lunes, 10 de mayo de 2010

ESPLENDOR Y VERGÜENZA


Eso exactamente hemos vivido en la Feria del Libro, recientemente celebrada en Valladolid. Esplendor ante el festín de palabras, extraordinariamente condimentadas y ofrecidas con arte y sabiduría, que nos regaló el fino y espléndido escritor Juan José Millás.

No puedo decir lo mismo de la conferencia de Luis Eduardo Aute y su amigo y poeta, Ángel Petisme, que le acompañaba: un desastre, una tomadura de pelo, una vergüenza… y me quedo muy corto; en los muchos años que llevo asistiendo a actos similares, jamás había experimentado este bochorno-cabreo-mal sabor de boca y extrañeza de que los 300 asistentes allí convocados no hubieran dejado la sala a la mitad del desdichado evento. Sólo 40 ó 50 personas a los tres cuartos de hora largos de que aquello tan patético comenzara, comenzamos a desfilar. No lo llevaban preparado, ni eran capaces de improvisar, dijeron haberlo estado cocinando en la comida, y Aute comenzó con un chiste de pésimo gusto en una sala llena de gente, que debió de contar trasegando vino y a buen seguro reirían los comensales, y volvió sobre él, confundiendo los tiempos y los espacios, haciendo el ridículo de forma patética, pero el público callado aguardaba y aguardaba en respetuoso silencio, respeto que no tenía ningún eco en los conferenciantes. Y el hielo se cortaba en la sala.

Qué diferencia de la maestría, humor a manos llenas, literatura de alto calado, saber estar y saber decir de Juan José Millás, que se había preparado concienzudamente la conferencia, que llevaba escrita, sobre las palabras y qué cantidad enorme de sugerencias y abrir de ventanas para descubrir nuestros paisajes y palabras para nuestra biografía más personal.

Aute y su poeta acompañante, con muchos libros suyos, sobre la mesa, pero ni un solo papel necesario para quien no tiene las tablas y preparación que ellos, al menos esa tarde, demostraron no tener.

Juan José Millás se llevó de calle al auditorio, haciéndole aflorar la sonrisa, la risa y la carcajada, al tiempo de regalar al auditorio un ramillete largo de palabras enhebradas con artesanía, buen hacer y mejor escribir. Una maravilla, un momento de disfrute de una tarde entre libros y libreros y gente de ir y venir y llevar. Qué esplendor.

Frente a Luis Eduardo Aute que nos ofreció un tiempo patético de vergüenza ajena, desprecio y falta de respeto elemental y básico a un público sediento de cosas agradables a los sentidos y beneficiosas a la mente, que no se merecía ese bochorno. Y le pagaban mil euros, me dijeron, pues mayor desfachatez, me dije, no haber preparado la lección. Qué vergüenza.

Y conste que al igual que a Juan José Millás, a quien admiro profundamente, me pasaba lo mismo con Aute, nos pasaba, hasta que ayer el mito cayó rodando por el suelo, salíamos diciendo en estampida.

Los periódicos, al día siguiente reaccionaron así: dos, la callada por respuesta, menos mal, aunque esas nos son formas: la información quedaría debilitada; el otro, mejor que no hablara, porque nos endosó una crónica enlatada, y por lo tanto indecente, de lo que había ocurrido allí, cuya información consistía en lo que podría haber sucedido que no sucedió. Maravillosa crónica, sí señor, y patética.

10 comentarios:

Xoán González dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Xoán González dijo...

La verdad es que sorprende un poco que se siga organizando una Feria del Libro de la altura de la que organiza en Valladolid (de asombrosa ha calificado el ayuntamiento de Valladolid la respuesta de los vallisoletanos ). Porque ¿se venden todavía libros?. Debería llamarse "Encuentro entre escritores y lectores". Aute no sé si es escritor... aunque algunas de sus letras sean antológicas. En la wikipedia Aute figura como "músico, cantautor, director de cine, pintor y poeta español. Aunque es principalmente conocido como cantautor, también destaca como pintor y como director de cine"... lo de escritor sería una petulancia. Ayer nos visitaron Amancio Prada (me encantó) y José Antonio Maria, entre otros. Pedí a Marina que me dedicara su "Diccionario de los Sentimientos" aunque las ventas de su "Anatomía del Miedo" fueron más numerosas.

