miércoles, 30 de septiembre de 2026

ROBOS INFANTILES

 




Maravilla de las maravillas. Quienes hemos sido de pueblo, sabemos de qué va, más allá de lo que aparenta, del miedo que pasábamos, del cielo que vivíamos cuando lo estábamos preparando y ejecutando, cómo disfrutábamos del festín compartido y, si sobraba, llevábamos la muestra a casa aunque nos regañaran. Aquello no podía ser pecado, aunque a los pocos días, en la confesión habitual, nos quedáramos en descubierto. ¡Eran tan exuberantes y tan escandalosamente apetecibles que quién no sucumbía ante la tentación! Tres eran tres los que miraban arrobados y sosteniendo al desalmado y más atrevido, con el perro amigo esperando el final feliz. La propiedad privada no podía llegar a tanto, pues daban a la calle y la calle que es de todos sería en verdad la beneficiaria de al menos media rama, como sucede, según me he informado, en Navarra y en Aragón. Y si alguien lo juzga robo-robo que no se preocupe que muy pronto íbamos a que se nos perdonara junto a otros pecadillos infantiles.
Ay, déjame, que si no reviento, ay, la propiedad privada de la casa donde vivía Maricarmen, la señora de 87 años, que llevaba viviendo 71 y pagando el alquiler meticulosamente todos esos años, mes a mes, y cómo los fondos buitre la han desahuciado sintiéndose legalmente, ¿y ya está?, propietarios, sí, pero sin el respeto más sagrado al derecho que esta mujer tenía a poder vivir en paz los pocos últimos años que la vida tenga a bien regalar. ¡Cómo no vamos a ser, Maricarmen, todos, y estar contra los fondos buitre!
Perdón por esta morcilla, pero no hay arte ni teatro en el mundo que ante una injusticia así, anomalía si quieres, no debamos escandalizarnos y mostrar nuestra preocupación, protesta y hartazgo ante una sociedad sin alma ni escrúpulos, cruel e inhumana. Mi titular, hoy, tal y como se ha ido expandiendo el hecho, sería: La derrotada Maricarmen ha triunfado. Profundamente herida, pero puede sentirse orgullosa, perdió una primera batalla, la suya, pero puede que esté ganando la guerra de todos y al final hasta la suya.
Pero volvamos a la imagen, siguen ahí, seguirán por los siglos de los siglos, esos cuatro, incluido el perro, para deleitarnos de lo que fuimos y hacíamos cual ángeles caídos del cielo y que en el cielo morábamos robando unos melocotones que eran nuestros porque nuestra era la calle, ya sabes que la calle no es mía que es de todos, se pusiera como se pusiese su medio dueño y algún político. Releo el libro de Luis Landero “El huerto de Emerson” y me detengo en una frase que subrayé en su día: “Nos expulsaron del único paraíso terrenal que hemos llegado a conocer”. Pues eso.
La imagen nos trae algunos de los mejores y más felices momentos de nuestros primeros años para solaz entonces y ahora poder echar unas sonrisas de sanísima alegría y desde luego disfrutar de aquella-esta escena impagable.
https://youtu.be/7heXZPl2hik?si=UZeLytluG7bDXSx9 Marlene Dietrich - Lili Marleen (El Ministro de Propaganda Nazi Joseph Goebbels no pudo nada contra ella)
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