Saludo al Año Nuevo con no muchas ganas, pues esta última Nochevieja la celebramos en el Hospital, tras una operación de próstata y, aunque la intervención fue estupenda, le han seguido una cadena de complicaciones, que no relato ni comento, porque ¿para qué?, no quiero llevarte a que tu imaginación y tu memoria trabajen sobre tus recuerdos y esto se inunde de dolor, sangre y operaciones quirúrgicas sin medida. Pero, calma, ya estoy bien, muy bien.
Prefiero saludarte a ti, con más ganas, mi nuevo Cuaderno, bonito regalo, gracias, en paralelo al Año Nuevo. Día tras día y página a página caminaremos pegados a la piel como amigos que se lo cuentan todo y viajeros de un camino que van haciendo juntos, testigos de lo que pasa en el mundo y en nuestros alrededores para:
poner la guinda sobre la tarta;
cantar las 40 al lucero del alba, si me atrevo, si teniendo que dar luz y calor se comportan como seres sombríos y terribles;
contar las historias y anécdotas que nos hacen o nos deshacen y nos deshumanizan o elevan a lo mejor;
lograr que el leguaje, o intentarlo, tenga el brillo que se merece y las palabras tengan sentido y hondo significado;
no usar un lenguaje ambiguo, ni lenguaje de madera, bajando las ínfulas del descarado y soberbio y despertando al dormido o que mira para otro lado ante lo insoportable, y siempre despertar conciencias;
tocar las fibras más sensibles, esas que valoran más la decencia que la desvergüenza;
criticar toda injusticia, léase Netanyahu, Putin, Trump; todo desorden, los mismos; cualquier crueldad, ellos y cuantos de aquí y de allá matan, agreden y violan; y estupidez, ese campo extenso que reina a destajo en nuestros mundos;
pero sobre todo, alentar, dar ánimos, prestar el fuego que da luz, calor y motivos para seguir cada mañana y tarde más activos y más enamorados de la vida, esperando sus días amables y alegres, que vendrán, tienen que venir, están viniendo, y no perderlos por nada del mundo.
y ante esta alarma, bien fundamentada, “por la banalización de múltiples formas de violencia verbal con exabruptos que en otros tiempos hubieran resultado intolerables y escandalosos”, como dice el catedrático de Filosofía, Víctor Gómez Pin, hacer el esfuerzo de que las palabras nos eleven, nos unan y tengan su primigenio sentido, pero nunca el insulto grosero y deshumanizador.
Abre, amigo, tus páginas y tus ventanas, haz lo mismo querido lector, para ir poniendo en cada línea lo mejor de lo mejor y mirar y contemplar cuanto de bueno se divisa desde esta atalaya diminuta, pero que se agranda con tesón, para aplaudirlo y celebrarlo y oponernos a todo lo sombrío, macarra, mezquino, altisonante y necio, y si no lo hago así, me tiras de las orejas o me das un buen puntapié en el trasero.
Vamos allá, con un nuevo cuaderno y otro Año Nuevo. Esperando que sean testigos de algo hermoso, digno de ser recordado y que haya merecido la pena transitar por ellos, tanto vosotros como yo.
https://youtu.be/Yw1A5TQVwvQ?si=6R7e1YR1_IjdLI2h G. F. Händel, Lascia Chio pianga. Soprano; Julia Lezhneva


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