miércoles, 28 de noviembre de 2007

Cosas que me hacen la vida más feliz

EL CIELO AZUL

Cuando me levanto de la cama, abro las ventanas y veo limpio el cielo y despejado e intenso de azul, no me preocupa que ni sea cielo ni sea azul, como dice el tango, me basta con que sea todo un regalo para la vista y me anime a cantar Gracias a la vida que me ha dado tanto.

ABUELA Y NIÑOS
Los veo todas las mañanas: Me pega que ella sea la abuela, no muy entrada en años, y ellos los nietos, de 6 a 7, y me pega que vayan al cole. Van ligeros de equipaje, ligero el paso y agarrados de la mano de la abuela. Me parece que son de etnia gitana, pues vale, y que los dos niños aprenderán cosas importantes en el cole, pues muy bien, y que la abuela realiza una tarea importante cada mañana además de la charla intergeneracional animosa que lleva con ellos, cuando uno está despertando y con pocas ganas de palique. Pero te alegran la mañana y se agradece.

EL BESO EN LA ESQUINA

Se paran de vez en cuando en la esquina de mi acera y se besan con la pasión y el esplendor de los 18 recién cumplidos. Nunca lo he hecho, pero creo que ya va siendo hora de ir a felicitarlos porque le dan color y ternura al barrio. Cualquier día lo hago y pongo un poco de mi corazón junto a sus labios, como quería la poetisa Ángela Figuera. ¿No crees que ya va siendo hora de reaccionar así ante las expresiones más hermosas de la vida?

RECOGER LA CACA DE LOS PERROS

Cada vez veo a más gente comportarse cívicamente cuando sale a la calle a pasear a sus perros, yendo preparados con la bolsa correspondiente de plástico para recoger la caca y arrojarla a los contenedores. Así lo hago desde siempre y no me cuesta lo más mínimo, una vez que se ha consolidado el hábito y más cuando alguien, debía de ser la primera semana de entrar la primera perra en casa, se acercó a mí y me felicitó efusivamente al verme recoger los excrementos, yo que no sabía el por qué de la felicitación caí en la cuenta cuando el buen señor insistió, “sí, sí, felicidades por lo que acaba de hacer y que no todos lo hacen”. Ya digo, nada cuesta y además ello permite que nadie se lleve en los zapatos a su casa la mierda de tu perra.


EL CAFÉ DE LA MAÑANA

Se agradece, cuando todas las mañanas bajas a tomar el primer café y echar un vistazo a la prensa, que el dueño del bar te pregunte, con una sonrisa amplia, cómo te va la vida y, tras pagar la consumición y decir adiós, te diga, adiós, adiós, gracias, y te llame por tu nombre. Tino es todo un caballero, además de ser un gran profesional. Por eso da gusto bajar a tomar café y comenzar así la mañana.
Éstas y otras cosas por el estilo me hacen la vida más feliz y rejuvenecen el universo, dicho con más empaque poético.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué feliz debes de ser!. Que suerte tienes porque te hacen feliz las cosas cotidianas, eso que vemos o nos ocurren a casi todos, pero que no le damos el valor que tu las das. Creo que a partir de ahora me voy a fijar mas en esas pequeñas cosas que realmente hacen feliz a la gente. Aunque también me gustaría oír qué guapa estás, que tengas un buen día,etc... esas pequeñas cosas que personalmente te hacen ser feliz en tu entorno para poder transmitir felicidad y apreciar la felicidad de los demás.

Angel de Castro Gutiérrez dijo...

Se intenta, que no es poco, y por supuesto, una de esas cosas cotidianas, es tu comentario que te hace cosquillas y te anima a seguir escribiendo. Y a pesar de que vayas de incógnito, yo te llamo guapa de verdad, majísima, y te deseo una feliz semana.