Angelus dijo...

Luis Petardo Flaute, lo calificaba un locutor musical hace mucho tiempo en un programa nocturno, tristemente desaparecido, de Radio3. Saludos.

Rut dijo...

Hace unos meses se me ocurrió visitar una exposición de pintura suya en el Centro de Cultura de mi Localidad (de casualidad, no fui a propósito).
Afortunadamente, era grauita.
Debe ser que no tengo ninguna idea de pintura o que mi sensibilidad artística en ese momento se fue de vacaciones, pero mi cara de perplejidad y de duda, aún me dura y una pregunta asoma "¿y esto?".
Ésto... "la mitad de lo otro", que diría mi madre. Pues eso.

Un abrazo y siento mucho el tiempo perdido.

Anónimo dijo...

Yo también estuve el jueves y algo de razón no le falta, jubilado. Aute estuvo de mal gusto y buscando por el camino del chiste fácil agradar al público. Sin embargo Petisme me pareció sincero y lleno de verdad cuando contó su experiencia de su reciente viaje a Iraq o cuando habló del espíritu y la misión de los creadores. Leyó dos poemas incorrectos pero muy buenos que me encantaron. También me dio la impresión que le traicionó su amistad y admiración a Aute y dejó que este último monopolizase el acto y le robase la cartera.Fernando Beltrán hizo una magnífica presentación de ambos, sin duda. Un saludo cordial
Javier Almansa

ÁNGEL DE CASTRO GUTIÉRREZ dijo...

Gracias amigos por seguir ahí, y gracias Javier, querido anónimo, por puntualizar, también a mí me gustó la presentación de Fernando Beltrán, pero lo que siguió fue tan desastroso que ya no paré y quise que quedara sobre la balanza el recuerdo de la hermosa conferencia de Juan José Millás.
Un abrazo

Mª Jesús Prieto dijo...

Si no es porque lo afirmáis vosotros, casi no daría crédito a lo que contáis sobre la ponencia de Aute... mirad la agenda que tiene, no es precisamente olgada:

http://www.clubcultura.com/clubmusica/clubmusicos/aute/agenda.htm

Uff en ese plan, pobre audiencia.

La palabra que más me gusta de las usadas contra su actitud, es la de respeto. Si éste desaparece, todo esta perdido. En todos los ámbitos desde luego.
Otro cantar es el motivo de la desaparión... quizá fue irresponsabilidad, quizá excesivo trato con Dioniso, quizá le falten amigos de verdad que le recuerden que es mortal...

El lado bueno del asunto: podemos tomar nota para no caer en algo similar ¿no? Y por supuesto: cuidar a los amigos!

Besos para todas-os.

Mª Jesús Prieto dijo...

Angel: holgada... con h... ;-)
Cual era el castigo de los frailes?

ÁNGEL DE CASTRO GUTIÉRREZ dijo...

Mª Jesús: se te escapó, y ¿a quién no? Pero, como eres muy lince enseguida te has dado cuenta.
No, afortunadamente, si te fijas en el comentario de mi error ortográfico, el sabio rector del seminario no sólo no me castigó, sino que me dio una buena lección de gramática que me duró cincuenta largos años, pero sabes como yo que aliquando Homero dormitat. Aunque lo importante era tu comentario, muy acertado, que se agradece.
Un beso

ÁNGEL DE CASTRO GUTIÉRREZ dijo...

Mª Jesús: se te escapó, y ¿a quién no? Pero, como eres muy lince enseguida te has dado cuenta.
No, afortunadamente, si te fijas en el comentario de mi error ortográfico, el sabio rector del seminario no sólo no me castigó, sino que me dio una buena lección de gramática que me duró cincuenta largos años, pero sabes como yo que aliquando Homero dormitat. Aunque lo importante era tu comentario, muy acertado, que se agradece.
Un beso