sábado, 4 de abril de 2026

ESTOS SON MIS DESEOS

 


Después de haber dedicado un artículo al listado de mis vergüenzas personales o ajenas, me apetece escribir algo sobre mis deseos a la sombra del poema famoso del escritor francés, Víctor Hugo, que comienza así:
“Te deseo primero que ames y que, amando, también seas amado”.
Vamos allá, y así, de paso, piensas en tus deseos:
Mi primer deseo es para quienes me leéis, qué menos, yo, como muchos escritores, escribo, un poco, para ser querido, cosa que agradezco en el fondo más hondo de mi ser. Así de categórico.
Deseo que los monstruos enanos, ridículos y feroces que nos han tocado en mala suerte, a nosotros y al mundo entero, vayan a prisión cuanto antes por los desmanes, léase: guerras, genocidios, invasiones, asesinatos miles y destrucción de casas y ciudades enteras.
Deseo que la paz no sea un grito solamente, un slogan o una pancarta, sino las realidad más urgente que llevarse a nuestros días. Pero de entrada, uno mi voz al grito de: No a la guerra
Deseo lo más, pero también lo más pequeño y mínimo, poder seguir comiendo un bocadillo a media mañana para seguir en las tareas que te asigna la vida y rehacer día a día en feliz compromiso con los tuyos y los ajenos, que nunca son ajenos.
Te deseo, en la lucha por la vida, que sepas perder y sepas ganar y que a los dos impostores, como decía Rudyard Kipling, trates de igual forma. Para ser más tú, tanto si ganas como si pierdes. Generoso en el triunfo y humilde en las pérdidas.
Te deseo que aprendas a cuidarte y a cuidar, una de las funciones y tareas más hermosas de la vida, allá donde quiera que te encuentres contigo y con los otros o los tuyos.
Deseo que, en la lotería de la vida, no nos toque tanto la lotería consabida, como la suerte de andar erguidos, sin arrodillarse ante los ídolos tanto si llevan pies de oro, platino o barro, y para los cuatro telediarios que nos quedan a todos, la vida es corta, hacerlo lo más sublime que podamos.
Deseo que el sol siga luciendo para todos, igual que la riqueza y los bienes de este mundo, muchísimo mejor repartidos, que los días traigan su bendición y su luz consigo, todas las noches sean noches de boda y todas las lunas sean lunas miel, como cantaba el maestro Sabina.
Deseo que dejes mejor las cosas que encontraste, la cama bien hecha, la repisa de la ventana limpia, mejor la calle, la casa, tu pueblo y el mío, tu ciudad y la nuestra... y todo lo que vayas encontrando a cada paso.
Deseo que pase el tiempo, como quiere Javier Gurruchaga, “en el que se aplauden, por un lado, las dictaduras y los fascismos, y por otro, el prohibir, el prohibir y el prohibir. Tiempos raros y oscuros”. Que pase este tiempo oscuro y venga pronto la luz. Y con Jürgen Habermas, “el último intelectual”, que acaba de fallecer, y como buen ilustrado, la defensa de la palabra y la fuerza del mejor argumento.
Te deseo, en fin, lo mejor, en tu corta o larga vida, y que sea lo más generosa contigo como tú con ella.
https://youtu.be/sJDG60HiGkw?si=_dMszhfp6PcvIieN Manuel García & Mon Laferte - La Danza de las Libélulas

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