Vayamos derecho al fondo de la cuestión comenzando por los bulos y las mentiras:
“No nos dejan limpiar los bosques”. Es falso. Hay una ley que ordena lo contrario.
“El cambio climático nada tiene que ver con los incendios”. Es un poco tonto, porque la ciencia va por otros caminos y ni de la estupidez ni de la tontuna. A lo que hay que decir: Infórmate, estudia un poco antes de hablar que es lo que nos salva del analfabetismo y la estupidez.
“Los ecologistas tienen la culpa”. Pudiera suceder que algún ecologista sea imprudente, incorrecto y hasta gilipollas, todos, o casi todos, lo somos en algún momento de la vida, pero los ecologistas en su misma esencia está el cuidar del medio ambiente, y una cosa es ser ecologista y otra, pirómano o descuidar el paisaje o reventarlo o negar el cambio climático.
“Siempre ha hecho calor en verano y ha habido incendios”, pero esto es media verdad, la verdad entera es que como estos, nunca, ni tan dimensionados, ni tan voraces, esta es la verdad total, y científica, a causa del cambio ese.
Pero profundicemos:
Acabo de leer un artículo extraordinario de Francisco Martín Azcárate, profesor en el Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid, ya es título es un hallazgo, “Aprender a convivir con el fuego” que invita a la lectura, la mía con lápiz para subrayar.
Va contra las respuestas simples y simplistas a problemas complejos y este del fuego es uno de ellos.
No es lo mismo un paisaje forestal continuo que un territorio en mosaico, de lo que ya se oye mucho; ni responde igual un monte pastoreado que otro sin herbívoros; ni las especies vegetales son iguales todas; y más y más; y que es importante la prevención, el cuidado de los bosques en invierno, que ya está en boca de todos, advirtiendo que no hay que buscar soluciones rápidas y milagrosas y concreta tres grandes líneas de actuación que resumo:
La primera pasa por la educación ambiental para distinguir el conocimiento científico de los numerosos bulos, y añado yo que ahí debemos estar todos: políticos, tertulianos, escritores, y todos cuantos pisamos la calle.
La segunda busca proteger los núcleos habitados con perímetros de protección, igual que no resulta sensato construir en zonas inundables.
La tercera no es, siendo realistas, impedir los incendios, sino reducir sus consecuencias, y favorecer que se comporten de otra manera, tener una casa en medio del pinar o del bosque no deja de ser un peligro inminente. Y lo que ya está hoy diciendo todo el mundo, con razón, los incendios se apagan en invierno, no limpiando los bosques que suena a barrerlo todo como si fuera la calle, sino desbrozando, quitando toda la maleza y nunca dejando tirada en el suelo la leña tras la poda, y respetando a la vez los suelos que cumplen funciones esenciales.
El día que se firme un Paco de Estado a favor del medio ambiente y la prevención de los incendios, aunque tarde, dado el panorama actual, será un feliz brote verde de los que harán época, decía yo hace nos días en otro de mis artículos. Urge que se firme, porque con las cosas de comer y de la vida no se juega, y antes de mirar con odio al rival está en dar respuesta rápida a lo que nos puede conducir a perder la hacienda y hasta la vida.
https://youtu.be/eYhtuQxqMqM?si=25PWhZhKFeGVLnj_ Esther Abrami, Kim Barbier - Solitude
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