Me deslumbran-alumbran esas personas que en torno a los 100 años, y que quienes los han superado continúen ejerciendo un alto magisterio, porque sus mentes siguen igual de lúcidas, como cuando tenían, muchos menos años. Me he cansado de citar a Rita Levi Montalcini, Premio Nobel de medicina, quen murió a los 103 años, y hago lo mismo con Egdar Morin, filósofo y sociólogo francés, que acaba de fallecer a los 104, y ha seguido publicando libros de gran interés, hasta el último momento. Llenaría varias páginas de citas de las últimas entrevistas que le hicieron o de alguno de los libros que he leído, pero solo me quedaré entre otras con esta, en especial: “Mientras estoy poseído por la fuerzas de la vida, de la particpación, de la curiosidad y de la acción, el espectro de la muerte retrocede”.
Tres palabras claves que Morin elige, tal vez como síntesis de su biografía y desde luego de la antesala de su final que quisiera como puntales en mi vida.
Participación, tomar parte en los asuntos que nos competen y que interesan al resto, ser uno con los demás para arrimar el hombro y ser de utilidad sin escaquear el bulto.
Curiosidad para desentrañar los entresijos de los misterios de la vida o los cachivaches múltiples que nos rodean sin dejar de aprender hasta pasados los cien si la vida tiene a bien regalarlos.
Acción que va directamente al cuello de lo inactivo, de lo momificado, de lo inmóvil, de la pasividad propia de la piedra paralizante y estéril. Acción para transformar las cosas.
Cómo no enamorarse de estas tres palabras que tanto de bueno encierran y significan, hechas vida propia en la personalidad de un hombre de esta edad.
En su libro Lecciones de un siglo de vida sostiene que es fundamental tener una vida poética. Pero matiza en la entrevista:
“No se puede vivir poéticamente todo el rato. La vida es una lucha entre prosa y poesía. La prosa son las cosas aburridas, las que tienes que aguantar. La poesía es ese estado de encantamiento, de comunión, de disfrute, el que te da el amor por otro, la amistad colectiva, una obra de arte… Cada uno de nosotros debe intentar cultivar la parte poética de la vida porque eso es vivir. Lo otro es solo supervivencia”. Daría de sí para un larguísimo y suculento comentario.
Y sobre el desarrollo económico capitalista que impera ¡y con qué fuerza!, dice:
“La hegemonía del beneficio se está manifestando en todo el mundo y está conduciendo a la degradación ecológica del planeta. Tenemos que resistir, tratando de vivir en un oasis de fraternidad y convivencia, porque por el momento no hay una fuerza política capaz de crear una nueva política de civilización, una vía”. Lo mismo, porque este hombre siempre estaba sembrado. Y lo que aprendí de él para siempre en su libro “La identidad humana” es que la infancia y la adolescencia no desaparecen en la edad adulta y que los viejos también conservan las edades precedentes.
En suma, que hay que seguir leyendo a uno de los grandes intelectuales de nuestro tiempo: Edgar Morin. Larga y eterna memoria, maestro, descansa en paz.
https://youtu.be/L3pjhOxRU90?si=OejW8sT9N4FZ3rnx Camille Thomas – Chopin: Nocturne in B minor, No. 20 Op. posth.

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