Las madres siempre cuidando y llevando a los pequeños en volandas, feliz, sin pedir nada a cambio, nada de nada, ellos seguros y contentos.
Es el mayor de los sentidos de la vida. ¿Creías que la vida no tiene sentido? Pues ahí lo tienes, no mires para otro lado: el cuidado, los cuidados. Como madre, padre, persona mayor. Y de hijo, nieto o quienquiera que pases por la vía. No busques más, ahí está lo que más valor tiene de todo cuanto puedas hacer.
Solo habría que seguir el instinto. Ese pájaro no ha tenido que ir a ninguna Universidad, ni a los Servicios Sociales, para conocer los entresijos de la vida y sus afanes, los orígenes de todo y el final que nos espera hayamos sido como hayamos sido. Pero conoce de memoria dónde está la verdad, dónde el camino, la piedad y la compasión, atender al otro, y más cuando es frágil y débil, cuando te necesita, como darle de comer, beber y jugar con el agua, la tierra o el viento. Y está ahí, ojo avizor para defenderlos de las garras de los enemigos, de los fondos buitre, de los que pisan al que está abajo y hacen la pelota al de arriba de la forma más bobalicona y servil.
“En un contexto patriarcal, el cuidado es una ética femenina; en un contexto democrático, el cuidado es una ética humana”. Es una idea de la filósofa Carol Gilligan.
Y Victoria Camps estudia en su última obra “Tiempo de cuidados”, subtitulado, Otra forma de estar en el mundo. “¿Cómo cuidarnos y cuidar en entornos tan altamente competitivos, cuando se promueven actitudes egoístas, arribistas, para alcanzar ese éxito basado en la riqueza y la fama que tanto se inocula desde los espacios publicitarios y mediáticos?”, se pregunta, y ella misma contesta: “Los cuidados deben ser responsabilidad de todos, de las mujeres, de los hombres, y también del Estado, que debe facilitar su pleno desarrollo, a través de políticas de conciliación eficaces, permisos de maternidad y paternidad, excedencias para atender a padres enfermos o dependientes, una buena oferta de guarderías públicas y, por supuesto, mejora de las residencias geriátricas, una de las “asignaturas pendientes más escandalosas de las sociedades avanzadas”, como se reveló con la pandemia”.
Quizá no haya en el mundo otra fuente de felicidad mejor y de más valor que el cuidado a los otros: los hijos cuando son pequeños, los padres cuando son ancianos y todos los demás cuando necesitan algo de nosotros. Y hasta el cuidado a ti mismo. Es ahí donde encontrar el sentido de la vida más total y verdadero. El pájaro lo hace sin preguntárselo siquiera. Haz tú lo mismo y encontrarás el mejor de los caminos para vivir en ese cielo que no espera al más allá, porque está aquí, en el corazón de los cuidados, ¿no era ese el territorio de las bienaventuranzas evangélicas?
Nota no tan al margen: Estos días de luto nacional por la muerte de Maricarmen, ¿qué queréis?, yo estoy con todas las Maricarmen: del lado de la compasión, los cuidados, la justicia, más una vivienda digna, frente a los insultos, los fondos buitre y los desahucios. Y del lado de esa juventud activista, pacífica y ejemplar.
https://youtu.be/a8eDeLKWx74?si=Fg25FzvY_MaR0gyC Natalia Lafourcade - María la Curandera (Video Oficial)
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