ciudades, niños, mujeres y ancianos y destruyendo lo que sale al paso de los misiles y carros de combate. Y ya van 500 muertos y dos mil heridos.
Debe condenarse todo acto de violencia y los deseos irrefrenables de Jamás, como algunos de sus actos, de intentar aniquilar a sus enemigos los israelíes, dejemos claro que son culpables de generar violencia en la zona, pero ¿quién a estas alturas puede no condenar de la manera más absoluta y sin paliativos la masacre indiscriminada de Israel sobre los territorios de Gaza? ¿O decir que no son culpables de generar también tanta sangre, tanto dolor y tal dosis de violencia? No hay justificación posible y la defensa propia suena a hipocresía y burda mentira.
¿Alguien se imagina al Estado Español destruyendo, tras uno de los muchos atentados y asesinatos de ETA, los caseríos, barrios y pueblos vascos y masacrando y asesinando a sus gentes? No existiría nada del País Vasco desde hace muchos años. Un Estado de derecho no puede, no debe, utilizar las mismas armas y los mismos modos de los terroristas y convertirse en terrorista a su vez.
El periodista y analista político Lluis Bassets, el domingo pasado, escribía al final de un largo e inteligente artículo sobre el conflicto palestino israelí: “El escritor israelí Amos Oz ha reivindicado el derecho de Israel a defenderse; pero también ha asegurado que estos bombardeos son un crimen de guerra y un crimen contra la humanidad. Un destello de luz rasga la oscuridad, y esta vez no viene de una explosión sino de una voz honesta y libre”.
Y el gran músico de origen argentino, Daniel Barenboim, que se prepara en estos días para dirigir el Concierto del Año Nuevo en Viena, no se cansa de reclamar que las armas no son la solución al conflicto y exigir diálogo: “Naturalmente, ha dicho, Israel no puede permitir que tiren misiles desde Palestina, pero el baño de sangre que se está viviendo es absolutamente inaceptable, humanamente inaceptable”. Daniel Barenboim está nacionalizado en Israel y tiene también la ciudadanía palestina y española.
Los dirigentes de Israel están diciendo que sólo es el comienzo, una primera fase, y mientras tanto la ONU, la comunidad internacional, con paños calientes, por no mencionar a Estados Unidos que lo ve hasta bien ya que es la respuesta lógica propia de la legítima defensa. Y Obama callado. Unos y otros manifiestan desde muy lejos del drama que cese la violencia, y uno intentando acercarse al lugar del crimen, de la sangre y del dolor se hace la pregunta elemental, pero ¿cómo se puede pensar y poder decir que cese la violencia cuando hay novecientos heridos y 500 muertos encima de la mesa?
Moraleja: era una vez… no, no esperen ningún final feliz, ni la victoria de Hamás ni el triunfo de Israel, porque este cuento de furia y ruido está narrado por un loco al borde de un precipicio. A pesar de todo que el año que acaba de comenzar termine con esta locura.

1 comentario:

jubilación viene de júbilo dijo...

Completamente de acuerdo. Que mi pequeña voz se sume también a través de tu blog a la denuncia