miércoles, 13 de diciembre de 2017

ATANDO CABOS PRÓLOGO PARA EL CUADERNO Nº 8


Me gustaría rizar el rizo, sin salirme de madre, para ser el que siempre fui, sigue siendo y seré, pero sí buscando nuevos caminos, algunas aventuras que salgan al paso, hilvanar historias engarzadas de alguna manera, con cualquier pretexto, que me motiven, para no andar por los cauces ya trillados, consabidos, en un siempre más todavía que me permita sorprenderme, que invite al lector a compartir el juego usando la divergencia más que la convergencia y nos lleve en volandas a experimentar nuevas formas, otras historias a la luz de las contadas, vías desconocidas pero que atraen como la luz a las mariposas, no para quemarnos, sino para volar más alto.
Que cada historia se enganche a la anterior sin forcejeos, ni encorsetamientos de ninguna clase; cogida al vuelo una palabra que, a poco que se la trabaje, vuele alto, a lo grande y lo fecundo y perseguirla para que dé más de sí de lo que dio; sacarle más partido a una imagen que encierra muchas otras lecturas; desdoblar a algún personaje que se quedó petrificado, o solo visto de perfil, o solo visto de noche, para ver que da de sí a luz del mediodía; si tuvimos la suerte de encontrar un filón asombroso, no dejarle para que se muera de asco y solo; o si nos salió al paso algún hallazgo literario intentar a la mañana siguiente sacarle todo el jugo del que no fuimos capaces a la primera, las “Joyas Robadas” de las que habla Luis Alonso, y hablo a conciencia en plural porque una vez escrita la historia, cuando se halla ante el lector, sea quien sea, ya es suya y puede y debe hacer con ella cuanto le plazca, porque es de su propiedad, yo al menos así lo pienso y dejo constancia para el uso de mis cosas, solo pidiendo un pelín de respeto y un trato en el que la delicadeza y los buenos modales tengan su asiento.

Vamos allá con el Cuaderno octavo: ATANDO CABOS - Cuadernos del otoño, y que sea lo que la inspiración y el esfuerzo quieran, puedan y sepan. Ah, y si es del gusto de todos vosotros, de todas las que sois mayoría aplastante y seguís ahí estando aquí, miel sobre hojuelas, aunque, en esta casa siempre está la puerta abierta para deshacer entuertos, llevar la contraria, escoger otros caminos.

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