lunes, 8 de enero de 2018

DIARIO ABREVIADO DE NAVIDAD


Día 24.- En todo nacimiento hay mucho de Navidad. Así que: ¡Feliz Navidad cada día y cada minuto porque está naciendo un niño!
Día 25.- Tras una gran noche, vivida con emoción y alta gastronomía, el día siguiente luce menos que la noche. ¿Por qué será?
Día 26.- Y de nuevo la normalidad de los días normales que suelen ser los más sugerentes y creativos. ¡Bienvenidos!
Día 27.- Decíamos ayer... porque toda verdad, si lo es, debe partir de la anterior: este hoy naciendo del ayer siempre fecundo, como hoy a punto de culminar su andadura esperando el mañana.
Día 28.- Los Santos Inocentes. ¿Quién no lleva mucho de inocente, algo de pícaro, no sé si hasta de embustero y un pelín de fanfarrón o de ególatra, si prefieres?
Día 29.- Nada me gustaría más como que me acompañaras en mi viaje por este mundo. Y aunque se lo digo a todas, tú eres única.
Día 30.- Concierto de María Salgado. Era buena hace treinta cinco años cuando la oí por primera vez y ahora me parece buenísima. A algunas voces les pasa lo que a los buenos vinos.
Día 31.- Esto se acaba, pero no deberíamos tener prisa. ¡Un día por delante y tanto por hacer! Voy a intentar llenarlo de contenido esperando sin prisas el próximo año.
1.- La mañana del primer día del año estaría vacía sin el Concierto de Viena, al que siempre me apunto: el mejor comienzo para comenzar el año con la alegría siempre fresca de los valses de Strauss. Y la sorpresa, anoche, de Cristina Pedroche, ya cansa, más de lo mismo.
2.- ¡Qué bien, tras los valses de Viena, empezar el año de la mano de uno de los grandes a quien admiro, Iñaqui Gabilondo, con su artículo: “La vida en tres dimensiones”! ¡Qué gran maestro!
3.- Ah, se me olvidaba, mi deseo para este año, que cese el machismo violento y asesino -ni una más, ni una menos- y que los gobernantes de aquí y de allá, estén a la altura, que no lo están en su mayoría. Nos merecemos otra cosa.
4.- De cinco a seis de la mañana suelo comenzar a escuchar la radio entre sueño y sueño: esta mañana una hora espléndida de jazz. ¡Qué maravilla! Llevo el ritmo con los pies de una música hecha con una improvisación estudiadísima.
5.- Con las cosas de comer no se juega y menos aún con las de la convivencia pacífica. En Cataluña siguen jugando tristemente con ambas. Y no dan marcha atrás.
6.- Y se fueron las Navidades como vinieron, con demasiado ruido y pocas nueces. Los Reyes Magos me trajeron una camisa, un jersey, un viaje en familia para la primavera y una pasión renovada: leer y escribir. No son malos regalos. Gracias, Majestades. A estas alturas de la vida uno cree en casi todo y en casi nada. 


Nota no tan al margen: Miles de personas soportan, tarde y noche de Reyes, hasta 18 horas atrapadas en la AP-6 por la nieve. Fomento culpa a la Concesionaria, La Concesionaria a los ciudadanos... Y la culpa, de nuevo, es del cha-cha-cha.

No hay comentarios: