Me emocionó, como a miles de lectores más, el escritor Héctor Abad Faciolince, con su libro “El olvido que seremos”, como homenaje a su padre asesinado por grupos paramilitares colombianos; posteriormente leí su novela “Salvo mi corazón todo está bien” que me pareció una novela extraordinaria, y en estos momentos estoy terminando su libro “Ahora y en la hora, que es una crónica fascinante y trágica de un viaje a Ucrania en el 2023, en plena guerra, con motivo de una feria del libro a la que fue invitado. El último día de la breve estancia en un país dominado por la barbarie, tuvo la mala suerte de asistir con cuatro colegas amigos a cenar, como despedida, a un restaurante, que sería bombardeado mientras cenaban: un misil ruso con seiscientos kilos de explosivos cayó sobre el centro mismo del lugar, dejando en el acto trece muertos y más de sesenta heridos. Una de las víctimas fue la joven escritora ucraniana Victoria Amélina, guía y compañera de ese viaje que terminaría en tragedia. Héctor Abad se levantó del suelo, ileso y vivo, “asombrosamente vivo, aunque ya nunca más volveré a ser el mismo”, escribió. Asistimos en el libro al retrato pormenorizado de los colegas del viaje por Ucrania hasta cerca de donde se cocinaba y se cocían las matanzas, y lógicamente a la semblanza cariñosa y detallada de la que murió aquella noche. “Lúcida, irónica con una tristeza que compensaba con brochazos de humor negro. Lo que más llamaba la atención era su palidez y su silencio. Era más blanca que lo que suelen ser las ucranianas, lo que es mucho decir, y casi tan tenue y delicada como el aire. Transparente, eso erra, transparente como un fantasma. A veces lo único que uno alcazaba a ver de ella, al caer la noche, era su melena rubia abundante y rebelde. Victoria podía ser un cisne muy blanco vestido de negro, o a veces un cisne negro y a veces un cisno blanco”. Y de ahí la portada de libro y una cita, al comienzo del libro de Platón, por boca de Sócrates en el Fedón: “...Como los cisnes, que una vez se dan cuenta de que tienen que morir aunque también cantaban, cantan entonces más que nunca y del modo más bello, lleno de alegría porque van a reunirse con el dios del que son siervos”. Pero, ay, a Victoria Amélina, no le dio tiempo, el misil asesino de Putin le segó su vida.
Sucedió el 27 de junio de 2023, a las 19´28 de la tarde.
Y es en ese infierno que les cayó del cielo con el propósito, dice el autor de hacer el mayor daño posible y producir el mayor número de muertos, tuvo lugar la catástrofe, trece seres humanos, entre ellos dos chicas gemelas de 14 años, Julia y Ana, ya Victoria, la que empezó a ser guía y compañera de Héctor y que a partir de ese momento se convertiría en verdadera amiga. “Me he vuelto amigo suyo después de su muerte. Al leer a los escritores nos volvemos su amigos, a veces más íntimos, pues el escritor colombiano comenzó a leer las obras de Victoria, poeta, novelista, (“una mujer de armas tomar, desde el silencio y de su aparente fragilidad, llena de compasión y de rabia”) con un sentimiento, lógicamente, muy hondo.
Un libro que se recomienda el solo, formidable, conmovedor y hermoso.
https://youtu.be/fx2YBrHYB8E?si=9fSQyIzzg9CPYf3xToda una Vida - Katie James y María Cristina Plata

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