domingo, 4 de abril de 2010

PEDERASTIA CLERICAL

Por mucho que el Papa diga, manipulando la hermosa y valiente frase del Evangelio: “el que éste libre de pecado arroje la primera piedra”, muchos no le vamos a hacer caso, porque huele tanto a podrido la pederastia de los clérigos y el encubrimiento de la Jerarquía que va a ser difícil intentar tener amordazado y callado a medio mundo.

Estoy con el poeta y gran articulista, Manuel Alcántara, cuando escribe que éste “es un asunto que no pertenece a la teología sino a la higiene” y mi cuerpo y mi mente piden mayor higiene a la Iglesia y sus clérigos.

Igualmente con el teólogo, Juan José Tamayo, cuando dice sin circunloquios que la carta pastoral de Benedicto XVI, dirigida a los católicos de Irlanda sobre los abusos sexuales de los religiosos, es humo y que su pontificado está agotado y que se impone un cambio radical. Exacto. Lo demás es andarse por las ramas ante unos casos de escándalo mayúsculo y de vergüenza absoluta del calado de la frase también del Evangelio de “más valía que les arrojaran al mar con una piedra de molino”. No lo digo yo, que no me atrevería a tanto, lo dijo Jesús de Nazaret que sabía lo que decía.

Y de escándalo son algunas frases de ilustres cardenales como la del cardenal Bertone, secretario del Estado de la Santa Sede, cuando dice que “un anticristianismo radical y demencial se está difundiendo por Europa de una forma rastrera” y dan ganas de decir ¿Tendrá cara el buen señor? Eminencia, con todos los respetos: no mire para otro lado. Ni anticristianismo, ni radical, ni demencial, ni rastrero. ¡Por favor, baje de la estratosfera, deje de insultar y entone el mea culpa, al menos!

O la del inefable cardenal Cañizares que, ante estos sucesos gravísimos, salió por peteneras asegurando que este tipo de denuncias no preocupa a la Iglesia excesivamente. “Son ataques, siguió diciendo, para que no se hable de Dios”. Pues si no les preocupa, ¡qué horror!, o si prefieres, ¡qué desvergüenza!

7 comentarios:

Angelus dijo...

Algunos parece que disfrutan con los errores de la Iglesia, y aprovechan cualquier escándalo para atacar a los curas con el cuchillo en la boca y exigir radicalidades. No se puede pedir perfección al hombre, y un cura es un hombre. El delito de unos cuantos curas, no sé el número, no puede mancillar a todo el clero. Si son culpables, como lo parecen (si hablamos continuamente de "presuntos delicuentes" , hagámoslo también con los clérigos), que sean castigados según los códigos penales de cada país, pero no ensuciemos el nombre de la Iglesia, que tiene a la mayor parte de sus curas entregados a una labor desinteresada. Saludos.

Anónimo dijo...

Tiene usted toda la razón Ángelus; los curas, obispos y el papa son hombres. Creo que ese es el problema que tienen, que durante demasiados años se han sentido, no en la estratosfera como dice De Castro, sino en el cielo, que debe de estar más arriba.De ahí que desde los púlpitos nos señalaran con el dedo: "vosotros pecadores". Por algo ellos eran enviados de Dios y hasta alguno había infalible. Pero el día que sientan y piensen como seres humanos que son, seguro que serán bienvenidos a este mundo de los pecadores. Porque que duda cabe que muchos de ellos están haciendo grandes obras para la humanidad ¡pero es que hay otros...! O sea, desde mi mostrenco punto de vista: ¿los hombres curas? !y las mujeres también! y ambos, a realizar la tarea más hermosa que puede realizar el ser humano: a procrear sin que esto tenga por qué ser pecado, sino todo lo contrario. Y lo que tenga que ser desatado ya lo desatará el que corresponda, porque yo no creo que Dios desate lo que algún granujilla de estos hace.
Así que bienvenidos curas, obispos
y papa al mundo de los humanos y al que Dios se la de San Pedro se la bendiga.
Y desde este mundo terrenal un sincero abrazo para todos, para los curas también.

Rut dijo...

