Eso es, cuatro mujeres con una luz especial, por quienes son y lo que dicen, y porque esta mañana han salido en El País, mi periódico, desde hace 50 años, y me han iluminado el día. Gracias.
Cristina Rota, actriz, para más señas madre de Juan Diego y María Botto, y su marido, desaparecido en la última dictadura militar, 81 años, a quien le preguntan por sus hijos y contesta: “Creo que he conseguido lo que me encargó su padre, que no sean fascistas, o necios, o de verdades a priori, que amen a los demás, que tengan en cuenta al otro, que vivan con y para el otro, y que tengan conciencia de que sin el otro no eres nada. Si no ubicas al otro, mal ser humano eres”. Y añade, refiriéndose a su edad: Yo no quiero tener 80 años, quiero tener 50, pero el cuerpo me dice: muchacha, frena, y mi cabeza no quiere eso, pero no tiro la toalla, y he logrado que nadie me quite ni la memoria ni la sonrisa”. Que es justo lo que me pasa a mí, que soy más viejo que ella y siento que tengo 50, aunque las piernas me dicen dónde estoy y que no me venga arriba.
Elvira Lindo, escritora, 64 años.
Cita a Joan Manuel Serrat, que cita al filósofo francés Pascal Bruckner, quien dice que “la vejez es el veranillo de la vida”, a lo que se agarra Serrat, 82 años. La escritora le compara con Donald Trump, 79 años. y tan abismalmente diferentes. Y escribe: “En ese convertir a los ancianos en un grupo uniforme no advierten que un hombre como Serrat sabe disfrutar de sus ilusiones, como muchos y muchas de su edad, compartir su opinión autorizada y mejorarnos con la voz de la experiencia. En cuanto a Trump, es el mismo cretino que cuando era joven, así que quien asegura que es la edad lo que le ha cambiado es porque ignora su biografía”. ¿Cómo no voy a querer irme con Serrat al fin del mundo y con Trump ni a la puerta de la calle y tenerlo más bien tan lejos como la última de las galaxias?
Silvia Intxaurrondo, periodista y presentadora de televisión, 47 años, que está arrasando. Lástima que esté en la tele por la mañana cuando yo estoy en otros menesteres, pero la veo mucho en Facebbok y la sigo, porque hay que seguirla. A Silvia Intxaurrondo no le gusta nada el apelativo televisivo “reina de las mañanas”. Pero “nada de nada”, insiste. Incluso si se lo ha ganado en audiencia: “Reinar me da pereza. Yo no soy de reinar, soy del trabajo día a día”. Y va y suelta por su boca de inmensa comunicadora que defiende la información con datos, todo un ejemplo de periodismo. “Yo miedo no tengo. Ante la barbarie, nunca”. Y deja otro mensaje para personajes como Vito Quiles: “Nunca hablaría ni invitaría a quien solo inyecta odio, y de momento nos va bien”.
Y Jacqueline Bisset, actriz, 81 años. Quien se despacha con esta frase incontestable: “Hay tanto dolor en el mundo que hablar de cine me parece irrelevante”. Eso mismo pienso yo, Sra. Bisset. De cine y todo lo demás. Y cuando se le pregunta por el futuro, desde su edad, sostiene:
“¡En el desayuno! Fluctúo mucho, pero me recuerdo cada día lo afortunada que soy. También que soy extremadamente trabajadora. E intento cuidar mi dieta, no me la salto. Si no, me siento menos sana y menos feliz. Me gustaría cambiar la salud del mundo comprando a cada persona una vaporeta para que no estuviera la gente literalmente esclavizada por esos conglomerados alimentarios. Sé mucho del tema porque cuidé de mi madre y vi cómo mejoraba muchísimo con la alimentación. Y sé que funciona”. Cuatro mujeres, ¿tienen o no una luz especial que iluminan la mañana, la tarde y más de mil días? Y había más, como Irene Vallejo, Adela Cortina, Nuria Labari, Mariam Martínez Bascuñán, Berna González Harbour, Soledad Gallego Díaz..., con entrevistas y artículos de altura. https://youtu.be/m_VcEIWWD10?si=ZXJDIIqkvbfscA5a Portuguese Fado - Fado da Candeia Velha Volume 28.9




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