martes, 22 de septiembre de 2009

SE VA EL VERANO

Se va, no sé si como vino, pero se va, con las manos en los bolsillos, silvando una canción de moda, sin darle importancia al tiempo que viene y se va, se va y vuelve a venir como si no hubiera pasado tiempo alguno.
Ya dieron de sí los tomates lo que tenían que dar tras su enfermedad, más bien poco, pero habrá que limpiar la tierra de las malas hierbas, renovarla y enriquecerla con buen abono, dicen los expertos que mejor el de ave, por ejemplo, la palomina en breves dosis, y nunca arrojar la toalla, mi padre nunca la arrojaba tras una mala cosecha, y cuidado que eran malas, algunas, allá en Tierra de Campos;
se fueron los viajes a tierras escandinavas, del 13 al 26 de agosto, allí donde los manantiales multiplican las cascadas, los ríos, los lagos y los espectaculares fiordos hacen florecer miles y miles de imágenes y fotografías en los muchos turistas deslumbrados de tanta belleza;
queda la amistad que se va tejiendo entre copa y copa, café y tertulia, sentimientos a flor de piel y emociones compartidas;
se pliegan las sombrillas porque el sol del otoño dora la piel y los membrillos y se guardan para cuando de nuevo la sombra se agradezca más que el sol;
comienza un nuevo curso y los cuadernos de los colegiales se abren como se abren los cofres que contienen grandes tesoros, porque a buen seguro irán guardando ricos mensajes, lecciones bien aprendidas, alardes pictóricos y secretos bajo llaves difíciles de abrir y descifrar;
en su día dije que también para los jubilados comienza el curso y lo repito de nuevo (hay que insistir), quien dice que no, no sabe lo que dice, porque cada cual debe intentar que cada día tenga su afán y su aquél y poner los proyectos, grandes o pequeños, a punto: yo ya tengo in mente los martes de Ventana Abierta, programa de televisión interna en la Residencia de Ancianos, una charla para mayores sobre el ocio y tiempo libre en San Rafael (Segovia), algún taller sobre creación literaria, colaboraciones fijas en diferentes revistas, seguir alimentando cada semana mi blog, no perderme por nada del mundo los vinos de los viernes con los amigos de Valladolid y algunas cenas los sábados con los amigos de Viana, pasear con mi mujer y con Luna, cada tarde, todas las tardes del año, celebrar cada vez que vienen Inés y Alba, nuestras hijas, a casa, y así sucesivamente… que para dar un avance no está mal y estaría fatal dejar en manos el comienzo del curso solamente a los altos ejecutivos, los políticos y los estudiantes;
se va el verano y se viene tan ricamente el otoño, después el invierno, que ayuda a que el alma se recoja y se temple, cosa buena y necesaria en tiempos de crisis y furor a manos llenas, y tras la gozosa primavera de nuevo otro verano, porque ya se sabe que se va, pero siempre vuelve fiel a la cita.

1 comentario:

Gaudencio dijo...

El abono por excelencia es el de establo. Véase el de ganado ovino, porque añade a la tierra algo de la que está muy necesitada: la materia orgánica.
Después si, lo mejor la palomina, como sustituto de nitratos artificiales. Saludos rurales del pastor.