Son hombres,el problema es si ellos (y no me refiero a todos,sino a "esos") lo saben. Cuando uno cree que está por encima del bien y del mal y que somos los demás los que erramos y se empecinan en subirse a un púlpito , apuntarnos con el dedo y clasificarnos en esa lista fea de pecadores, la soberbia asoma por ese mismo dedo acusador, y eso no es bueno. Más que nada porque al que apunta se le olvidó la humildad, el amor, la sencillez, la sonrisa, la palabra amable...vamos, que me temo hace mucho tiempo que no lee el Evangelio y no digamos seguir al Maestro (al que se supone que siguen).
No son perfectos, no tienen por qué serlo, al fin y al cabo ser Cristiano de corazón, creértelo y ejercerlo es una de las cosas más difíciles que hay. Pero aquello de "haz lo que yo diga y no lo que yo haga" se lo saben de memorieta.
Más allá de que sean clérigos o no, la pederastia es ASQUEROSA, un problema de higiene, como apunta DE Castro, y el que sean pecadores e imperfectos,no les exime del "presunto" delito. Que los juzguen por eso y el resto que asuman y sean un poquito más humildes y no citen la biblia para justificarse, que eso ya no se lleva (y además, queda fatal). Si es así, que lean la carta de Pablo en 1ª de Corintios, 5, y no sean tan condescendientes. Lo malo es que el "presunto delito" está en manos de unos pocos que hablan en nombre de Dios, y eso, a mi parecer, es más grave.
La Iglesia es el pueblo de Dios (eso dijo Jesús, no yo), no estos señores, así que , Angelus, esté tranquilo que no se va a ensuciar su nombre.
Gracias a Dios por todos aquellos que SÍ trabajan en su nombre y procuran ser coherentes.
Un abrazo.

ÁNGEL DE CASTRO GUTIÉRREZ dijo...

Mi querido Angelus: Ante un juicio de valor, un juicio con cierta ironía, porque no veo otro argumento mejor:
A mí es que me encanta y, efectivamente, disfruto y me regodeo con los errores de la Iglesia (aunque yo no he hablado de errores, sino de algo peor, de delitos), al igual que los teólogos Juan Arias, Juan José Tamayo, José María Castillo, Hans Kung y una lista numerosa de escritores, catedráticos y filósofos como Manuel Vicent, Maruja Torres, A. Muñoz Molina, Salvador Pániker, Antonio Elorza, Francisco Laporta, Emilio Lledó, F. Savater, Jesús Mosterín, Paul Cliteur, A.C. Sponville…; aprovechamos cualquier escándalo para atacar a los curas y andamos con un candil por las esquinas como aves carroñeras y el cuchillo entre los dientes porque la sangre nos produce placer…; ahora bien, al cien por cien de acuerdo contigo: si son culpables, como lo parece, dices bien, que sean castigados según los códigos penales de cada país y a sus encubridores, también, que se te olvidó; e igualmente de acuerdo totalmente contigo que la mayor parte de los curas está entregada a una labor desinteresada, y algunos, añado yo, hasta cotas de heroicidad. Y son un ejemplo maravilloso. Ah, por si te vale, nos importa todo lo humano y por eso aportamos nuestra visión como el Cardenal Martini, que se podía haberse callado, pero ha hablado y de nuevo ha lanzado la idea de que se abra un debate en la Iglesia sobre el celibato de los sacerdotes.
Gracias por tus entradas, recibe un saludo muy cordial.

ÁNGEL DE CASTRO GUTIÉRREZ dijo...

Querido Anónimo: Verás, en mis propias carnes experimenté ese camino, y me pasé al territorio seglar, al más humano, simplemente humano, y me encuentro en mi lugar, el más nuestro, con alas para volar con la imaginación y con los pies en esta tierra que debe ser de todos, con libertad para llamar chorizos a los chorizos, pedir justicia a los que cometen delitos y estar ojo avizor para no caer en la corrupción ni cometer delitos que nos averguencen y ensucien el paisaje.
Un abrazo

ÁNGEL DE CASTRO GUTIÉRREZ dijo...

Y gracias Rut: Estoy totalmente de acuerdo contigo.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Le invito Sr. de Castro a que vea a la iglesia en un contexto más amplio y, por supuesto, a seguir defendiento que se pongan en donde dictaminen las leyes a estas personas con conductas indeseables.
En "El Mundo" del 4 de abril Luis Mª Ansón publicaba un artículo titulado "No saben ya cómo atacar a la Iglesia de los pobres" y daba datos sobre que un 96% de extremaunciones, un 91% de bautismos, un 80% de padres que piden religión en los colegios, una recaudación tres veces mayor tras la implantación del 0,7% en la declaración (sistema que debía aplicarse para financiar a partidos y sindicatos), entre 10 y 11 millones de españoles que van a misa dominical... para acabar señalando "resulta una incongruencia poner la lupa sobre algunos casos rechazables y olvidar la ingente labor educacional de la igleisa, la conservación del patrimonio artístico, la atención alas manifestaciones culturales... Y, sobre todo, el cuidado de los pobres en todo el mundo, de los desfavorecidos, de los enfermos de lepra o sida, de los niños abandonados, de los ancianos...".