Hay tantas cosas que pueden ayudarnos a levantar el vuelo..., solo haría falta que nos detuviéramos a pensar en silencio y sin prisas, nada fácil en los tiempos que corren.
Quizá sean los pájaros que anidan en nuestras cabezas los primeros en ayudarnos a levantar el vuelo, porque de eso saben mucho. Por ello habría que dejarles seguir anidando y aprender de ellos a volar, alto y veloz
Quizá sea la mirada a ras del suelo, en una mirada atenta y contemplativa, a ras del césped que crece humildemente y le basta con sobresalir lo justo, o a la altura de los cinco pinos de mi parcela que, desde que les han quitado las ramas secas, se han elevado a los altos cielos más de lo que estaban, a ojos vistas.
Es una palabra de aliento, un abrazo largo y pausado, un silencio que atempera y rompe y acalla los ruidos que ensordecen y aturden los que te ponen en camino de seguir persiguiendo tus sueños.
Es una vieja fotografía que te trae todo lo mejor de ellos, te reconcilia con el pasado, y su fuerza sigue en la actualidad en tus recuerdos y en este presente que se presenta endemoniado, y te hace pensar que si ellos pudieron, por qué tú no y te siguen alentando desde su remoto pasado, tan cercano en la memoria…
Alabar, engrandecer, animar, perdonar, sostener, admirar, empujar, abrir caminos, alentar, calentar, entusiasmar, contagiar la pasión de vivir, el sentido poético de las cosas y de la vida, aplaudir, ayudar, limpiar, acariciar, abrazar, besar..., así a bote pronto, y más y más verbos de esta especie y talante, conjugados por los que tenemos más al lado, nos ayudan a realizar nuestros sueños y los proyectos que nos traemos entre manos.
Quizá sean los sueños que van y vienen por nuestra mente, como Pedro por su casa, los que de verdad nos ayuden a levantar el vuelo en las mañanas frías y grises del invierno y en las calurosas y desganadas noches del verano.
Quizá un día llegue, no se sabe ni por qué ni cómo, y tu vida salga de ese compás de espera en el que estás por culpa del duelo, el paro, el futuro entre espesas nieblas, el sinsentido, el futuro que se estrecha más y más sin un horizonte a la vista y esta pandemia de todos los demonios que quiere hasta quedarse para largo.
Quizá, ojalá, seguro que sí... y levantarás el vuelo.
De entrada, trátalos bien, no los espantes. Yo lo intento y procuro darles buena y atenta acogida.
... De regalo musical, cuatro pianos que levantan de la silla: https://youtu.be/Di2k06uNU1U Concierto para 4 pianos de Bach

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