miércoles, 5 de septiembre de 2012

GATERAS DE RICOS Y DE POBRES 9



                                                                                               Foto de Gaudencio Busto

Hasta para eso hubo diferencias, que ya es decir, y es que, de nuevo, mi amigo, Gaudencio Busto, me ha enviado esta otra foto en donde me comenta que el rico, que siempre fue listo, dice él, al terminar de construir la panera para guardar los cereales, pensaba en los roedores y abrió la gatera para todos los gatos del pueblo que, de consuno, digo yo, bonita palabra olvidada, trabajaron de gratis para el rico.
Y termina diciendo Gaude que la gatera y la panera en ruinas existen, ahí está la foto como fiel testimonio, pero el rico no, y además murió pobre.
¡Cuántas cosas, que no nos llevamos, casi todas por otra parte, se quedan sin nosotros! Es para pensárselo dos veces. Como pensar que siempre morimos pobres de nacimiento, porque nos vamos con lo puesto. ¡Pobres - pobres!
Nota acaso no tan al margen: Porque hablando de ricos y pobres, se me va la imaginación a ese rico (cobra al día 27.400 euros), joven, guapo, que se apellida Cristiano, pero que está triste, triste, triste, ¡ay Dios!, tiembla el mundo, y se me vienen a la memoria aquellos versos de Rubén: La princesa está triste... Qué tendrá la princesa? /  Los suspiros se escapan de su boca de fresa... ¿Querrá ser más rico, más guapo, más joven y mejor que Messi y que Iniesta?, y asimismo se me viene la cara avinagrada, como siempre, o más incluso, de su compatriota Mouriño. ¿No deberían asomarse ambos a dúo por esa gatera y reírse de su ego en descomposición absurda?

3 comentarios:

gaudencio dijo...

Eres, Ángel, el Alberto Contador de los blogueros. Punto y aparte.
Importante, muy importante creo yo, es la gatera por la que nos asomamos por primera vez con el ánimo de conquistar el mundo. Pero infinitamente más lo es, así lo creo, por la que lo abandonamos, porque de esta última es de la que somos directamente responsables. Viene a cuento por el rico que se lo creyó, sin darse cuenta que era Gulliver en un país liliputiense. No sé quién lo dijo pero, sabía lo que decía: “Hasta el fin nadie es dichoso”. Toda la vida presumiendo de gatera y nos olvidamos de la que más importa: la que nosotros somos capaces de legar a los que vienen.
Un abrazo

ÁNGEL DE CASTRO GUTIÉRREZ dijo...

Querido Gaude, te has pasado diez mil pueblos. Vi ayer la epopeya de Contador y me pareció casi-casi de otra galaxia. Fabuloso. Yo, más bien, me muevo, entre las gateras y a su altura.Y feliz.
Pero dejemos esto, me ha interesado mucho tu breve comentario de una enorme profundidad, que me dará para alargar ese discurso tuyo en posteriores gateras. Espero no se me olvide coger ese hilo.
Un abrazo

Enrique Salas dijo...

Menudo tandem, Angel-Gaudencio, Gaudencio-Angel. Se disfruta de vuestras ocurrencias e interpelaciones. Seguid asomándoos a gateras, llaneando mesetas o coronando puertos, que más da, pero seguid. Por cierto, qué diferencia entre la tristeza de Cristiano, y la actitud de los luchadores, ganadores una veces y perdedores otras, de la vuelta ciclista. Estos si que dan todo lo que tienen, menos importancia. Un abrazo. Enrique