Alguna vez lo he pensado, pero como tantas otras cosas, se daba por supuesto que todo lo relacionado con el sexo era tabú y de eso no se hablaba. Ni siquiera de tu nacimiento, que algo tiene que ver más que con la cigüeña, y cómo fue aquello, si tu madre tuvo muchos dolores, qué sintió al verte y qué pensaban y sentían tu padre y tus hermanos, porque tú viniste en sexto lugar..., de lo que no te acuerdas de nada, puro vacío. Pasó lo mismo con la historia, al siglo XX nunca se llegaba y por eso tenemos tantas lagunas sobre la guerra civil y la dictadura.
Así que toparte con el primer capítulo de la deliciosa novela “LUCIÉRNAGA” de la bielorrusa-argentina, Natalia Litvinova, en el que lo cuenta todo, ha sido una experiencia tan jugosa que difícilmente se irá en mucho tiempo, porque se me habla de lo que nunca se me habló, porque de esas cosas nada se decían, ay, como si ello no hubiera existido. Cosas de la cigüeña, ya sabes. Mi padre siempre me dijo que a mí me había encontrado en una de las cepas de una viña que él plantó el mismo año de mi nacimiento.
“No quería nacer en otoño en un país radiactivo. Pero el médico me sacó a través de un corte realizado con bisturí, y con los pies toqué la tragedia mientras que con las manos intentaba aferrarme a las entrañas de mi madre.
El tajo der mamá no cerró bien. Era demasiado largo y su organismo no tenía las vitaminas suficientes para curarse. Y aunque ya pasó mucho tiempo, cuando le cuento algo gracioso, al reír, se agarra de la panza como si fuera una granada a punto de estallar, y me dice: Basta ya, me voy a descoser y se me van a salir las tripas”.
Es el comienzo de la novela. La narradora de esta historia nace a pocos kilómetros de Chernobil el año que explota la central nuclear en la tierra de los “niños radiactivos.
Pero la novelista sobrevuela por encima del infierno y asistimos gozosamente a unas historias tan bien contadas, con mucho humor, sentido poético, un tono muy conmovedor como si estuviéramos tocando el cielo de lo bellamente humano y literario. Nos salva siempre la belleza y lo humano. “Es fácil de leer, pero se queda dentro de nosotros, repicando”, nos dirá Clara Obligado, escritora, extraordinaria coordinadora de talleres de escritura creativa en Madrid y miembro del jurado Premio Lumen de novela, que se ha concedido a la autora. Y en palabras de todo el Jurado podemos leer: “Una voz deslumbrante y conmovedora, con la difícil cualidad de la sencillez. En la tradición de la mejor literatura rusa pasa del realismo a lo mítico con naturalidad y sabe recurrir al humor y la ironía para narrar una historia que todavía no habíamos leído”. Una auténtica gozada de lectura.
Nota no tan al margen: No me lo contaron, como tampoco quién en realidad fue Franco, ahora cincuenta años de aquello y lo que diera paso a la etapa posterior: la democracia, pero cómo no hablar del nacimiento de esta y todo lo que ha venido posteriormente y cómo no hablar de la dictadura de donde venimos para saborear y reconocer la sideral diferencia que hay entre las dos...
https://youtu.be/4_02fSO4MXU?si=L0kflvc65CH47DcH Mägo de Oz - Nos han robado la primavera (Videoclip Oficial)