sábado, 28 de febrero de 2026

LA PÁGINA DE HOY

 


...Y me quedé a solas pensando y divagando en la vida que estoy viviendo ahora mismo y en la página que puedo escribir en este mismo instante:
Desde la primera hasta la última, todas las páginas, como los días, son importantes, son tu cosecha, y es de sabios y buena gente reconocerlos como algo muy tuyo y quererlos como se quiere a un hijo, tu vida es eso: la cosecha, tu cosecha, el hijo que has parido. Importan todas, desde la primera a la última, la de mayor interés, acaso, la que estás viviendo-escribiendo hoy, la vida es como un libro, y es el impulso del carpe diem, del revivir el ayer, del proyectarse en el futuro, preparándolo y cuidándolo, ya lo sabes, sin olvidar el trío: ayer, hoy y mañana.
La página de hoy vale la pena que sea vivida, escrita y leída con la misma delectación e interés que la primera. Esta, en la que estás ahora metido con la misma ilusión que aquella de los palotes, o la que te obligaron a escribir en el instituto, y lo hiciste a regañadientes, aunque cuando te dieron un sobresaliente brillaron tus ojos como nunca y la sonrisa fue de oreja a oreja. Termínala como Dios manda, con las debidas correcciones, dándole más de una vuelta para que quede pulida y redondeada, perfectamente acabada, como si se tratara de la última, y dejando buen sabor de boca y estupendo recuerdo para la memoria inacabada, me refiero a cualquiera de las tareas en la que se esté empeñado, aquí y ahora. Una página vivida, sobre todo, porque la vida es el mejor libro que se va escribiendo al ritmo del corazón y como le va dictando el cerebro, mejor si está incandescente, que va desde el amanecer, cuando abres los ojos, tras la noche, y abres la ventana para respirar y saludar al nuevo día, como hasta que vuelves ya cansado, de nuevo a la cama, tras la fatiga de haberte entregado de lleno a la tarea de vivir cada minuto inexorable que la vida te va regalando, con el propósito de no perder ni malgastar ni un solo instante. Todo momento, todo instante, tienen un peso específico contado en oro y malgastarlo es de las cosas más necias, estériles y huecas que no habría que hacer nunca.
Concéntrate, yo lo intento, y escribe y vive la que podría ser, o como si fuera ya, la mejor página-momento de tu vida. Recuerda que eso hizo el sabio y bueno de Sócrates un día antes de que sabía que le obligarían a beber la cicuta, poniéndose a aprender a tocar la lira:
¿Para qué te sirve, Sócrates, le decían,
aprender a tocar la lira si vas a morir?
- Para tocar la lira antes de morir, contestó.
Pues eso. La cicuta llegó al amanecer, pero él había comenzado a aprender a tocar el instrumento musical, precisamente antes de morir. Fue su última y gran lección.
https://youtu.be/gzfG-j4GLE8?si=QTDeC90GaDRYJTzQ Khnece -Nairyan vocal ensemble / Խնեցուն երգը Música armenia

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